Matías E. González
15/03/2018 11:48

EscribiendoCine dialogó con Gonzalo Calzada, director y guionista de Luciferina (La bautizada por el demonio) (2018), película que cuenta la historia de Natalia, una joven introvertida que vive recluida como aspirante a novicia en un convento. A raíz del suicidio de su madre, la chica abandona el lugar y se enfrenta a un secreto que su familia oculta sobre su pasado y sobre el origen de un extraño don que posee. “Creo que el mayor desafío fue lograr los exorcismos y los ritos que ocurren en la película y hacerlos de manera verosímil”, sostuvo el cineasta.

Luciferina (La bautizada por el demonio)

(2018)

Los exorcismos y los ritos son dos temáticas que aborda el largometraje Luciferina (La bautizada por el demonio) (2018) ¿cómo surgió la idea inicial del film?
La idea surgió un poco debido al éxito que tuvo Resurrección (2015), la película anterior, que habíamos hecho con Buffalo Films, CinemaGroup y La Puerta Cinematográfica. Nos fue muy bien dentro del contexto y eso nos incentivó a hacer una propuesta que por pedido de ellos, de Hori Mentasti específicamente, era un pedido más comercial, es decir, tratar de lograr una historia orientada a un target un poco más juvenil y con una temática de terror más duro, no tanta intriga, ni tanto misterio, ni tanto clima, como fue Resurrección, sino algo más directo, de acción, con el tema de las posesiones, del Diablo, que es algo que siempre llama la atención. A partir de ahí comencé a trabajar una idea, el guion, si bien tiene lugares necesariamente comunes para que el espectador pueda comenzar a entender y a identificarse, después la propuesta era agregar elementos propios de nuestra cultura y también llevar el tema de los exorcismos y de las posesiones a un lugar no tan conocido, como puede ser un exorcismo chamánico, algo que se presenta en la película.

Luciferina (La bautizada por el demonio) forma parte de la Saga de las Vírgenes ¿cuál fue el origen de realizar un conjunto de films conectados entre sí, lo cual no ocurre con frecuencia en el cine nacional?
¡Surgió de casualidad! Yo creo que Luciferina (La bautizada por el demonio) no es una película de posesión, sino que va más allá de este tema y no es solo para un target juvenil, sino que abarca un público más amplio. La saga surgió porque cuando empecé a escribir fui trabajando tres puntas distintas en paralelo para ver con cual me quedaba y la verdad que las tres eran fantásticas, son tres historias muy buenas, y no me quería desentender de las otras dos. En ese momento las vi a las tres juntas y dije: “¡Esto es una saga!”. A partir de ahí uní algunos personajes, hice cruces, tramas con elementos en común: las tres son vírgenes, las tres sufren casos muy distintos de posesión, y las tres están en la misma ciudad, Buenos Aires, en un mismo momento del día. Todo esto tiene una lógica que se irá develando en las siguientes películas o novelas, si es que no logro completar las películas, ya lo veremos.

En la película aparece como uno de los detonantes el ritual de la Ayahuasca (bebida utilizada por los pueblos indígenas amazónicos elaborada a partir de la combinación de plantas para llegar a estados modificados de conciencia con un valor potencialmente sanador, aunque puede producir también descompensaciones y brotes psicóticos) ¿cómo fue el proceso de investigación sobre dicho ritual?
La Ayahuasca vino un poco por lecturas que, buscando material y cosas novedosas, me pareció algo muy interesante. Nunca tuve una experiencia directa con la planta madre, tengo mucha información sobre mitos, costumbres de Latinoamérica en general. A partir de elementos cristianos o católicos y otros que son más mitológicos o de otras culturas, como la sirio babilónica, se armó una reivindicación de lo que tiene que ver con lo sagrado en nuestra cultura, en nuestra sociedad y ahí se rescatan todos estos aspectos. Se mezcló todo en función de una historia, tratando que ninguno de esos elementos quedara colgado o fuera puesto solamente de manera forzada para exhibir algo. Se trató siempre de dar una unidad narrativa y que tuviera una lógica, que todo tuviera su espacio y si había algo que no lo tenía, lo sacábamos. La Ayahuasca es un elemento que detona algo, pero como vos decís, no es precisamente el tema de la película.

Todos los proyectos implican desafíos a superar ¿cuáles fueron los principales que debiste afrontar en esta película de género?
Siempre en las películas de género el mayor problema es el verosímil, que todo lo del universo de lo extraño, de lo sobrenatural, tenga una lógica verosímil que permita que el espectador lo pueda creer. Eso es una cosa de mucho rigor, narrativo primero, y después de puesta en escena: actuaciones, escenografía, vestuario, y todo lo que enriquece al relato cinematográfico. Todo eso se trabajó muchísimo con investigación, también coreografía con los cuerpos y hubo un coach de actuación para poder contener a los actores, porque la realidad es que vos tenes que creer que efectivamente esos chicos pueden llegar a estar poseídos por algo. Es muy difícil lograr eso, que te lo crean. Todo el resto también fue un reto: las peleas, las escenas de acción, los saltos, pero fundamentalmente creo que el mayor desafío fue lograr los exorcismos y los ritos que ocurren en la película y hacerlos de manera verosímil. Además que los personajes lograran conmover, que no fuera solo una cuestión de generar susto, sino que se pudiera ver la humanidad a través de ellos.

Natalia (Sofía del Tuffo) y Abel (Pedro Merlo) encarnan a la protagonista y el coprotagonista del film, donde participan en jugadas escenas ¿cómo fue la selección de dichos actores?
Partimos de una base que era muy importante contar con actores que realmente entregaran todo para el proyecto, ya de por si el guion exigía una entrega total. A partir de ahí se buscaron actores que tal vez no tuvieran mucha vidriera, no tanta exhibición, que tuvieran ganas de participar. En Argentina hay muchos actores excelentes, no todos han tenido las mismas oportunidades y esto me parecía que era una chance muy tentadora para que cualquier actor quisiera hacerla, sobre todo para aquellos que todavía están en esta lucha de querer dar un paso más allá en la pantalla grande. Eso exigió un trabajo con ensayos, de mayor entrega que, por ahí, un actor más conocido no te puede dar, por una cuestión de agendas sencillamente, o de presupuesto. Partí de esas bases.

Se hizo un casting muy grande durante un mes hasta que fuimos encontrando el grupo de actores, con el que estamos muy orgullosos. Los protagonistas tenían que tener cierta belleza física, ser jóvenes. Partimos primero, por supuesto, por el personaje de Natalia (Sofía del Tuffo), que es la protagonista y esencial, por suerte la conseguimos y apareció el primer día del casting, nos sentimos muy contentos, fue como caída del cielo. Abel (Pedro Merlo) fue más difícil porque, te guste o no, él tiene un personaje más complejo en un punto, es una persona con varios estadios durante la película, tenía que demostrarlos y ser convincente. Por suerte apareció Pedro que tenía todos los elementos que necesitábamos y lo hizo muy bien.

Tu anterior film, Resurrección (2015), fue el más taquillero de ese año dentro del género de terror nacional ¿Cuáles son tus expectativas con Luciferina (La bautizada por el demonio)? ¿Cuáles son los motivos que le darías al público para ver este largometraje?
Como cualquier director, lo que todos deseamos es que le vaya lo mejor posible, que la gente vaya a verla, que la pase bien, que la disfrute, que pueda animarse a ver un cine nacional de género, de gran calidad, y además una historia distinta. Luciferina (La bautizada por el demonio) propone algo distinto dentro de las películas de posesiones y exorcismos. Nos sentimos muy orgullosos todos los que trabajamos en esta película porque logramos un producto muy especial, no solamente para Argentina sino para el cine de género en general.

La gente tiene que ver la película porque creo que el producto lo merece. Van a salir pensando que vieron algo diferente, creo que es el mayor valor. Logramos abrir un universo distinto, lleno de variedades y elementos todos unidos entre sí, con cierta lógica.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea audiovisual desarrollada en mente?
Primero con expectativas a ver qué pasa con Luciferina (La bautizada por el demonio), a ver si nos embarcamos con hacer la segunda parte que sería Inmaculada, eso por un lado. Después hay un thriller psicológico, más claustrofóbico, que si todo avanza bien, lo haremos tal vez en febrero del año que viene. Estamos tirando varias cosas en el mismo momento a ver qué pasa. Es un proceso complicado pero no hay que bajar los brazos, hay que pelear.

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