Matías E. González
02/03/2018 11:14

La idea del fin del mundo, descripta con desastres naturales o con invasiones de seres temibles, ha sido presentada con frecuencia en la pantalla grande, pero sólo focalizándose en ciertas ciudades. Sin embargo, a través de Necronomicon: El libro del infierno (2018), película dirigida por Marcelo Schapces, se presenta a una Buenos Aires apocalíptica, acechada por extraños fenómenos meteorológicos como consecuencia de un peligroso objeto. El actor protagónico del largometraje, Diego Velázquez, dialogó con EscribiendoCine acerca de su personaje, su experiencia en el film y futuros proyectos. “Me da intriga qué dirán los fanáticos de Lovecraft. Ojalá la adoren y pidan la secuela”, sostuvo.

Necronomicon: El libro del infierno

(2018)

EL LIBRO PROHIBIDO

La película se centra en Luis (Diego Velázquez), un simple bibliotecario que debe enfrentarse con las fuerzas que atraviesan al libro maldito conocido como Necronomicón, cuyo ejemplar descansa, oculto, en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Los misteriosos acontecimientos se enmarcan en una ciudad castigada por atípicos sucesos meteorológicos. La idea del director del largometraje, Marcelo Schapces, surgió a raíz de los relatos del Ciclo de Cthulhú, a cargo del escritor Lovecraft, quien mencionaba la presencia de un Necronomicón en Buenos Aires. Rumores posteriores indicaron que el ejemplar fue protegido por Jorge Luis Borges cuando se desempeñó como Director de la Biblioteca, y el libro luego fue mudado, en secreto, a los sótanos del edificio actual.

“Yo no había leído Lovecraft pero había algo del proyecto que me llamaba, el guion estaba muy bien y esta especie de leyenda urbana sobre un Necronomicón en la biblioteca me encantaba”, expresó Diego Velázquez. “Uno no tiene muchas posibilidades de hacer esto acá. Generalmente como actores tenemos la posibilidad de hacer cosas más cotidianas, o copias de la realidad, pero mundos fantasiosos no hay mucho. Entonces dije '¡no me la quiero perder, quiero actuar con los monstruos!'”, agregó sonriente el actor.

En un comienzo, el protagonista de la historia iba a ser interpretado por Luis Luque, que debió bajarse del proyecto debido a otros compromisos laborales, y allí surgió el nombre de Diego para integrar la película. Velázquez ya conocía a Schapces, también productor de la serie La Verdad (2015), dirigida por Paula de Luque, en la que Diego actuaba. “Me llamó y yo podía. No fue con mucha antelación, fue un mes y medio antes o algo así. Nos juntamos a charlar y descubrimos que los dos éramos fanáticos del cómic”

“Toda la gente que estaba trabajando en la película sabía de qué estaba hablando”, destacó. El entusiasmo del actor aumentó cuando se enteró que el escritor y guionista de historietas, Luciano Saracino, y el novelista y editor Ricardo Romero, estaban a cargo del guión, y Salvador Sanz desarrollaba los prototipos de los monstruos. Marcelo es muy conocedor de Lovecraft. Necronomicon: El libro del infierno es una película muy esperada por él. Tiene un valor para mí que alguien quiera que vos sea la cara de un proyecto que estuvo soñando tanto tiempo. ¡Es lindo!”, resaltó.

EL GUARDIÁN

Diego interpreta a Luis, un bibliotecario y restaurador de libros, que trabaja en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires y descubre que es el nuevo guardián del temible Necronomicón. Para la construcción de su personaje dentro del mundo Lovecraft, el actor se compró obras completas del escritor pero no llegó a leerlas antes del rodaje debido al poco tiempo con el que contaba hasta el arranque de la filmación, por lo que confió en las instrucciones de Marcelo y se dejó llevar por el universo de la historia. El Protegido (Unbreakable, 2000) de Bruce Willis fue una de las películas que Schapces le recomendó a Velázquez como referencia, que ya de por sí era uno de los films favoritos del actor.

“Yo tengo una relación particular con los libros, medio fetiche. Cuando me llamaron para la película, estaba yendo a retirar un libro que venía buscando hacía un montón y lo había encontrado en Mercado Libre, no me acuerdo en qué barrio. Hay algo de cierto amor por ese objeto que lo puedo trasladar. Uno cuando actúa hace analogías y esa no me cuesta nada. Un libro se me puede transformar en un objeto de deseo muy preciado”, contó sobre su relación con la literatura.

En un comienzo, Luis no comprende muy bien lo que está ocurriendo tanto con las personas con las que se relaciona como en la ciudad por la que transita. El recorrido del bibliotecario y restaurador de libros puede asemejarse al camino del héroe, durante el que se enfrenta a peligrosas situaciones. “Yo calculo que gritaré un poco más si me pasa algo así, y me pondré más nervioso”, reconoció entre risas.

Así como en el vínculo con los libros Velázquez encontró un punto en común con su personaje, también descubrió diferencias en el ritmo de vida, ya que Luis es un hombre que lleva una marcada rutina, en cambio Diego, por su profesión, no. “A los actores la rutina nos cambia todo el tiempo, entonces el mes que viene esto va a ser así y el otro mes vuelve a cambiar. Hay algo de esos cambios de horario que me divierte. También pasa con la gente: los equipos de trabajo son siempre distintos, hay movimientos, estás conviviendo un mes con un montón de gente que por ahí después no la ves más, pero llegas a un nivel de intimidad que es fuerte”.

A lo largo del largometraje, el personaje a cargo Diego se cruza con diferentes sujetos que ayudan u obstaculizan en su misión y están encarnados por actores como Daniel Fanego y Nico García, y actrices como María Laura Calí y Victoria Maurette, entre otras/os. “Todos ayudan a uno a descubrir cosas que, si preparaste mucho el personaje con un montón de cosas, no las escuchas porque estás solo con lo que vos crees del personaje”, explicó sobre la importancia del trabajo colectivo.

EN LA CIUDAD DE LA FURIA

La película se filmó durante alrededor de cinco semanas en la ciudad de Buenos Aires, la cual quedó atravesada por situaciones fantásticas. Diego vivió un rodaje intenso ya que mientras realizaba Necronomicón, también hacía teatro, y su tiempo estaba destinado a ambos proyectos.

El largometraje dirigido por Schapces incluyó una gran cantidad de efectos especiales agregados en la post producción del film, por lo que uno de los mayores desafíos para el actor estuvo en su interacción con los elementos fantásticos. “Había visto los dibujos que había hecho Salvador, que te decían qué era lo que te iba a estar acompañando en la escena y ahí empecé a hacer uso de la fantasía, de la imaginación, y me puse a jugar. Muchas cosas de las que dan miedo tienen que ver con la fantasía, no con lo real”.

La historia se enmarca en una Buenos Aires apocalíptica, acechada por extraños fenómenos meteorológicos como consecuencia de los sucesos en torno al Necronomicón. Lluvias constantes, tormentas solares, caos urbano, son algunas de las situaciones que se observan en el film.

“Eso me encantó. Quizás no es mucho lo que como actor tenes que agregar porque justamente después van a haber un montón de cosas que te van a estar acompañando. Te toca una parte, pero sabés que atrás vas a tener un cielo tremendo que se está cayendo y tenes que ser consciente que eso va a estar ahí”, describió Velázquez. “Había algo de estar húmedo. Antes de las tomas generalmente me tiraban agua, eso a mí me alcanzaba porque me condicionaba físicamente, la ropa era pesada”, añadió.

EL UNIVERSO LOVECRAFT

Necronomicon: El libro del infierno utiliza como disparador la creencia que hay un ejemplar de dicho libro en Buenos Aires, generada por el escritor Lovecraft. Cada elemento que se difundió de la película tuvo amplia repercusión entre los fanáticos del autor estadounidense, quien tiene seguidores alrededor del mundo entero.

“Me da intriga qué dirán los fanáticos de Lovecraft. Ojalá les encante, pero también uno sabe que las cosas no le gustan a todo el mundo. Ojalá la adoren y pidan la secuela. Para eso está bueno que vayan al cine a verla, que apoyen esto, es una jugada grande la que se mandaron Marcelo y el equipo”, opinó. “Está bueno que se copen en alentar salga como salga. Algunos se ponen muy puristas y a otros les divierte que haya visiones del autor”

La película tuvo su presentación oficial en la edición argentina 2017 del popular evento conocido como Comic Con, donde tanto el reparto como el director e integrantes del equipo técnico se hicieron presentes para adelantar algunos detalles del largometraje y proyectar las primeras imágenes.

“Me encanta ir a la Comic Con, es un súper evento para mí”, contó el actor. Respecto al tema fanatismo, Velázquez recordó otro fenómeno masivo del que formó parte como fue la película dirigida por Nicanor Loreti, basada en la novela de Leonardo Oyola. “Con Kryptonita (2015) nos pasó que empezaron a aparecer un montón de seguidores. Es un público que a mí me encanta porque es muy fiel, muy respetuoso, que acompaña”, valoró.

DEL ESCENARIO A LA PANTALLA GRANDE

La agenda laboral actual de Velázquez está integrada por proyectos teatrales y cinematográficos, que incluyen: rodajes, estrenos y reposiciones. El actor ya está acostumbrado a realizar varios trabajos en simultáneo, y es uno de los atractivos que encuentra en la profesión. “Eso está bueno, como que uno funciona como descanso de otro. Y a veces no, necesitas estar abocado solo a eso. No hay fórmula, es ir escuchando lo que pide cada trabajo nuevo”.

En lo que refiere al ámbito teatral, Velázquez se presenta de jueves a domingos en el Teatro Cervantes con La Terquedad, dirigida por Rafael Spregelburd. En el mes de abril, reestrenará en otra sala del mismo teatro la obra El Escritor Fracasado.

Respecto a la industria cinematográfica, Diego comenzó en Mendoza el rodaje del largometraje Camping, ópera prima de Luciana Bilotti. La película cuenta la historia de un matrimonio con su hija y una amiga de la chica, que se van de camping durante un fin de semana, en el que las cosas no están del todo bien. Por otra parte, el próximo 22 de marzo, se estrenará La reina del miedo, codirigida por Valeria Bertuccelli y Fabiana Tiscornia, film en el que Valeria también es la actriz protagónica y está acompañada por Diego Velázquez, Gabriel Goity y Dario Grandinetti.

“Rodé con Bertuccelli en Copenhague. Fue una locura porque yo hacía funciones de teatro: viernes, sábado y domingo. El domingo a la noche tomaba el avión para Copenhague, y volvía el fin de semana para hacer las nuevas funciones, no podía suspender”, relató Diego. “Yo no conocía a Valeria, me encanta como actriz. Es raro que un guión me emocione a la hora de leerlo, y con La reina del miedo me pasó”, concluyó el actor.

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