Matías E. González
13/12/2017 15:21

EscribiendoCine dialogó con Pablo Doudchitzky, director y guionista de Masoch, el camino del perro (2017), documental que se centra en Carlos Douglas Vinci Masoch, un artista de toda la vida: pinta desde que es un niño, ha diseñado tapas de discos y revistas, logos de bandas y radios, y hasta dio vida a Radio Bangkok. “Es la historia de un sujeto multifacético y talentoso que no puede con su naturaleza y que es un artista mas allá de sí mismo y sus imposibilidades”, sostuvo el cineasta.

Masoch, el camino del perro

(2017)

El documental gira alrededor del artista Carlos Douglas Vinci Masoch ¿cómo surgió la idea del largometraje? ¿Qué elementos te atraparon de Carlos para hacer un proyecto acerca suyo?
La verdad es que con Carlos nos conocemos desde hace más de 20 años. Como muchos de nuestra generación yo era un gran fanático de su trabajo en Radio Bangkok hasta que tuve la suerte de que un amigo en común nos presentara. Si bien ahora ya somos viejos amigos, puedo abstraerme de eso cada vez que me encuentro con su obra. Lo he visto crecer como artista y a pesar de que somos muy distintos en muchos aspectos hay algo que sigue siendo inamovible y que no tiene nada que ver con el afecto que nos tenemos y es mi admiración por su sensibilidad y su poesía como pintor que sigue sorprendiéndome y conmoviéndome una y otra vez. Realmente creo que como artista merece mayor reconocimiento. Entiendo que Masoch como artista y esto lo hace más interesante, continúa sumido en sus debates interiores y sigue luchando contra esos fantasmas que parece arrastrar desde una niñez muy rica en imaginaciones y color.

Las diferentes situaciones son contadas principalmente por el propio protagonista de la historia ¿cómo fueron las jornadas de rodaje y la convivencia? ¿qué aspecto de su vida, que desconocías, te llamó la atención?
Fueron dos años de trabajo intenso entre el rodaje y el montaje. Salí a rodar con una idea en mi cabeza que empezó a mutar casi inmediatamente. Yo quería dar cuenta del dolor y la melancolía que escondía su obra proponiéndole un viaje a algunas locaciones que el constantemente repetía y que increíblemente nunca había visto personalmente. Esas selvas tupidas, esos ríos donde naufragan sus historias desde un principio los asocié con los paisajes misioneros que tanto me gustan así que le propuse viajar a Misiones.

Tuvimos la fortuna de descubrir que como compañero de viaje es como es habitualmente en la vida: ocurrente y divertido. Es cierto que por momentos se notaba que necesitaba estar solo pero es tal su compulsión por pintar que puede hacerlo aunque a su alrededor este ocurriendo un corso o un rodaje y aislarse del mundo.

A raíz de la investigación previa que llevaste a cabo, sumada a las declaraciones de Masoch y los diferentes entrevistados ¿qué criterios utilizaste para la selección del material que se observa en el documental?
Por suerte Carlos supo llevar un diario personal en cintas VHS que iba grabando habitualmente. Aunque lo cierto es que él al ser tan poco celoso de su historia personal y no atesorar demasiado, poco pudimos rescatar del material tanto de lo que hizo en radio, como en la tele o la prensa que se hizo de sus muestras. Gran parte de los recortes, comentarios y fotos se han ido perdiendo en sucesivas mudanzas, separaciones, crisis, etc.. De todos modos no quise que se contara y se hablara de Masoch desde el punto de vista de los sujetos que dicen entender del mundo del arte- curadores, críticos etc – ya que no buscaba decir nada de eso en esta historia. Nunca me pareció relevante la opinión de los que supuestamente conocen el mundo del arte.

¿Cuáles fueron los principales desafíos a superar en la realización de la pelicula?
Lo primero lograr que Carlos esté dispuesto a viajar y alejarse de sus hábitos y mundo íntimo. Y lo segundo básicamente estar a la altura de lo que quería decir pero que me costaba hallar. Por suerte conté con la invalorable ayuda de Omar Ester, el extraordinario montajista de este documental, y de Valeria Uhalde, otra gran colaboradora como asistenta de dirección que me ayudaron a salir de este embrollo en momentos claves y darle forma a un documental que tiene mucho que ver, yo creo, con la forma en que vive y expresa su obra Carlos Masoch.

A lo largo de tu trayecto en la industria, has dirigido varios documentales como Hotel de la amistad (2016) y programas de TV ¿qué marca en particular te dejó Masoch, el camino del perro? ¿Qué mensaje buscas que llegue al público ante su próximo estreno comercial?
No sé. Creo que lo que puede interesar al público es la historia de un sujeto multifacético y talentoso que no puede con su naturaleza y que es un artista mas allá de sí mismo y sus imposibilidades. Que conozcan la obra de un tipo que para mí es un maravilloso pintor para mi es suficiente.

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto o tenes alguna idea audiovisual desarrollada en mente?
Estoy trabajando en un proyecto que comencé en el 2005 y que ahora retomo vinculado al tema del conflicto de la tierra tan vigente en estos últimos días con el conflicto Mapuche y también en reescribir un viejo guión que estoy desempolvando para ver si algún día se convierte en una ficción.

¿Cómo ves el futuro del cine en nuestro país?
Argentina se ha destacado siempre por ser un gran productor cultural no solo a nivel regional sino a nivel mundial y esto parece no comprenderlo este gobierno más preocupado por los números y lo inmediato que por las necesarias inversiones a largo plazo que implica invertir en cultura y eso se refleja claramente en las restricciones que están tomando en sus políticas cinematográficas. Hay una especie de mirada corta muy lamentable ya que veníamos con un impulso increíble que se estaba constatando en los muchos premios que nuestro cine fue sumando todos estos años. Confío de todos modos en que se saquen las lagañas y empiecen a mirar bien lo que tienen adelante.

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