Matías E. González
23/01/2018 15:07

EscribiendoCine dialogó con Jorge Leandro Colás, director de Barrefondo (2017). La historia transcurre en medio de un verano inclemente, Tavo (Nahuel Viale) trabaja como piletero en un country del conurbano bonaerense, formando parte silenciosa de un paisaje y de una comunidad que lo mantiene a raya por cuestiones de clase. En ese lugar, es testigo de una situación extraña que termina por envolverlo en una trama policial de la cual terminará convertido en el centro, cuando comience a intercambiar información sobre las casas en las que trabaja con una pandilla de delincuentes. “Siempre pensé en Barrefondo como una película, que en cierto sentido cruzara a la ficción con el documental”, sostuvo el cineasta.

Barrefondo

(2017)

La película consiste en la adaptación a la pantalla grande de la novela de Félix Bruzzone ¿cómo fue tu acercamiento con el libro? ¿qué elementos descubriste en este para tomar la decisión de llevar la historia al cine?
Tomé contacto con la novela Barrefondo apenas salió, allá por el año 2011. Leí una reseña en un diario, enseguida la compré y al leerla sentí que había muchos elementos con un gran potencial cinematográfico. La construcción de Tavo, el personaje central; la forma en que hablaba, tanto él como otros personajes de la novela; la atmósfera suburbana enrarecida que atravesaba todo el relato; ciertas ambigüedades morales. Todos esos elementos que aparecían claramente filtrados desde la mirada de lo real – Félix Bruzzone trabaja como piletero, al igual que el protagonista de su novela- componían un mundo muy atractivo y a la vez posible de trasladar a la pantalla. Al poco tiempo tomamos contacto con Félix. Siempre se mostró muy receptivo y cuando le contamos nuestra idea de hacer una película con su novela dijo que sí.

Barrefondo es tu primer film argumental luego de tus experiencias previas en el documental ¿cuáles fueron los desafíos que debiste afrontar al tratarse de un film de ficción, que no obstante también tiene elementos de registro documental en la composición de los espacios?
Siempre pensé en Barrefondo como una película, que en cierto sentido cruzara a la ficción con el documental. Por un lado, hay un relato muy construido, que tiene que ver con el género policial, pero desde el registro hay muchos elementos que tienen que ver con el cine documental, como el uso de la cámara en mano, los largos planos secuencia o la elección de locaciones reales.

En cuanto al paso del documental a la ficción, creo que los principales desafíos tenían que ver con todas las diferencias que íbamos a encontrar en un rodaje de ficción, en comparación a un terreno que conocía bastante como el del cine documental. En documental los equipos están conformados por cuatro o cinco personas, los rodajes son muy extensos y lógicamente no hay actores. En este caso, tenía que trabajar con un equipo diez veces más grande, sostener un rodaje muy intenso en un periodo de tiempo realmente muy corto e ingresar al fascinante mundo de los actores. Siempre lo nuevo trae duda, incertidumbre y miedo, pero sin dudas se trató de una experiencia que repetiría.

En el largometraje no se juzga a los personajes, sino que se exponen sus acciones y según la óptica del espectador pueden ser calificados de una u otra manera ¿qué motivos te llevaron a encarar el film de ese modo, con una participación activa del público?
Esta cuestión de no juzgar a los personajes es algo que vengo trabajando en mis películas documentales anteriores. En el documental creo que es imprescindible estar a la par, estar a la misma altura que tus personajes. Eso hace que por momentos haya lecturas o interpretaciones completamente diversas y hasta opuestas de las historias que contamos. En Barrefondo está muy difuso el límite moral entre el bien y el mal. Todos son un poco buenos y un poco malos. Todos intentan zafar lo mejor posible de sus realidades tomando algunos riesgos y cruzando algunos límites.

El protagonista de la historia es Tavo, interpretado por Nahuel Viale ¿cómo fue la selección del actor y cómo trabajaron la construcción del personaje?
Para definir a Tavo, el protagonista de la película, hicimos junto a Lisandro Musso, el coach de actores de la película, un casting muy cerrado. Habíamos seleccionado a tres actores que me gustan mucho y que pese a ser bastante distintos, podrían ser posibles Tavos. Finalmente, elegimos a Nahuel Viale, un actor muy talentoso. Era clave esta decisión, el personaje está en prácticamente cada uno de los planos de la película, es un personaje que habla poco y que le pasan muchas más cosas por dentro que por fuera. Más allá de lo meramente actoral, Nahuel también tuvo aprender y entrenarse en el oficio de piletero, para que sus acciones y movimientos sean reales y creíbles.

Si bien el film presenta dos espacios diferentes como ser el country por un lado, y el barrio humilde, por el otro, hay un elemento en común que es el agua ¿cómo fue el trabajo con cada uno de los lugares?
Yo creo que el espacio es siempre determinante para los relatos, para los personajes, para sus conflictos. En este caso, buscábamos generar una idea muy realista en cada una de las locaciones. Todo debía ser posible, creíble, natural. Un contexto vivo y activo que esté narrando todo el tiempo y en este sentido, el agua tenía que ver mucho con esta idea. Justamente un tiempo atrás, escuché al artista plástico Daniel Santoro reflexionar acerca del agua. Él lanzaba una línea imaginaria entre el agua cristalina de las piscinas y el agua turbia de los zanjas en los barrios. Me parecía que era algo que tenía mucho que ver con esta idea de cruces metafóricos y literales que nos propusimos contar en Barrefondo.

La película tuvo su estreno en la Competencia Argentina del 32 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata ¿cómo viviste las repercusiones del film en el certamen? ¿qué expectativas tenes para su próximo estreno comercial?
La experiencia en Mar del Plata fue muy buena, fueron tres funciones a sala llena y la respuesta del público fue excelente. Debo reconocer que al tratarse de mi primera película de ficción, llegaba con una incertidumbre mayor en comparación a las ocasiones anteriores en las que sentía que transitaba un camino un poco más conocido, un poco más seguro.

En cuanto al estreno comercial, si bien se trata de un momento bastante difícil para la exhibición de películas pequeñas como ésta, creo que la gente puede encontrarse con una historia bien actuada, que los puede enganchar e incluso por momentos llegar a incomodar.

Respecto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea audiovisual desarrollada en mente?
Actualmente estamos trabajando en un par de proyectos documentales: Los médicos de Nietzsche, recientemente ganador de uno de los Concursos de Incubadora del INCAA y un proyecto que tiene que ver con Sierra Chica que actualmente está en rodaje. En cuanto a la ficción, el proceso de hacer Barrefondo fue arduo y extenso, pero es probable que en el futuro terminemos de definir un proyecto que anda dando vueltas en nuestras cabezas.

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