Juan Pablo Russo
14/03/2018 12:46

Luego de una carrera como cortometrajista Florencia Percia ( Minimercado Champion (2010), El poblado (2014), El mes del amigo (premiado en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI) debuta en el largo con Cetáceos (2017), dramedia protagonizada por Elisa Carricajo que tuvo su presentación oficial en la competencia nacional del [19] BAFICI. “Mis cortometrajes me permitieron explorar un lenguaje relacionado con el humor y con cierta soledad, un tono y un código que de alguna manera insiste en Cetáceos”, dice en una charla con EscribiendoCine.

Cetáceos

(2017)

¿Cómo fue la transición de pasar del cortometraje a tu primer largo?
Son dos tipos de producciones distintas, no lo puedo pensar tanto como una transición sino más bien como dos formatos diferentes. Un corto es más fácil de abordar, obviamente tiene otros tiempos de realización, otro tipo de estructuras narrativas y, claramente, los costos son menores. Pero de todas maneras filmar siempre es una forma de pensar y, justamente, unos meses antes de empezar con Cetáceos, hice El mes del amigo. Podría decir también que mis cortometrajes me permitieron explorar un lenguaje relacionado con el humor y con cierta soledad, un tono y un código que de alguna manera insiste en Cetáceos.

¿Por qué Cetáceos?
En la película, nuestra protagonista, Clara (Elisa Carricajo), pone en paréntesis su pareja y su profesión para aceptar todas las situaciones e invitaciones que se le presentan azarosamente. Sale a fiestas, comienza clases de Tai Chi que la arrastran sin pensarlo a un retiro en el campo donde conoce a un biólogo marino y cineasta, y casi de manera casual, ella va a sentirse absurdamente interesada por las ballenas y sus sonidos. Así, y si bien la película se pregunta por cierta incomunicación que atraviesa a nuestras sociedades, el campo de la comunicación de los cetáceos se cruza de forma inesperada en la vida de la protagonista. Pero esto no está pensado en función de unir ambos temas ni de hacer una analogía, sino que me interesaba resaltar en ese cruce el elemento arbitrario que produce un desvío. El título de la película Cetáceos tiene que ver con eso, juega con ese no-lugar que desencadena cierto aspecto aleatorio de los acontecimientos y el recorrido inesperado que emprende la protagonista.

Trabajaste con actores del teatro y el cine independiente, ¿cómo fue la elección del casting?
Desde un comienzo quería que Elisa Carricajo fuera la protagonista, me gustaba mucho imaginarme sus ojos, su cuerpo, para la gestualidad de Clara. Como Cetáceos es una película de espacios y personajes, era muy importante definir el resto del elenco para poder generar la textura y el humor que me interesaba. Con Valeria Correa (que dirigió el casting) pensamos cada uno de los actores por separado y, al mismo tiempo, cómo podían componerse todos juntos. Hicimos un trabajo muy fino, como Valeria es actriz, aportó una mirada particular y me ayudó a pensar los rostros de la película. Así, nos empezamos a contactar con actores que conocíamos por su trabajo en el teatro y en el cine independientes, formando un elenco de lujo con Rafael Spregelburd, Susana Pampín, Esteban Bigliardi, Carla Crespo, Gaby Ferrero, Claudia Cantero, Abian Vainstein, Horacio Marassi, Andrea Strenitz, Pablo Seijo, Pablo Dacal, Valeria Correa, Laura Paredes y Evan Leed.

La película habla sobre cómo el azar puede alterar el orden de la vida, ¿esta consigna también corrió para la película?
No, no hubo mucha improvisación a la hora de hacer la película, el guion fue escrito con bastante detalle y rigurosidad. Antes del rodaje, ensayamos casi todas las escenas, leímos el libro, definiendo consignas y características singulares para cada uno de los personajes. Fue fundamental que actrices y actores tuvieran presente esas marcas, partiendo del texto y con la posibilidad de una construcción más lúdica en el momento de filmar. Pero en esos encuentros fueron apareciendo varias frases, ideas, intensidades, gestos y, al volver a casa, yo los iba incorporando.

Cuando llegamos al rodaje, sabíamos todos muy bien a dónde íbamos y qué queríamos. En el proceso del montaje tampoco se alteró mucho el orden, la película estaba pensada con una estructura muy concreta. Una situación va llevando a la otra. El guion es una maqueta muy fiel de lo que fue después la película.

Cetáceos aborda a una mujer que a partir de hecho decide no seguir con lo preestablecido y tomar decisiones que antes no se le hubieran cruzado, ¿hay un empoderamiento feminista en el personaje de Elisa Carricajo?
De alguna manera sí. Clara es una mujer que se encuentra inmersa en un mundo en el que lo que la define (sus actividades, su relación con Alejandro) limitan su posición y la forma en la debería responder. A lo largo de la película ella se va a preguntar cuál es el lugar, no que se le impone, sino en el que verdaderamente quisiera estar. Se permite salir de ciertos automatismo que determinan su vida. Y en ese punto sí ella se va empoderando, va tomando pequeñas decisiones y se va ubicando en otros lugares.

Es difícil encontrar que en el cine independiente argentino se aborden géneros o se cuenten historias más lineales en un punto como la de Cetáceos, ¿cómo ves esa disputa entre forma y contenido que muchas veces van disociadas?
Me parece que el contenido es forma. Creo que la disputa es entre un cine que hace cierta espectacularización de los cuerpos con otro cine que busca otras zonas más poéticas de la realidad. Este último puede ser experimental o más realista, personalmente me interesa un cierto realismo que no trabaja con estereotipos, sino más bien con contradicciones. En Cetáceos no se sabe qué le pasa el personaje de Clara, no hay una linealidad en ese sentido. Incluso el azar, por definición, se opone a una temporalidad lineal, en la medida en que introduce quiebres, hiatos, fisuras.

¿Después de Cetáceos que sigue?
Estoy trabajando en un largometraje de ficción que se llama No soy de aquí. Es un road movie protagonizada por cuatro mujeres.

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