Rolando Gallego
25/01/2018 14:24

Tras largo tiempo de ausencia en la pantalla, recuperado con una pequeña participación en Retiro voluntario (Despido Procedente, 2017), y ahora con un protagónico a su medida, Miguel Ángel Solá compone un anciano en búsqueda de dar cierre a su vida en El último traje (2016) del realizador Pablo Solarz. La película propone acercarse a Abraham un hombre que al verse acechado por su familia queriéndolo ingresar en un geriátrico, decide emprender un viaje hacia sus orígenes. “Encontrarme con el personaje fue duro y agotador”, afirma en esta exclusiva entrevista de EscribiendoCine.

El último traje

(2017)

¿Cuándo te llega el guion de El último traje, ya imaginabas el trabajo que deberías hacer para componer a Abraham?
No lo imaginé, tengo la costumbre de leer los guiones de una tirada y en silencio absoluto, entran las emociones y las ideas más generales que envuelven al cuadro total, en este caso no lo pude hacer porque estaba de gira con una obra, una ciudad por día y había que levantarse temprano para hacer la promoción de la obra en los medios locales, era una locura, con el frío de la zona, con una niña de cuatro años, no pude hacerlo, tuve que leerlo varias veces, me dormía de cansancio, pero ya sabía que me gustaba contar una historia que habla de la descomposición de la sociedad y la generación de un odio que buscaba exterminar a sus vecinos de todos los días. Fue un acto no inconsciente, pero no sabía que iba a tener que hacer tanto trabajo, físico, mental, anímico, de lengua, de sonido, de gestualidad, de caminar, de sentarse, condensado en uno todo. Cada detalle había que unificarlo en una sola amalgama y era difícil, fue agotador pero absolutamente orgánico el trabajo, saliendo de las facetas del realismo, que sale de la verdad, encontrarme con el personaje fue duro y agotador.

Además del cansancio que seguramente habrá generado los viajes…
Claro, armar, desarmar valijas, organizarte para saber dónde estás, qué vas a hacer, la noche, dos horas para que te maquillen, una para que te lo quiten, el trabajo de Almudena Fonseca fue maravilloso, acompañándolo para que no pareciera maquillaje, no era un orco de El señor de los anillos.

¿Buscaste referencias externas?
No, yo soy original, no soy copia de nada, tuve un amigo que se llamó Mario Gerovisi, rumano, sobreviviente de la Segunda Guerra, miembro de la resistencia contra los nazis y luego los rusos, ingeniero, que hablaba cinco idiomas, tuvo aquí su familia, luego se fue a Estados Unidos, hace 20 años que no lo veo, pero su recuerdo me signó mucho. Cuando escuchaba la musicalidad de sus frases era él, yo no soy imitador, pero fui hacia él, el sonido era él, y su forma de mirar, de observar la vida, al otro, tuve esa ayuda.

En 2017 te vimos en Retiro voluntario, ahora éste protagónico ¿por qué no te vemos más seguido en cine?
No me llegan propuestas, aquí estuve 18 años sin recibir propuestas de protagónicos, las dos únicas por coproducciones con España, y esto me llegó de rebote, porque lo iban a hacer primero Héctor Alterio, Pepe Soriano y Norman Briski y no pudieron hacerlo, y ahí entré yo, tuve la suerte que saltaron de generación hacia abajo y me tocó a mí.

¿Pero es tu intención hacer cine si llegaran?
¿Me preguntás si quiero dejar de ser actor? Yo soy actor.

Te pregunto por la necesidad que tenemos de verte en la pantalla…Pero a los directores y productores esa necesidad no les aparece mucho, por eso no puedo decirte que sea así, ojalá, tiene que ver con gustos, taquilla, no conmigo. Soy buen actor.

Seguís activo en el teatro, tuviste un rol muy importante en La Leona, ¿qué te atrajo de esa propuesta?
Comer es mejor que haber comido. Haber comido está bien, pero comer es mejor. Lo de La Leona fue un ofrecimiento muy lindo de Pablo Echarri y Martín Seefeld, y me ofrecieron venir a trabajar y es la única vez que alguien me dio la oportunidad de trabajar, es una pena que haya sido boicoteada, el canal apoyó pero faltó vigor, el cambio político fue muy grande y jugó en contra, las redes sociales fueron muy miserables con el hecho artístico y muy malvados con sus protagonistas, ellos nunca en el trabajo artístico hicieron sentir a los demás que tenían que pensar, hacer o sentir como ellos, al contrario, yo no tengo que ver con su pensamiento político y me han tratado como los dioses y me dejaron armar el personaje de la manera que yo sentía coherente, aportando al trabajo de los guionistas, ni una queja, no me conocían de nada, sabían que existía y tengo un muy lindo recuerdo.

En el programa trabajaste con Paula Cancio, tu mujer, y seguís trabajando ahora en teatro con ella ¿es difícil compartir oficio y obra?
Está bueno porque son dos sueldos que entran en la casa, y ella es una gran actriz, y en el teatro no podés esconder las miserias, a diferencia del cine que es un truco tras otro truco, depende de muchos, en el teatro dependés de vos mismo. En el cine es otra cosa, la gente comiendo el pochoclo, respondiendo los Whatsapp, leés subtítulos, te distraés, no ves la esencia de la interpretación, no es el momento. Es como cuando dicen "vamos a poner en los arcos cámaras para ver si la pelota entró", es quitar la esencia de algo que pasó.

Volviendo a la pregunta es difícil comparar, yo trabajo con el personaje, no con Paula, la que está arriba en el escenario no es ella. No podríamos sino decirnos las cosas más bonitas o las más duras, ahí puede influir, porque te encontrás discutiendo algo después y el tono se parece a la obra, y te preguntás qué lugar empezás a tener vos, ahí se pueden correr riesgos y uno tiene que estar muy atento, porque si no la vida se hace insoportable, hay que estar atento para llegar limpio al otro día, es riesgo, trabajar así es riesgo. En La Leona la humillaba y la maltrataba de muchas maneras, era difícil, salís de la escena, podés decirle discúlpame, pero no vale de nada porque una parte tuya que estuvo ahí le dijo eso desagradable, ahí se corren riesgos. La convivencia constante también, pero es el riesgo que se corre por tener dos sueldos en la casa.

¿Quién te gustaría que se acerque a ver El último traje?
Me gustaría que vayan millones y millones de espectadores, que la gente la apoye, mucha gente sale emocionada, la gente repite eso. El último traje es una película noble que cuenta una historia como si fueran corredores de maratón, llegan unos y los otros débiles casi del final empiezan a gritarle dale que podés, en la película pasa eso, un ser despojado de todo, con una sola carta en la mano, el deseo de llegar a un lugar, el destino se le conjuga para que lo haga, lo contrario que le pasó en el origen, acá lo ayudan, lo demás es un despojo, un hombre al que se le va quitando todo, el personaje está entre dos paréntesis, un poquito al inicio, un poco al final, es una película que nace con el amor, transita el desamor y termina con el amor. Me gustaría que la gente confabule y quiera que pase la primera semana, la segunda, la tercera, que se mantenga como antes mucho tiempo en salas, me gustaría que la comunidad se moviera, porque es su película, es muy humana, habla de algo que ha pasado y está pasando, no a esa escala y nivel, pero está pasando de nuevo, ojalá no pase en ningún lado más algo así.

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