Matías E. González
07/03/2018 11:11

Rodar en interiores o exteriores, en las primeras horas de la mañana o durante la madrugada, con calor o con frío, son algunos de los factores que los actores deben sortear cada vez que inician una nueva película. En Los olvidados (2017), codirigida por los hermanos Luciano y Nicolás Onetti, el actor Victorio D´Alessandro se trasladó, junto a sus compañeros y el equipo del film, al desolado pueblo de Epecuén para vivir una experiencia cinematográfica de alto impacto. EscribiendoCine conversó con el artista sobre su personaje, los desafíos del largometraje y su presente laboral, entre otros temas. “Que no te recuerden, que te dejen, que estés aislado, es una agonía profunda que parece ser peor que un disparo y que te mueras de una vez”, sostuvo en referencia al olvido.

Los olvidados

(2017)

UNA HISTORIA ATERRADORA

La película cuenta la travesía de un grupo de jóvenes (Victorio D´Alessandro, Agustin Pardella, Victoria Maurette, Paula Sartor, Paula Brasca, Damián Dreizik) que parte rumbo a las ruinas de Epecuén para realizar un documental sobre la terrible inundación y sus consecuencias, que quitaron del mapa al pueblo bonaerense en la década de 1980. Al arribar al lugar, el equipo se cruza con terroríficos personajes que demuestran que hay cosas peores que la muerte.

El primer acercamiento de Victorio con Los olvidados surgió con un llamado por parte de uno de los directores del film, Nicolás Onetti. Sin embargo, el conocimiento del actor sobre el largometraje fue previo, ya que su amiga y compañera Paula Sartor le había adelantado que existía la posibilidad que D'Alessandro fuera elegido para actuar en el film.

Nico empezó a contar los personajes, y Paula le dijo 'Ese personaje lo tiene que hacer un actor amigo mío, Victorio'. Él le respondió: 'Nosotros ya habíamos pensado en Victorio hace alrededor de un año para que haga este personaje. Cuando pensé en Nacho era para él'. A partir de eso, Paula me dijo que por ahí me iba a llamar Nicolás, que era el director de la película junto con Luciano, recordó el actor. “Ahí se comunicó Nico, charlamos y me terminó de ofrecer el papel. Los directores vinieron desde Azul (ya que ellos viven allí) a Capital, se habló un poco de fechas y me pasaron una película de terror, que era novedoso para mi carrera y un desafío para mi rol actoral”, agregó.

D'Alessandro elogió la predisposición que tuvieron los directores Luciano y Nicolás Onetti desde el primer momento en lo referido a la búsqueda de los personajes, ya que los cineastas trabajaron también en base a las propuestas realizadas por el actor para interpretar a Nacho en el film. “Los hermanos Onetti son divinos. Al estar trabajando con dos personas que están tan acostumbradas a este género, se hizo más fácil llegar a los momentos complejos, lograr las emociones en lugares y sensaciones tan extremas que tienen que ver con el género”.

A su vez, el actor destacó la existencia de una película como Los olvidados debido a que pertenece al género de terror, y dentro del mismo se ubica en el subgénero slasher (“de cortes”, “cuchilladas”). Este subgénero aparece en la cartelera cinematográfica argentina pero a través de producciones extranjeras, ya que no se lleva a cabo con frecuencia en el cine nacional. “Hacer algo argentino de este género me pareció un re desafío y sobretodo algo auténtico”.

Victorio, como espectador de cine, consume films de terror pero no es fiel seguidor del slasher. “Veo más películas que tienen que ver con el terror psicológico o una conexión con lo religioso. Me asusta un poco más lo sobrenatural, ver espíritus, posesiones… a esas cosas les tengo más miedo que a los locos sueltos que cortan piernas… ¡qué también me asustan! Me agarra uno de esos…”, admitió el actor entre risas.

LO QUE EL AGUA DEJÓ

El contraste entre el pasado y el presente de Villa Epecuén es sorprendente. El pueblo, que varias décadas atrás fue considerado un importante sitio turístico y medicinal para pasar la temporada de verano debido a la salinidad de sus aguas, pasó a convertirse en un punto interesante para fotógrafos e investigadores, atraídos por el desolador paisaje actual (consecuencia de la trágica inundación de los años ochenta). El interés también surgió en los hermanos Onetti, quienes decidieron rodar Los olvidados, íntegramente en las despobladas tierras.

“Me pareció interesante poder trabajar en un lugar alejado de la ciudad y en un terreno tan áspero y con tanta historia, con tanta nostalgia como es Epecuen, que frente a la cámara se ve y se visualiza de una manera magnifica, realmente parece un lugar que su historia se cuenta por solo verlo”, destacó. “Fue una experiencia buenísima. Ya de por si te contagia mucho el clima de Epecuen, esa soledad. Solamente con estar ahí había una energía especial”, añadió.

Luego de la devastadora inundación, gran parte de la gente de Epecuén se asentó en un pueblo cercano llamado Carhué, lugar en el que se hospedó el equipo del film durante el período de rodaje. Allí, los actores recibieron información desde las fuentes directas, ya que los habitantes del lugar compartieron sus experiencias e historias de vida con los integrantes del reparto.

“Fuimos recibidos por el pueblo de una manera magnifica. La hospitalidad que tuvimos fue bárbara. Es más, la gente pensaba que el lugar donde desarrollamos la casa de los malos y donde se hicieron las torturas iba a quedar como un espacio de entretenimiento para que la gente vaya a ver donde se filmó la película. Muchas personas de ahí se quedaron muy entusiasmadas con la peli”, explicó.

Confianza es el valor que unió a los diferentes integrantes del equipo, quienes lograron establecer una “conexión bárbara” desde el inicio del proyecto. A pesar que D'Alessandro sólo había trabajado con algunos miembros del elenco previamente (con Paula Sartor compartió una miniserie y con Agustin Pardella grabó en PolKa), a varios actores y actrices ya los conocía por formar parte del mismo ambiente artístico. “Con Germán Baudino, que es con el que transito una escena difícil para mi personaje, tuvimos una gran conexión y un gran comportamiento a la hora de la búsqueda de los momentos por ahí más ricos y salientes de esos personajes”.

DEL HUMOR A LA TRAGEDIA

“Nacho es un personaje bastante cercano a lo que puede ser un pibe que es viajero y le gusta joder, le importa poco trabajar, quiere estar con sus amigos, tomar cerveza, es bohemio, no se compromete en ningún momento con lo que van a hacer sus compañeros y se la pasa jodiendo, encarando a las minas”, describió.

El actor contó que Nacho no requería una construcción demasiado metódica ni tampoco una elaboración muy rebuscada, ya que considera que el género tiene personajes coloquiales y determinados, como son los casos de: el chico callado interpretado por Agustin Pardella, la chica sexy personificada por Paula Sartor, el hombre preocupado por la organización y el trabajo, a cargo de Damián Dreizik, entre otros integrantes del grupo. Por lo tanto, la preparación por parte de D'Alessandro estuvo asociada a las vivencias del personaje frente a cada circunstancia. “Laburé mucho con los estados de Nacho. A este pibe que es tan cómodo en momentos de hablar con sus amigos en una combi y cagarse de risa, lo trasladé a situaciones extremas de muerte, de humillación, de tortura”, argumentó.

En cuanto a posibles similitudes con su personaje, Victorio las reconoce en el gusto por viajar. Más allá de ese punto de contacto, el actor no encuentra otra semejanza con Nacho. “Mi personaje es muy banana”, calificó entre risas. “No tiene códigos, está con la mina de un amigo. Es un pibe que tiene que llevar un poco estas sensaciones de tortura, de humillación, que por ahí jamás las hubiese pensado y eso es con lo que más me divirtió jugar”, agregó.

El largometraje plantea que hay cosas peores que la muerte, como es ser olvidado. “Estar muerto en vida es lo más feo que te puede pasar y el olvido ayuda mucho a que uno se sienta así. Que no te recuerden, que te dejen, que estés aislado, es una agonía profunda que parece ser peor que un disparo y que te mueras de una vez”, reflexionó el actor. “El olvido es algo a lo que el hombre le teme porque es social, desde los primeros momentos de vida, siempre en grupo y en unidad, los hombres fueron avanzando. La soledad es buena porque busca la evolución de la persona, pero me parece que el hombre es social por naturaleza”, opinó.

EL CAMINO

Luca Franccini en Casi Ángeles (2008-2010), Roly en Lo Prohibido (2017) y el Dr. Santiago Medina en Golpe Al Corazón (2017-2018) son algunos de los personajes que Victorio D´Alessandro interpretó a lo largo de su carrera actoral, la cual está en constante ascenso y le presenta diversos proyectos simultáneamente. “Cuando hay oportunidad de elegir, de definir hacia donde correr y a dónde buscar la zanahoria, lo que más me tienta es la propuesta, de qué va la historia y el texto”

Respecto a la industria cinematográfica, Victorio se encuentra rodando su participación para la película Solo el amor, codirigida por Andy Caballero y Diego Corsini, y protagonizada por Franco Masini y Yamila Saud, film que se centra en una historia de amor con mucha música. En teatro, D'Alessandro se presenta con la obra clásica Dulce Pájaro de Juventud de Tennessee Williams los días jueves, viernes, sábados y domingos en el Centro Cultural 25 de Mayo.

“A mí me gusta actuar en una plaza, en un boliche, en un teatro, frente a una cámara… actuar es algo que se lleva a todos lados. El valor, la oportunidad de comunicar y trascender es único. Eso es lo que, por lo menos a mí, me mueve como actor, el modificar al otro cuando ve algo que hago y el poder comunicar desde distintos lugares”, concluyó.

PH: Mai Precia

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