Matías E. González
27/02/2018 11:16

EscribiendoCine conversó con Marcelo Schapces, director de Necronomicon: El libro del infierno (2017), película que cuenta la historia de Luis, un bibliotecario, que debe enfrentarse con las fuerzas que acechan al libro maldito conocido como Necronomicón, cuyo ejemplar descansa, oculto, en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Los misteriosos acontecimientos se enmarcan en una ciudad castigada por extraños fenómenos meteorológicos, que funcionan como señales de un clima apocalíptico. “Competimos con las películas norteamericanas en una disparatada desigualdad de condiciones y la sensación, tanto desde el Estado como en el ámbito privado, es que uno tiene que asimilar y aceptar que las cosas son así. Cosa que yo nunca voy a hacer”, sostuvo el cineasta.

Necronomicon: El libro del infierno

(2018)

El Necronomicón es el libro ficticio creado por el reconocido escritor Lovecraft, que contiene peligrosos conjuros y rituales, y es el disparador de la película que dirigis ¿cómo surgió la historia? ¿cuál es tu vínculo con los libros del autor?
Veo cine de terror desde los 10 años (y hoy tengo 59) y a esa edad leí a Edgar Allan Poe. Un año después descubrí a Lovecraft cuando se editó en español el libro Los Mitos de Cthulhu y me produjo una fascinación que dura hasta el día de hoy. En aquella época leí que en varios relatos Lovecraft ubicaba uno de los pocos ejemplares existentes del Necronomicon (el libro sobre el que estructuró buena parte de su cosmogonía fantástica) en la Biblioteca de Buenos Aires. Eso fue un shock. Más tarde supe de la leyenda urbana que decía que Jorge Luis Borges había hecho la ficha del libro cuando fue Director de la Biblioteca Nacional. Ya en mi adolescencia imaginé que ése era un relato que había que contar. Finalmente hace cinco años comenzamos a trabajar con Luciano Saracino y Ricardo Romero para que le dieran vida al guión a partir de esta idea.

El “mundo Lovecraft” tiene una gran cantidad de fieles seguidores que acompañan y analizan cada proyecto que aborda alguna temática vinculada al escritor ¿sentiste alguna presión extra al llevar el Necronomicón y su entorno al cine? ¿qué importancia le otorgas a la apreciación del público especializado en el ámbito?
Como puedo decir, y siento además, que soy un fan “de la primera hora”, estoy tranquilo. Es una responsabilidad porque sé muy bien del celo que los fanáticos tienen sobre Lovecraft y su obra, pero tampoco tengo que dar examen. La gran mayoría de los que participamos creativamente conocemos y respetamos el género y a Lovecraft en particular, que es un maestro que junto a Poe y Stephen King conforman el pilar del último siglo y medio de la literatura de terror. Yo creo que Necronomicon: El libro del infierno es un muy buen relato y estoy contento con la película que hemos hecho.

La historia se enmarca en una Buenos Aires apocalíptica, acechada por extraños fenómenos meteorológicos ¿cómo fue el proceso de creación de este espacio urbano con tintes fantásticos?
Cuando desarrollé la idea original siempre escribí en cada sinopsis que los hechos sucedían en una Buenos Aires de pasado mañana y que la ciudad se veía afectada por un clima corrosivo y decadente en el que llovía casi todo el tiempo. Esto fue siempre una premisa y se convirtió en un desafío para Marcelo Mangone (director de fotografía), Mica Sleigh (directora de arte) y Fernando Soldevila (director de sonido). Y se trasladó luego a Omar Kichinovsky (a cargo de los efectos digitales) y a Hurón (dibujante que hizo el storyboard), Aldo Requena (el artista que ilustró el ejemplar del Necronomicon) y Salvador Sanz (que dibujó los bocetos conceptuales). Entre todos trabajamos para construir una Buenos Aires con fragmentos de edificios de Avenida de Mayo y de San Telmo en la que incluimos el edificio conocido como El Palacio de los Bichos, que está en Villa del Parque. Y por supuesto, la estrella de la película que es el edificio de la Biblioteca Nacional. De toda esa materia ellos supieron amalgamar la ciudad que yo imaginaba.

La película cuenta con un importante trabajo de post producción, ¿cuáles fueron los principales desafíos de trabajar con tantos elementos fantásticos y efectos especiales?
Los efectos digitales (o VFX) tenían que ser funcionales al relato, nunca al revés. El trabajo fue arduo, tanto en los maquillajes prostéticos (que los hizo Franca Gallo) como en los VFX. Cada efecto se pensó, se probó antes de rodar y luego se aplicó sobre la escena filmada; y cuando no funcionaba, se modificaba o incluso se eliminaba. Aun así, más del 70% de la película contiene algún tipo de efecto, imperceptible, pequeño o muy grande, que a mi juicio siempre aportan a la atmósfera y al verosímil del género y de la historia. Fueron varios meses de trabajo posterior que habían sido muy planificados en la previa.

Diego Velázquez interpreta a Luis, el bibliotecario/restaurador de libros elegido para proteger el Necronomicón ¿qué aspectos consideraste para su elección?
La historia en este caso es particular, aunque usual en esta actividad. Con Luis Luque tenemos una muy estrecha amistad y hemos trabajado mucho juntos. El personaje siempre estuvo pensado para él e incluso hace casi cuatro años hicimos un teaser (que presentamos en el Blood Window de Ventana Sur) con una escena filmada con él y María Laura Calí. Pero al momento de concretar las fechas en que yo tenía posibilidad de rodar, a Luque se le superpusieron El Jardín de Bronce, que terminaba de grabar, y Un Gallo para Esculapio, que comenzaba a hacerla. Y fue imposible. Entonces decidí que el personaje tenía que ser muy distinto al que hasta ese momento había imaginado y pensamos en un actor más joven. Yo ya había trabajado con Diego Velázquez y además me había gustado mucho su actuación en Kryptonita (2015) y en La larga noche de Francisco Sanctis (2016). Él es muy fan del comic, y rápidamente acordamos en el personaje que él iba a encarnar. Hoy siento que Diego es el mejor Luis que la película pudo haber tenido. Y por supuesto con Luis Luque volveremos a trabajar juntos en otros proyectos.

María Laura Calí, Victoria Maurette y Daniel Fanego dan vida a los personajes que, entre otros, ayudan u obstaculizan el camino de Luis ¿cómo fue la convocatoria?
A María Laura Calí la conozco hace mucho tiempo y ya habíamos trabajado juntos varias veces. Desde hace unos años somos pareja y eso hizo que la colaboración fuese más estrecha. Siempre la consideré una gran actriz con un registro muy potente y una gran ductilidad para encontrar cada personaje, y ella trabajó mucho para darle entidad y voz propia a la sombría Judith, la hermana paralítica poseída por las fuerzas de los Dioses Antiguos. En el caso de Victoria Maurette fue sugerida por la producción y congeniamos rápidamente. Ella ya había hecho varias películas de género y tiene el talento y la sensualidad para darle a Mara (la que debe entregar el testigo al nuevo Guardián del Libro) el punto justo de desenfado y misterio que el rol requería. En el caso del personaje de Baxter, yo tenía desde el comienzo la idea de que fuera Fanego. [#Persona,1507.Daniel] tiene una dicción y una presencia portentosa que me recuerda muchas veces a Vincent Price. El librero que compone es fantástico y estoy feliz de que esté en el elenco.

La película estuvo presente en la Comic Con, donde la acompañaste vos junto con demás miembros del reparto y el equipo técnico ¿cómo viviste la repercusión en el popular evento? Y respecto al venidero estreno comercial del film ¿cuáles son tus expectativas?
Lo de la Comic.Con fue muy especial porque también soy muy lector y tengo miles de revistas de historietas de todas las épocas. El género en el cine tiene mucha vinculación con el comic desde hace tiempo y una y otra disciplina (y obviamente con la literatura) se entrecruzan en forma permanente. La recepción fue muy buena y desde aquella Comic Con a hoy siento que hay una expectativa genuina en el territorio de los fans y de los aficionados tanto del comic como del cine, sobre nuestra película.

Por tanto mi expectativa es entusiasta pero a la vez moderada porque produzco cine desde hace muchos años y el mercado cinematográfico es un terreno híper concentrado y resbaladizo. Competimos con las películas norteamericanas en una disparatada desigualdad de condiciones y la sensación, tanto desde el Estado como en el ámbito privado, es que uno tiene que asimilar y aceptar que las cosas son así. Cosa que yo nunca voy a hacer. Pero es una pelea de titanes que excede el estreno de Necronomicon: El libro del infierno en particular. Por eso hemos hecho una campaña en la que llevamos casi todos los recursos con que contábamos para trabajar mucho en redes sociales y en los eventos donde se encuentra el público potencial de esta película. Ojalá el interés alcance para poder tener un aceptable primer fin de semana y sostener con el boca a boca la permanencia mínima en pantalla y en condiciones dignas de una película en la que hemos puesto lo mejor de nosotros, y que contiene a priori los nombres de Lovecraft y el Necronomicon de manera absolutamente genuina.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿Estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea desarrollada en mente?
El futuro se presenta complicado porque a la ausencia de un mercado en desarrollo hay que sumar costos dolarizados y una inflación alta, enfrentado a un “Costo Medio” del INCAA (que determina los parámetros de los créditos y subsidios a aplicar) que hoy por hoy está muy retrasado. La situación es muy difícil pero proyectos tenemos siempre porque esto es lo que sabemos y lo que amamos hacer. De todos ellos, hay un proyecto importante que hace un par de años estamos trabajando con Paula de Luque con guion de Marcelo Figueras, y por otra parte yo quiero seguir dirigiendo algunas otras historias vinculadas al género. Para eso estamos volviendo a imaginar un par de opciones, nuevamente con Saracino[ y [#Persona,26545,Romero, para seguir escarbando en el concepto de “lo monstruoso”. Trabajaremos buena parte de este año para tratar de volver a rodar hacia fin de 2018, o comienzos del año próximo.

Comentarios