Matías E. González
14/03/2018 11:46

EscribiendoCine dialogó con Martín Desalvo, director de El padre de mis hijos (2018), película que cuenta la historia de Eva, una mujer de alrededor de treinta años que no está en su mejor momento, su novio la dejó de un día para otro sin motivo aparente y tiene que volver a la casa de sus padres. En ese contexto Eva comienza a pensar en la idea de tener un hijo, pero la gran duda es… ¿con quién? “A mí me gusta esa posición que toma la película de poder divertirse con esos temas, no ponerse en un lugar de batalla o de bajada de línea, sino tirar el tema, abrirlo, y dejar que cada uno saque sus propias conclusiones”, sostuvo el cineasta.

El padre de mis hijos

(2018)

El padre de mis hijos (2018) es una comedia dramática que aborda el dilema de Eva por ser madre y con quién serlo ¿cómo surgió la idea del proyecto?
Llega a mi vida un poco de casualidad, de rebote. Mora Recalde es muy amiga de Alejo Flah, uno de los guionistas, él también es director y está viviendo en España. Él en su momento había empezado a escribir un proyecto para dirigirlo y desarrolló el guión con Agustina Gatto. Cuando me enteré, Alejo estaba con otra película y le pregunté si la quería dirigir o si estaba guardada. Me dijo que no la iba a dirigir, que me la pasaba, la leí y la verdad que me pareció genial el guion, me encantó. Tenía, para mi gusto, una mezcla bastante exacta de comedia, que uno puede divertirse y reírse, pero también el punto de emoción, de drama, de un tema que podría ser considerado serio, por la maternidad, el rol de la mujer en la sociedad actual, pero me parecía que había una óptica interesante desde donde estaba visto y escrito.

La verdad que a mí pocas veces me ha pasado de leer un guión y reírme a carcajadas, entonces eso me dio la pauta de que ahí había un buen material. Después tuve la posibilidad de re trabajarlo con Alejo en España. Justo gané una beca en la Fundación Carolina para reescritura de guion de una película que voy a filmar en mayo, te dan la posibilidad de reescribir con asesores, guionistas internacionales y estuvo muy buena esa experiencia. Alejo estaba ahí, entonces pudimos trabajar los dos juntos allá. Cuando al elenco le mostraba el guión y le contaba la propuesta, todos se enganchaban enseguida.

Me parece muy importante que protagonice una mujer, está bueno sobre todo para este momento social que estamos viviendo, que contemos una historia bien femenina con un punto de vista abierto. Nosotros también como hombres nos divertimos y entramos en la historia.

Actualmente está en foco mediático la cuestión de la realización femenina vinculada a la maternidad. Esta presión está presente en el personaje de Eva por parte de su familia, amigos, la sociedad en general ¿cuál es tu postura respecto al tema?
Esto es una opinión absolutamente personal más allá de la película, a mí me parece que está bueno que exista el debate, era hora que se pueda hablar del tema. Es complejo, interesante. Es un momento tan particular del mundo, del país, que está bueno que se pueda empezar a romper un poco con algunos esquemas, sobretodo del machismo instalado, del patriarcado, del chiste fácil que la mujer tiene que ir a la cocina, que parece increíble pero lo escuchás en serio, está muy naturalizado y la verdad que es bastante terrible que eso pase hoy. A mi me resulta un poco increíble pero porque yo tengo una educación con mi familia y amigos que tenemos muy naturalizado que el rol del hombre y de la mujer es el mismo, que valemos lo mismo, pero es muy loco que en gran parte de la sociedad eso no está, que no se lo ve, y sigue instalada la visión machista de toda la vida: la mujer a lavar los platos, el tipo tiene que salir a trabajar, una cosa muy retrógrada. Lamentablemente vivimos en una sociedad que si algo no pasa por la televisión y no está en los medios, no existe. Por lo menos celebro que en televisión se esté dando ese debate, empiece a transparentarse y a verse. Hay un montón de mujeres exponentes como Malena Pichot, Señorita Bimbo, Julia Mengonlini, que están yendo para adelante con el tema, hablando desde un lugar inteligente, serio, con llegada a la gente y eso está buenísimo.

El padre de mis hijos no es una película militante del tema pero si me parece que tiene esa postura naturalizada que una mujer tranquilamente puede decidir si quiere tener hijos, si no quiere, si los quiere tener sola, o no, y cómo se burla de esa presión social y de ese esquema antiguo o pacato que tienen por ahí el personaje de la madre y de la amiga, que están metiéndole en la cabeza la presión de tener hijos y del reloj biológico.

La película logra que en escenas de tensión nunca falte el chiste, pero también en plena situación de humor emerja la reflexión ¿cómo trabajaste la articulación?
A mí me gusta esa posición que toma la película de poder divertirse con esos temas, no ponerse en un lugar de batalla o de bajada de línea, sino tirar el tema, abrirlo, y dejar que cada uno saque sus propias conclusiones. Las temáticas se pueden contar de diversas maneras y la comedia es como una vuelta de tuerca nueva que se le da.

Desde el humor se pueden tratar temas que por ahí si los hablas con demasiada profundidad o seriedad puede llegar a resultarte chocante o te alejas. A mí lo que más me gustó y más me llamó la atención de este guión fue eso, lo accesible, lo divertido y lo gracioso que te resultan situaciones que son bastante heavies, duras, y acá hay una cosa que te permite, a partir del humor y de la risa, entrar y poder transitar por esos temas de una manera más liviana.

Respecto a las jornadas de rodaje ¿cómo fueron los períodos de filmación?
Fueron cuatro semanas. Jornadas súper intensas. Lo recuerdo como un lindo rodaje. Me pasa que me pongo a pensar en la gente que estuvo ahí y fue un equipo bastante chico, de muchos amigos, con mucho compromiso, de gente que le metió mucho esfuerzo, ganas, amor a la película, y eso siempre se agradece muchísimo. Estábamos metidísimos en la película, viviéndola intensamente. La comedia hace eso también, te contagia el humor, era estar siempre divertidos, riéndonos, no fue un rodaje serio o denso. Me acuerdo mucha risa cuando terminaba la escena. Fue una hermosa maratón.

Con la protagonista del film, Mora Recalde, ya trabajaste en proyectos anteriores ¿cómo fue volver a compartir un largometraje, vos en la dirección y ella en el reparto?
Si bien con Mora ya trabajé, acá era muy la protagonista y llevó sobre su figura y sobre su personaje el hilo conductor de la película. Ella está en todas las escenas y es la locomotora que lleva adelante. Hubo un trabajo que fue estupendo, que es lo que para mí marca la diferencia con ella, es esta confianza que podemos tener por razones obvias (N de R: Martín y Mora son marido y mujer desde hace 13 años), que con otra actriz no hubiese podido por cuestión de tiempos inclusive. Nosotros estuvimos días y días hablando del personaje, de la energía, para mi había algo muy importante que tenía que ver con el tono y con la energía de Eva, que eso yo se lo exigí muchísimo, ella lo logró, dejó el cuerpo, porque es un personaje con mucha carga. Eso no es fácil de contar y sostener a lo largo de cuatro semanas, de doce horas por día de lunes a viernes.

El personaje de Eva convive con familiares, amigas/os y sus diferentes relaciones amorosas ¿cómo fue la selección del resto del reparto?
Todo el elenco se soltó muchísimo, todos brindaron mucho. Con Mora nos gusta ping ponear, armar elencos, casi que Mora hizo la dirección de casting conmigo, también con Pepe Salvia, el productor.

Paula Carruega cayó casi como naturalmente porque además de ser una gran actriz, es muy amiga de Mora, y a mí me parecía que ese vínculo iba a ser difícil de reproducir si no teníamos a alguien muy de confianza, nos parecía bueno para que hagan de hermanas. El negro Horacio Fontova hizo un personaje maravilloso. Yo no había trabajado con él pero me parecía un humorista genial, yo lo quería con este cambio de look para que no fuera el negro Fontova que todos conocemos. Mirella Pascual me parece una actriz extraordinaria, siempre tiene una potencia espectacular. Julián Lucero me parecía una gran apuesta, para él fue su primer protagónico en cine, es brillante. Javier Drolas es un gran actor que siempre está muy bien. Lo mismo que Ezequiel Rodríguez, una gran actuación. Santiago Magariños había trabajado en Para Vestir Santos, era un nene y me había parecido un actorazo, buscando chicos me acordé de él y lo contacté. El personaje de Romina Richi estaba hecho para ella, era bien arriba, extremo y a Romi le gusta el riesgo. En un momento estábamos buscando para la hija de ficción y me preguntó si no quería que Margarita Páez, su hija, probara, me encantaba pero había que ver si ella quería. La conocí y charlamos, Margarita es una genia total, tiene una capacidad actoral impresionante, evidentemente vivir entre Romi y Fito Páez le ha dado una soltura para el espectáculo genial.

Yo siento que se armó un lindo elenco, tuvimos un buen rato de ensayos y eso me parece que se nota. Para mí una revelación fue Agustín Toscano que hace de novio de Paula, es un director de cine tucumano (Los dueños, El motoarrebatador), le pregunté si se animaba a actuar y aceptó.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea audiovisual desarrollada en mente?
Todavía no tenemos fecha pero en principio sería entre abril y mayo el estreno de Unidad XV. Y aproximadamente en mayo tengo previsto empezar a rodar una nueva película que se llama El silencio del cazador un thriller dramático en la selva misionera.

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