Matías E. González
07/01/2018 16:48

EscribiendoCine dialogó con José Glusman, director de Pescador (2017). El thriller policíaco gira alrededor de una historia intrigante en el mundo de un ermitaño y solitario pescador (Dario Grandinetti), quien se altera cuando tres jóvenes (Jazmín Esquivel, Juan Grandinetti, Matías Marmorato) llegan a abrir un parador cerca de su playa.  “Supongo que hay tantas maneras de dirigir como directores, pero yo siempre priorizo en el actor. Entre el rayo perfecto, la gota perfecta, el momento perfecto y el instante de actuación capturado, me quedo con el instante de actuación, que lo demás va a venir y se va a adaptar”, sostuvo el cineasta.

Pescador

(2017)

El largometraje es un policial playero que se centra en un misterioso pescador y diferentes secretos ¿Cómo surgió la idea del film? ¿Partió netamente desde la ficción o hubo algún suceso en particular que funcionó como disparador de la historia de la película?
Ficción pura. Es una idea que no se me ocurrió a mí solo, salió en el 2006 con alguien con quien me veía mucho en esa época que por distintas razones no le interesaba seguir eso. En el 2015 la refloté, me junté con Iván Tokman y llegamos acá. Había un germen, pero para un guión y una película hay un camino larguísimo.

El guion lo escribiste junto con Iván Tokman ¿cómo fue el trabajo en equipo?
¡Bomba! Porque Iván es talentoso, tiene buena energía. Salvo en los documentales, en todas las ficciones tuve un coequiper para escribir porque me gusta el trabajo en equipo. Cuatro ojos y dos cabezas, todo se multiplica para mejor. La experiencia con Iván fue de primera porque fundamentalmente es una gran persona.

La película se filmó en escenarios naturales ¿cuáles fueron las locaciones? ¿Cuáles fueron los desafíos de rodar en la playa?
Fuimos en una época del año que el pronóstico preanunciaba algo mejor. Fuimos con cinco días de cobertura y nos comimos diez-once de tormenta, de neblina. Los escenarios reales son Pinamar, Ostende, Valeria del Mar y Cariló. De hecho el parador La Negra María, que cuando yo lo conocí se llamaba Oasis, fue el lugar determinante. Me enamoré del parador y eso determinó hacer la película ahí.

Yo había tenido una experiencia muy fuerte como actor hace muchos años en una película española que se filmó en el Desierto de Sahara, estuve 50 días ahí y fue una odisea. Y acá yo sentí algo similar porque casi que no lo podíamos programar, nos tenía de hijos el tiempo. ¡Te juro! Pero así fue de estimulante, de potente, y también tuvimos un trabajo previo con Nicolás Trovato que hizo la fotografía y la cámara, fue un trabajo muy retroalimentado entre las propuestas de él y las mías.

Los escenarios, aparte de las dificultades y la belleza inherente al lugar, la fotografía y los encuadres, yo creo que se resaltan porque Pescador cuenta una historia negra a plena luz del día.

Como mencionaste, además de cineasta, sos actor ¿el hecho de dedicarte a ambos roles te brinda alguna herramienta extra que si sólo te dedicaras a la dirección no tendrías?
Mis experiencias con otros directores fueron como actor en películas que me calentaron el alma para querer ponerme de este lado de la cámara también. Creo que mi fortaleza está en el trabajo con el actor y en la puesta, me es un trabajo muy difícil y a la vez muy fructífero, no es que yo me pongo en el lugar del actor porque sino la marcación sería actuarle el personaje y no es la idea, es tratar de sacarle el personaje o del personaje lo que él tenga. Supongo que hay tantas maneras de dirigir como directores, pero yo siempre priorizo en el actor. Entre el rayo perfecto, la gota perfecta, el momento perfecto y el instante de actuación capturado me quedo con el instante de actuación, que lo demás va a venir y se va a adaptar.

En la previa hablábamos con Dario Grandinetti del personaje, las cosas estéticas que yo imaginaba y las que él proponía. Él fue antes al lugar a hacer un coaching de pesca, a entrenarse. Hubo todo un proceso que para una película pequeña en presupuesto fue muy valioso, propuso mucho para el personaje. Un día Darío viene y me dice: “Ya lo tengo, de mí no te preocupes”, entonces por un lado me alegré y por el otro dije: “Me tengo que ocupar de algunas cosas: poder llevar ese personaje que Darío ya internalizó hacia donde la historia y yo necesitamos y ocuparme de que los demás vayan a la altura de las circunstancias”

Respecto a Dario Grandinetti que es el protagonista de la película ¿Cómo le acercaste el proyecto?
En la escritura no teníamos el rostro. A Dario lo conozco desde hace mucho y lo volví a cruzar ocasionalmente. Claramente lo consulté con Iván y le dije: “Darío la tiene que romper toda en un personaje así”. Yo no lo invento a Dario actuando pero creo que acá toca otra cuerda. Él es un actor que dice muy lindo, le tiras un monólogo de cinco minutos y escuchas una orquesta. Y acá habla casi nada, no es que no actúa… ¡actúa mucho! Una vez que el guión estuvo terminado fue Darío, porque además se lo di, le gustó y arrancamos.

Jazmín Esquivel, Juan Grandinetti y Matías Marmorato interpretan a los jóvenes que buscan abrir un parador cerca de la playa del solitario pescador ¿cómo fue la selección de la actriz y los actores?
Trabajamos mucho el vínculo entre ellos tres para poder llegar a plasmarlo. La elección de Juan Grandinetti fue directa, no hubo otros. Cuando lo conocí a Juan lo visualicé enseguida. Jazmín Esquivel surgió de un casting muy reducido. Y Matías Marmorato fue el último de los tres, llegó por la propuesta de un conocido, lo vi y lo compré enseguida, el physique du rôle está perfecto.

En cuanto a las experiencias vividas hasta el momento con el largometraje ¿cómo las sintetizarías?
En cuanto al proceso de trabajo y al rodaje siento mucho agradecimiento y crecimiento. No estoy diciendo que soy mejor director pero realmente siento que fue un salto Pescador por un montón de motivos, fue un desafío muy grande. Me siento muy agradecido a la película claramente.

La película participó en la Sección Oficial de la 43º edición del Festival del Cine Iberoamericano de Huelva ¿cómo fue la experiencia en el certamen? ¿Cuáles son tus expectativas para el estreno comercial en suelo argentino?
Lo que pasó en Huelva fue bárbaro, muy estimulante. Nunca sabes en que terminan estas cosas, pero hay cinco o seis distribuidoras interesadas en estrenarla allá.

Ojalá que podamos estrenar en la mayor cantidad de salas posibles, que la vea la mayor cantidad de gente posible porque siento que el entorno viene acompañando y por supuesto necesita mucho más que eso. Tengo las mejores expectativas porque estoy muy orgulloso de la película, soy muy consciente de lo que costó hacerla, de cómo se entregó la gente, del trabajo, del acompañamiento en momentos tan difíciles del INCAA.

Si tuvieras que explicar en una oración por qué el público debe ver Pescador ¿qué dirías?
Es una película que está buena y la van a pasar bien, tiene los elementos para que el que vaya la pase bien un rato, que no es poco.

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