Matías E. González
03/01/2018 15:05

EscribiendoCine dialogó con Nicanor Loreti, director de 27 El club de los malditos (2018), en el café bar “El Banderín”, el cual funcionó como una de las locaciones del film. La historia de la película comienza el día del cumpleaños número 27 del famoso cantante punk Leandro De La Torre (Ezequiel “El Polaco” Cwirkaluk), quien sale disparado por una ventana e impacta sobre el techo de un auto. Paula (Sofía Gala Castiglione), una fanática del género musical, graba todo con su celular sin saber que detrás de su video está la clave del asesinato del músico. La joven conoce al detective encargado del caso, Martin Lombardo (Diego Capusotto), y juntos descubren la conspiración detrás de las muertes de todos los famosos rockeros a los 27 años. “Mi meta era escribir un guion comercial y pensé: 'Vamos a buscar una idea que no se haya hecho en Argentina ni en ningún lado'”, sostuvo en exclusiva.

27 El club de los malditos

(2018)

El mítico “Club de los 27”, integrado por personajes populares dedicados a la música que murieron a los 27 años (en la mayoría de los casos por abusos de alcohol o drogas) es uno de los cimientos del film, al que además le diste una vuelta de tuerca ¿Cómo surgió este proyecto y cuándo decidiste llevarlo a la pantalla grande?
La idea original surgió hace una década más o menos. Mi meta era escribir un guión comercial y pensé: “Vamos a buscar una idea que no se haya hecho en Argentina ni en ningún lado”. Cuando empecé a buscar leyendas urbanas, me acordé de esta porque yo sigo bandas de rock, y en mi adolescencia ocurrió la muerte de Kurt Cobain, entre otras. Escribí una versión que era más policial en la cual moría un personaje, que es el que interpreta El Polaco en la película, la joven que interpreta Sofía Gala Castiglione sin querer filmaba esta muerte y empezaba a ser perseguida por un grupo que era responsable que él muriera, y era algo que tenía que ver con discográficas y demás. Después me pareció demasiado clásico, entonces le sumé los elementos fantásticos que están en la versión final y ahí la película empezó a ir más hacia el lado fantástico absurdo que tiene hoy. También empezó a pintar todo el lado de la astrología que fue una propuesta de mi mujer Paula Manzone, que colaboró en el guion de la película y me dijo: “Fíjáte si empezás a ver cosas astrológicas, este personaje puede ser astrólogo o fanático del tema, y así todo puede estar conectado”. Para mí el guion siguió siendo comercial pero empezó a tener vueltas de tuerca cada vez más interesantes, que al final si uno se fija todo cierra. Si se van uniendo los puntos todo tiene sentido. Contacté a Alex Cox para hacer las escenas de las muertes de estas

Como mencionaste, trabajaste en el guion con Alex Cox ¿Cuáles fueron los desafíos de “escribir a cuatro manos”?
En el caso de esta película fue bastante fácil porque yo contaba con una escaleta armada donde la película tenía: acto uno, acto dos, acto tres; y las escenas que le tocaron a Alex Cox eran las muertes de los famosos y yo ya sabía dónde iban. Entonces laburé el guion principal y le pasé eso, él iba haciendo y yo iba uniéndolo con lo demás. No hubo mucha discusión acerca de la trama general, sino de esos momentitos específicos y seguía mucho mis indicaciones, como: “Veamos que esta situación dure tantas páginas y que nunca se pasen de una locación”. Porque también hay que tener muy en cuenta en el cine argentino el tema presupuestario. Esta película tenía su ambición pero si en escenas de época como los flashbacks sobre las muertes me iba de mambo, encima de tener una película no tan barata, iba a tener una donde además tenía que hacer escenas de época que siempre es caro, con muchas locaciones más caro todavía, y supuestamente transcurre en el exterior por lo que es re contra caro.

El gran parecido, ya sea por el propio physique du rôle o por el look, entre los actores y actrices con los músicos a los que personifican denota un minucioso trabajo de búsqueda. ¿Cómo fue la elección de cada uno de ellos?
En el caso especifico de esos personajes fue un tema de casting bastante pensado en el cual, como me pasó en otras pelis también, traté de tener al mejor actor posible para el personaje, y no necesariamente de tener que decir: “¡Che que sea idéntico!”. Hubo casos donde fueron idénticos, por ejemplo Jimi Hendrix es igual, Amy Winehouse también y es una chica muy parecida que canta igual. Pero hubo casos como Janis Joplin o Sid Vicious, que dije: “Quiero que sea tal actor, que hable inglés perfecto y después lo lookeamos lo más parecido posible”. En el caso de Janis, convocamos a Victoria Maurette que es una súper actriz, habla inglés perfecto, la lookeamos idéntica y funcionó. En el caso de William Prociuk que hace de Sid Vicious, bajó 14 kilos para hacer el personaje, se lo recontra estudió, hizo un trabajo como de transformación. Teniendo buenos actores se va siguiendo lo que necesita cada uno.

Respecto a los protagonistas, Diego Capusotto interpreta al detective Lombardo y Sofía Gala Castiglione a la fanática Paula ¿Cómo fue la construcción de los personajes? ¿Habías pensado en ellos ya desde la escritura o surgieron posteriormente?
En las primeras versiones no. Era una película más seria, más parecida a la trilogía Millennium de Stieg Larsson, donde dos personajes investigaban e iba surgiendo una relación romántica entre ellos. Pero cuando empecé a volver el guion más border, el personaje de Capusotto se transformó en una variación del personaje de Harry Dean Stanton en Repo Man (1984), y en ese momento pensé automáticamente que era Diego, esto fue como hace cinco años, en la época de Kryptonita (2015) aproximadamente.

Luisana Lopilato iba a hacer el personaje que después hizo Sofía. Yo incluso laburé con Capusotto y Luisana en Nafta Súper (2016), la química entre ellos era buenísima pero después Luisana no pudo hacerla. Y automáticamente pensé en Sofia, con quien también había trabajado en la serie. En lugar de hacer un laburo de composición, de buscar una actriz y de hacerla trabajar para que se pueda transformar, buscamos la actriz que lo hiciera de taquito y encima le sumara. Tuve la suerte que Sofia tuvo el tiempo para hacerlo, porque cuando estás un par de meses antes del rodaje, a veces por agenda actrices así no tienen el tiempo. Ella se súper copo y ahí trabajamos el guión para adaptarlo a Sofia, que fueron algunas cositas que ella propuso pero calzaba perfecto.

En cierto punto la película presenta un híbrido de géneros, ya que hay fantasía, policial, comedia ¿Cómo fue ahondar en los distintos géneros? ¿Cuáles fueron los desafíos para remixar elementos de cada uno de ellos?
El remix es una buena definición. A mí lo que me pasa es que siempre trato de hacer una película que sea entretenida, la mezcla de géneros me sale sin querer. Yo quería hacer la película más un policial fantástico pero al aparecer Diego como protagonista, el humor iba mostrándose. Me fueron surgiendo ideas para ir metiéndole momentos Capusotto, no forzándolo.

Una de las subtemáticas del largometraje es la música, en tu vida, ¿Cómo es tu relación con ella, principalmente con el rock?
Yo soy muy melómano desde niño, siempre fue cine y música. Incluso cuando era periodista escribí en revistas de música y me gusta mucho. Tengo data, soy un poco nerd. En esta película era: “Bueno, agarremos a estos músicos, defórmemelos y hagamos versiones suyas”. Me parecía un desafío divertido, sobre todo porque me gusta la música de muchos de esos personajes, los supuestos originales.

La subtemática del fútbol surge con el personaje interpretado por Capusotto ¿Cómo es tu vínculo con este deporte?
Yo soy de Racing que es algo que surgió en mi infancia para hacerle la contra a mis hermanos, sobre todo al mayor que es de Independiente, toda mi familia es de Independiente. No soy tan futbolero. Sin embargo, me gusta ser de Racing, me emocionó mucho el Campeonato del 2001 y demás. Me enorgullece ser de ese cuadro, más allá del hecho de ser o no tan futbolero, de ir a la cancha todos los domingos, de ser o no el más fanático, la gente se emociona igual. Me interesa mucho la cultura futbol como ese lugar que está apartado de la realidad: gente que se vuelve loca, que llora.

Con el personaje interpretado por Sofía Gala aparece la subtemática de la astrología ¿cómo te llevas con estas creencias?
Surgió como una justificación de que todo lo que está pasando en la película está pasando por una razón fantástico realista. La astrología tiene como algo que lo justifica todo, entonces la gente no cree en un montón de cosas pero en la astrología sí. Me parecía que podía ser interesante justificar todos los hechos desde un lugar astrológico.

Venis del ámbito del periodismo, ¿hay alguna herramienta de este oficio que te sirvió para después utilizarla en tu profesión como director de cine?
Un poco me sirvió el tema de saber escuchar y relacionarme con a veces personajes un poco icónicos u actores. Siendo periodista me tocó entrevistar gente picante, o no tan fáciles como entrevistados. Son personas y a veces te pasa que ciertos actores o iconos si vos les vas con demasiado respeto quizás se arma una relación medio solmene, en la cual quizás te respetan, pero se arma algo actor-director medio acartonado. En cambio, si vos le entrás por una tangente más igual a igual es más fácil ingresar en algo más colaborativo, en donde no sea que nada más te digo qué hacer y lo hacés, sino que el otro contraproponga o a veces hasta estas poniendo la cámara y el actor o actriz te proponga algo que vos no pediste, y para eso tiene que haber una libertad menos solemne y más relajada. El periodismo te enseña a hablarle al otro como una persona X a la que le estás haciendo preguntas, y eso te relaja muchísimo y te ayuda a que fluya más.

Me acuerdo que cuando empecé a hacer entrevistas, iba con veinte preguntas en un papel, un poco más nervioso, y cuando me estaban respondiendo yo ya estaba pensando en hacer la próxima pregunta. Después me fui a acostumbrando a escuchar más y con lo que me fueran diciendo sabía qué iba a preguntar después, o tenía tres preguntas importantes y el resto eran repreguntas o se iban disparando con lo que me decían. En el cine es un poco lo mismo: este es el tono del personaje, si el actor te dice "¡yo no estoy de acuerdo, va para el otro lado!" Y no estás tranquilo, relajado y no podés tener diálogo, no sabés para donde ir. En cambio, si el actor no está de acuerdo, podés decir: “Bueno ¿Estoy de acuerdo con lo que me dice o no? ¡Quiero que haga lo que yo le estoy diciendo!" Y desde un lugar de diálogo lo podés llevar a donde querés, para eso tiene que haber una cosa colaborativa. En general cuando hay inconvenientes de choques de egos o de problemas con actores suele ser porque no se da una cosa de fluidez. Incluso con el actor más tenso si uno logra tener diálogo todo va más fácil.

Haciendo entrevistas en el periodismo logré no usar la libreta, y ahora haciendo cine uso storyboard para las escenas de acción pero no para toda la película, y me sirve en general.

En lo referido a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto actualmente o tenes alguna idea audiovisual desarrollada en mente?
Ahora estamos editando una peli que se llama Anoche, que es una comedia romántica que transcurre en tiempo real en una locación que elegimos con Paula Manzone. Actúan Gimena Accardi, Benjamín Rojas, Diego Velázquez y Valeria Lois. Es una peli muy particular, mezcla de Friends con Almodóvar. Después para el resto del año vamos a hacer una peli de terror con Leonardo Oyola, que nos tiene entusiasmados. Va a ser explosiva, inesperada, pero no puedo contar mucho más por ahora.

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