Matías E. González
01/03/2018 11:29

La adolescencia es una de las etapas de la vida que puede asemejarse a una montaña rusa de emociones, ya que se puede pasar de la felicidad al caos, y viceversa, en cuestión de minutos. En la película Un viaje a la luna (2017), dirigida por Joaquín Cambre, el actor y músico Ángelo Mutti Spinetta interpreta a Tomás, un chico que sufre el pasaje de la pre adolescencia a la adolescencia, y como escapatoria a los diferentes problemas, planifica una travesía al satélite natural de la Tierra. EscribiendoCine dialogó con el protagonista acerca de los desafíos que debió afrontar en el film, su presente y los próximos proyectos, entre otros temas. “Como en todas las adolescencias, hay altibajos: momentos que sentís que sos una mierda y momentos que sentís ¡guau, puedo hacer lo que quiera, yo manejo mi futuro!”, sostuvo.

Un viaje a la luna

(2017)

UNA HISTORIA GALÁCTICA

La película se centra en Tomás (Ángelo Mutti Spinetta), un joven que está entrando en la adolescencia y debe rendir un examen para pasar de año. Su familia lo atormenta: su madre (Leticia Brédice) lo obliga a tomar medicamentos antipsicóticos, su padre (Germán Palacios) parece desinteresado, y su hermana (Micaela Amaro) discute constantemente con él. Tomás conoce a Iris (Ángela Torres), una chica más grande, de la cual queda perdidamente enamorado. Pero ella no es su amor correspondido, por lo que el joven atraviesa una crisis y planea un intrigante viaje a la luna para escapar de sus conflictos.

“Cuando leía el guion, me parecía una peli re interesante y que podía jugar a ser este chico que tiene las dos facetas totalmente opuestas: el introvertido, que no habla y que tiene esta obsesión con la luna, que está entrando en la adolescencia; y después la otra, donde en mi personaje empieza una locura y un éxtasis total, que es lo opuesto”, destacó Ángelo Mutti Spinetta.

El actor fue convocado para el casting de la película, que resultó ser el último día de audición: era el callback final. Ángelo ingresó alrededor de las siete de la tarde con su hermano (Benicio Mutti Spinetta), quien también se preparó para la convocatoria y audicionó primero. Luego, llegó el turno de Ángelo, que debió improvisar una escena en la que primero interpretaba a un chico tímido, con problemas para comunicarse, y en segundo lugar le dieron una bolsa, a la cual el actor debía pegarle, gritarle y descargarle toda su furia.

Fue un casting re loco… ¡tremendo! Creo que fue el mejor casting que hice. Terminaron todos llorando y me eligieron”, recordó el actor. “Después empezamos a ensayar, a juntarnos, a leer el guion y a charlar sobre los personajes y la peli, hasta que llegó el momento del rodaje”.

UNA EXPERIENCIA CONSTRUCTIVA

Ángelo Mutti Spinetta afrontó el desafío de ser por primera vez el protagonista absoluto de una película, ya que si bien en Primavera (2016), dirigida por Santiago Giralt, también ocupaba dicho rol, allí compartía el protagónico con varios actores y actrices debido a que era una película más coral. El actor pudo superar el reto artístico de Un viaje a la luna con el acompañamiento del director del film, Joaquín Cambre.

Joaquín hizo un trabajo tremendo, es un director de la puta madre, se llegó a lo que él quería demostrar. Crecí mucho en esta película con él”, halagó Mutti Spinetta. “Él tiene algo como perfeccionista y a mí también me gusta que me corrijan, entonces fuimos bastante compatibles, de hecho nos hicimos amigos”, agregó.

El largometraje, que se filmó a lo largo de cuatro semanas en Buenos Aires, articula el plano de la realidad cotidiana con el de la ciencia ficción, y ambos se fusionan a partir de las acciones y los pensamientos del personaje interpretado por Ángelo. “Hay momentos en los que Tomás está entre medio de ambos estados, y en otros, está totalmente metido en uno y no sale salvo que alguien llegue a rescatarlo”.

El joven Tomás no está solo en la historia, sino que convive con su familia disfuncional, integrada por la mamá, a cargo de Leticia Brédice, el papá, encarnado por Germán Palacios, y la hermana, personificada por Micaela Amaro. “Nos juntamos un par de veces en la casa de Joaquín a conversar de qué forma podía ser esa familia”.

El amor también aparece en Un viaje a la luna, ya que el protagonista del relato se enamora de Iris, interpretada por la actriz Ángela Torres, pero el sentimiento no surge en ambos personajes por igual. “Con Ángela me hice muy amigo, nos juntamos a charlar, a pasar las escenas y probar diferentes cosas. Iris es la única que lo entiende y que lo escucha, un poco lo decepciona porque él no tiene chances con ella”.

CON LA CABEZA EN LA LUNA

En el film, Ángelo da vida al joven introvertido Tomás, quien atraviesa el duro pasaje de la pre adolescencia hacia la adolescencia, y debe lidiar con los diferentes problemas amorosos, escolares y familiares. Como consecuencia de los conflictos, planea una travesía al satélite natural de la Tierra como vía de escape.

“Yo también soy un poco introvertido, ponele me hablan y no escucho, hasta pensaron en un momento que tenía problemas de oído porque no escuchaba. Estoy tan metido en mi cabeza, que me concentro en algo y eso ocupa todos mis pensamientos, así como Tomás con la Luna e Iris”, asemejó el actor. “Socialmente me siento un toque diferente al personaje, él no se anima tanto a sociabilizar y le hacen bullying, a mí no”.

El protagonista de la historia está obsesionado con la Luna, la observa con su telescopio, investiga en distintos libros sobre ella y hasta planifica visitarla. En el caso de Ángelo, reconoce tener dos actividades que captan su interés y a las que les dedica gran parte de su tiempo: una vinculada a lo musical, y la otra asociada a la botánica.

“Con mis amigos y con mi hermano organizamos una competencia de freestyle y estamos muy metidos en esto, rapeamos todo el día. No sé si es tanto un hobby porque pasó a ser algo más importante en mi vida. Siento la necesidad de escribir canciones en muchas oportunidades, tanto de rap como de trap y me hace bien”, destacó. “Cultivo y cuido plantas carnívoras pero ya no con tanta euforia. Antes no paraba de investigar, me metía en blogs de cualquier país, compraba semillas en Malasia, hacía de todo”, añadió.

Mutti Spinetta valoró su participación en la película dirigida por Joaquín Cambre ya que le dejó “un recuerdo muy lindo” y lo hizo madurar como actor. “Fue el primer largometraje que no trabajaba ni como mi viejo (Nahuel Mutti), ni con mi vieja (Catarina Spinetta), ni con mi hermano (Benicio Mutti Spinetta). La película me hizo crecer mucho, conocer gente más adulta y relacionarnos como pares”. La presencia de Ángelo en el 32 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata por la participación de la película en el certamen, en el que el film ganó dos premios, también fue una “experiencia inolvidable” para el actor. “Conocí muchos productores, directores, gente de este mundo, con los que aprendí a sociabilizar y tratar”

SER ADOLESCENTE

Tomás se enfrenta a los diferentes conflictos que aparecen en su paso de la pre adolescencia a la adolescencia, y Ángelo conoce de cerca algunas situaciones ya que actualmente transita, con diferencias, la misma etapa de la vida que su personaje.

“Como en todas las adolescencias, hay altibajos: momentos que sentís que sos una mierda y momentos que sentís ¡guau, puedo hacer lo que quiera, yo manejo mi futuro! Una montaña rusa”, reflexionó Mutti Spinetta. “Es una etapa de mucha creación para mí, estoy empezando a despegar en algún sentido. Vengo escuchando muchísima música, como que cada vez ocupa más lugar en mi vida y estoy contento con eso porque me hace bien”.

Con 17 años de edad, Ángelo lleva una completa agenda en lo que refiere al mundo del cine y de la música. Este año en la pantalla grande, por un lado, protagonizará con Lautaro Rodríguez, Mi mejor amigo (2018), film dirigido por Martín Deus, que presenta un retrato íntimo de las vivencias y complicaciones de crecer y hacerse adulto; y por otro, actúa en El Bosque De Los Perros (2018), de Gonzalo Javier Zapico, donde interpreta a través de flashbacks al personaje de Guillermo Pfening cuando era chico. En el ámbito musical, Mutti Spinetta sigue realizando canciones solo y también con su hermano, tanto de rap como de trap.

“Soy de ponerme metas, aunque también dejo a la naturalidad de lo que va apareciendo, porque las cosas a uno generalmente lo sorprenden. Me llega un trabajo, de un día para el otro, y es como una sorpresa. Y de repente meses sin saber nada, son los altibajos de la vida del artista también”, reconoció.

“Seguir progresando con clases de guitarra, teatro y aprender a cantar”, son algunos de los objetivos del actor y músico para este año, quien le otorga un lugar primordial a la formación artística en su vida. “Me di cuenta que la consistencia es lo más importante que hay si queres mejorar. Cuando querés hacer algo, hay que meterle y no aflojar, porque sino ahí es cuando perdés”, concluyó Mutti Spinetta.

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