Camila Molteni
24/01/2018 14:43

A los 75 años, Graciela Taquini estrena su ópera prima La obra secreta (2018), que estará en cartel en el Espacio INCAA Cine Gaumont a partir del jueves. El film indaga en la obra de una figura de la arquitectura como lo es Le Corbusier y a la vez retrata a Elio Montes (Daniel Hendler), encargado de las visitas guiadas de la casa Curutchet, la única obra que Le Corbusier realizó en Latinoamérica y que no pudo conocer en vida. “Ponemos en valor algo que es único en América, y es importante que lo cuiden, sobre todo en un momento terrible del país en el que se carece de visión histórica”, dijo Taquini en diálogo con EscribiendoCine.

La obra secreta

(2018)

¿Cómo fue que llegó a vos este proyecto y qué desafíos te propuso?
Gastón Duprat me llamó porque la película estaba en camino y Andrés (Duprat) no podía dirigirla como habían pensado por sus ocupaciones como director del Museo Nacional de Bellas Artes. Nosotros nos conocemos mucho, yo siempre estuve cerca de ellos. Trabajamos juntos en el Canal de la Ciudad, en otro proyecto que se llamaba La decisión equivocada, y ellos también me ayudaron a hacer algunas obras. Me super tentó la idea cuando me propusieron hacer esta película que iban a producir Gastón y Mariano Cohn, con un guion de Andrés Duprat sobre Le Corbusier. Pero yo tengo problemas de orden físico, tenía 75 años cuando me llamaron, pero ellos me dijeron ‘no te preocupes, te vamos a ayudar’.

¿Cómo fue trabajar en esta película con Mariano Cohn, Gastón y Andrés Duprat, Daniel Hendler, Jerónimo Carranza y el resto del equipo?
El guion lo trabajamos mucho. Yo soy también crítica con respecto a ellos, los admiro mucho pero me parecen que son a veces demasiado ácidos y demasiado provocadores. El personaje de Elio Montes me pareció muy loser y yo quise volverlo más entrañable. Siempre les hago la broma que en El hombre de al lado (2009) con la única que me pude sentir identificada fue con la mucama, porque eran todos unos asquerosos (risas).

Cuando se decidió que fuera Daniel Hendler fue fantástico y él aportó muchísimo, su personaje me parece interesante para expresar cuál es la relación que debemos tener con nuestros referentes.

Entonces trabajamos prácticamente desde septiembre a enero el guion, las ideas y las metáforas, sobretodo con Gastón. Andrés estaba más avocado a los contenidos, él seleccionó los textos de Le Corbusier que al final se transformaron en su propia palabra. Fueron cuatro semanas de rodaje y finalmente cuando terminó, en marzo, hasta noviembre seguimos trabajando con la post-producción en una especie de ensayo/error con los editores. Yo estuve muy cuidada tambien por Jerónimo Carranza, el realizador de la película, que se ocupó de toda la parte logística y técnica, y siempre estuvo a mi lado consultando, aportando.

¿Qué pensás que le terminaste agregando vos como directora que no le podría haber agregado otro a la película?
Yo no considero que esta sea una obra de autor como pueden ser mis videos. Es una obra de encargo, una obra en la que yo me puse la mochila y puse garra. Para mí la concepción del espacio de Le Corbusier es todo una discusión y toda una influencia que yo creo que es personal y no es mío, ciertas metáforas, ciertas citas, y la bidimensionalidad del personaje de Hendler, que no es un tonto ni un fracasado.

Algo que me sorprende, que es una especie de milagro, es que toda mi obra es sobre gente que está encerrada y quiere salir. Y si bien no es una obra mía, encuentro que yo introduje en el guion una posibilidad de una cierta salida un posible escape para el personaje de Elio Montes.

¿Qué representa para vos Le Corbusier?
Representa la visión de un utópico y un moderno muy sensible, un tipo que no estudió arquitectura formalmente, pero que fue en busca de algo más. Es una persona que trabajó todas las artes y quería hacer algo racional y bello. No sé si es el mejor arquitecto porque no tengo parámetros para compararlo, yo no me especialicé en arquitectura. Pero me interesa ese punto de giro. Enfrentarnos con gente que tuvo ideales, que quiso hacer lugares habitables, que quiso poner belleza en lo cotidiano, me parece que es importante.

Por otro lado hay otro efecto que es cómo el cine aporta la historiografía. Yo aspiro a que esta película se convierta en una película de culto, que la gente vaya a la casa Curutchet a peregrinarla como va al Museo del Louvre. Ponemos en valor algo que es único en América, y es importante que lo cuiden, sobre todo en un momento terrible del país en el que se carece de visión histórica.

¿Qué pensás sobre el formato de la película, que de alguna manera es una innovación en la manera de hacer documentales?
A mí me parece que elegir no hacer un documental con cabezas parlantes, con expertos que opinen, una cosa solemne y elegir hacer una comedia divertidísima como es esta, con un personaje contradictorio, gracioso y obsesivo, pero querible, es una idea extraordinaria que me supera, que no fue mía. La creación de este híbrido de formato, que no es un docu-drama sino un docu-comedia sobre arte, aparece muy original.

¿Qué creés que te enseñó profesionalmente y personalmente esta película?
¡Imagináte lo que es para mí! Yo estaba en un buen año, había podido vender a un coleccionista una obra importante, me habían hecho un programa en Canal Encuentro. Más no podía pedir y en eso me llama Gastón para proponerme esto. Fue muy enriquecedor para mí trabajar un guion con ellos y discutirlo, conocer al actor, estar con ese equipo fabuloso de técnicos que adoré y que me quisieron.

El cine es industria y es mercado, es otra sensación. Quiero tener siempre un cartel arriba de mi cama que diga no te la creas.

Creetelá, Graciela
La verdad que voy a disfrutarlo, me voy a relajar un poquito pero estoy muy ansiosa.

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