Rolando Gallego
12/12/2017 14:27

Conocida por interpretar a Veronica Mars en la serie homónima y luego la película sobre el personajes que cerró algunos cabos sueltos que habían quedado en los episodios, protagonista de The Good Place, una de las series actuales más divertidas y laureadas, la voz de Anna en Frozen, una aventura congelada (Frozen, 2013), Kristen Bell vuelve al cine y la comedia con La Navidad de las Madres Rebeldes (A Bad Moms Christmas, 2017). “Todos han tenido una madre, por lo que todos pueden relacionarse con esta película. No tienes que ser madre. Se trata de una experiencia de vida de la que todos hemos sido testigos y que es verdadera y bastante cómica”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

La Navidad de las Madres Rebeldes

(2017)

Kiki (Kristen Bell) sigue con sus días plagados de rutina hasta que Amy (Mila Kunis) y Carla (Kathryn Hahn) la invitan a rebelarse en las fiestas imponiendo un nuevo estilo de Navidad. Pero nada las haría suponer que en medio de esa decisión, las madres de cada una, interpretadas por Susan Sarandon, Christine Baranski y Cheryl Hines, caerán de sorpresa a visitarlas.

El club de las madres rebeldes (Bad Moms, 2016) fue muy exitosa ¿imaginábas lo que iba a pasar alrededor de la película?
Sí y no. Las películas son difíciles. Si no se hacen en el momento adecuado, aunque sean brillantes pasan desapercibidas. Sabía que la historia de esta película tendría éxito si se hacía en el momento apropiado. De hecho, cuando la leí me sorprendió que no se haya escrito nada igual desde la perspectiva de la madre sobrecargada de responsabilidades. Se presta para la comedia porque para poder sobrellevar el ser una madre saturada por el trabajo, tenés que reírte de la situación. Si te deprimís demasiado, no lo lográs, así que creo que esta es la versión que queríamos ver. Me sorprendió gratamente que la gente reaccionara de ese modo.

¿Cómo fue reencontrarse con las actrices en el set?
Fue maravilloso. Las adoro. Nos divertimos mucho tanto fuera como dentro del set, y creo que esa es la única forma en que puede ser capturado tan auténticamente. Si nos odiáramos, no hubiera salido muy bien, pero entre nosotras hay mucha química y nos reímos mucho y, a veces, nuestros hijos juegan juntos. Fue como una reunión maravillosa y emocionante.

En esta oportunidad van un poco más allá con la propuesta ¿era ideal retomar la historia con mucho alcohol y plantarse delante de Papá Noel?
Era apropiado tirarse de cabeza con esas chicas. Están dispuestas a todo. Ninguna de las dos es una actriz o persona indecisa, por lo que generan una energía increíblemente divertida.

¿Fue difícil mantener la seriedad en el rodaje?
Sí, por supuesto. ¿Estás bromeando? Cuando Kathryn se despachaba y decía un montón de cosas de Carla que no estaban en el guion, era horrible. El departamento de sonido tenía que lidiar con un montón de cosas.

Suman a las madres de los personajes, ¿cómo fue la dinámica con Cheryl Hines?
Me hizo tan feliz. Fue un poco extraño porque en realidad Cheryl y yo somos amigas y entonces pensé, "Supongo que ahora sos mi madre". Añadimos la línea de diálogo que manifiesta que me tuvo de muy joven, así que si uno piensa que está interpretando a alguien más grande por unos años y yo estoy actuando de alguien más joven por unos años, podría suceder física y anatómicamente. Hice una película que dirigió Cheryl hace diez años. Creo que es una persona fantástica y una de las personas más increíbles con quien actuar, como lo demostraron sus años en Curb Your Enthusiasm. No muchas personas son de vivir el momento más que Cheryl, así que lo pasé genial.

¿Y con Susan Sarandon y Christine Baranski?
Tuvimos mucha suerte. Todas encajaron muy bien y estuvieron absolutamente perfectas en sus personajes, sin mencionar el hecho de que mi esposo Kent (Lyle Brocato) tiene un papel bastante importante en esta película, lo cual es maravilloso porque Lyle es un actor fantástico. Estoy muy contenta de que hayan destinado una parte de esta película para explorar un poco la relación de Kiki y Kent.

Una de las bromas de la película es que tu madre utiliza ropa con tu cara en ella ¿te llevaste alguna prenda al terminar el rodaje?
No sabía nada de eso hasta que Cheryl apareció en el set. Cuando comenzás una película, es muy habitual que el departamento de arte te solicite fotos tuyas de cierta edad y en algún lugar específico similar a éste, con cierta actitud en el rostro. Así que les había enviado algunas fotos pensando que las iban a usar para decorar la casa, porque eso es lo normal en todas las películas en las que se muestra tu casa. Obviamente pidieron fotos de la infancia, pero no sabía que las iban a usar en la ropa. Nos la pasamos todo el día riéndonos porque imprimieron esta tela con mi cara de adolescente y la costura de donde se alineaba la entrepierna dividía mi cara a la perfección, lo que hizo que Cheryl pareciera loca y que estaba desnuda. Una cuarta parte de mi cara estaba en el trasero y otra cuarta parte, en la entrepierna. Ya no se parecía a mi cara. Nos morimos de la risa por mucho tiempo. Pensé en guardar el pijama para mi mamá, pero luego pensé que eso era complacer algo que no debería ser consentido. La diseñadora de vestuario convirtió el buzo de Kiki, con el que Cheryl aparece, en camisetas para mis hijas. Si bien no entienden la broma, disfrutan de usarlos como pijama.

Que fue lo que te atrajo de esta segunda entrega, ¿lo de rebelarse a las fiestas?
Creo que esta película, a pesar de ser una comedia, es mucho más precisa. Lo que me encantó fue que no hicieron una película muy similar a la anterior en el hecho de que las chicas abandonan la prudencia y se relajan más. Muestran a las chicas con la intención de hacer eso, pero sus madres aparecen inadvertidamente y hacen que actúen como adolescentes rebeldes, lo que le incorporó una dinámica precisa en un nuevo nivel.

¿Vas a tomar alguna idea prestada para tus propios festejos?
No. Nada de nada. Mi objetivo principal durante las fiestas es tirarme en el sofá y seguir mis instintos. Extrañamente mi falta de un plan es mi plan. Cuando me sienta casera y entusiasmada cocinaré una gran receta, pero si no lo hago, no me avergüenza entrar en Whole Foods Market y comprar toda la comida. Lo que más rápido me conduzca al sofá es lo que saldrá.

¿Qué tradiciones seguís respetando en Navidad?
Nosotros decoramos por demás. Mi madre decoraba bastante en cada fiesta, cosa que definitivamente trasladé a mi casa. Nos encanta todo lo chismoso, loco y tonto de la Navidad.

Es que nunca nadie recuerda nada “perfecto” de esas fechas…
Eso es completamente cierto. Cuando finalmente tomas conciencia de lo que están sacando, esa es la sensación. La perfección es irrelevante para ellos. La perfección es para ti y para tu ego y cuando te das cuenta de que puedes soltar un poco.

¿Qué te gustó más de los personajes? ¿Cómo ves el trabajo de los guionistas?
En realidad, me sorprendió, incluso en la primera, que le dieran tanto en la tecla. Son hombres muy afinados. No puedes oler la testosterona violenta cuando entran a la habitación. A veces, con ciertos hombres, la hueles. Sabían con qué se quedarían cortos y lo compensaron e investigaron. A El club de las madres rebeldes la escribieron tras invitar a las amigas de sus esposas a tomar una copa de vino y a cenar, les pedían que hablaran sobre sus hijos, mientras ellos tomaban nota de todo, y volvían a llenarles la copa de vino. Alguien en el transcurso de eso dijo lo que Carla dice en la película, “Amo a mi hijo, pero no me gusta”. Creo que son muy respetuosos con lo que las mujeres atraviesan, pero también son responsables en el modo en que reúnen la información porque le prestan atención a sus esposas, lo que es sumamente amoroso. Es por eso que fueron capaces de presenciar todo esto de primera mano y también de ver que sus esposas se volvían locas cuando sus madres estaban de visita, y pensaron que era una dinámica que les gustaría explorar.

¿Una vez que fuiste madre entendiste algunas decisiones de tu propia madre?
Creo que lo entendés mucho mejor, pero que aun así te muestras en desacuerdo. Definitivamente entendí por lo que mi madre pasó o cosas que ella describía, pero aunque lo comprendí, yo quería hacerlas de manera diferente. Entonces, si bien me hizo sentir mucho más respeto por mi madre, también me hizo darme cuenta de por qué evolucionan las generaciones. Curiosamente, también me hizo dar cuenta de que las generaciones anteriores hacían lo mejor que podían con lo que tenían. ¿Recordás cuando los padres de mi madre pensaron que The Beatles eran malos? De alguna manera madurás y te volvés un poco más informal, pero reconocés el efecto de la sociedad en la crianza de los hijos.

¿Qué es lo que cambia al ser madre?
Dax y yo tuvimos una boda en la que solo éramos nosotros dos. No queríamos que nadie más estuviese allí, probablemente porque nuestras vidas son públicas y no quería que fuera otro día más en el que tuviera que hablar con otras personas, incluso con las personas que disfruto. Yo sólo quería estar con mi esposo. Fuimos juntos al juzgado y no invitamos a nadie. Ahora que tengo hijos, si mi hija dijera que no puedo verla casarse e ir a su boda, me paralizaría y saltaría de un edificio. Creo que esa perspectiva funciona así, pero así es la vida porque aprendemos lecciones en diferentes momentos. Así que finalmente lo consideramos, está bien, tal vez deberíamos ser amables, y mi papá podría acompañarme hasta el altar y deberíamos hacer una pequeña fiesta o algo así. Cosas como esas salen a la luz.

Hay una escena en la que todos comparten camas elásticas ¿fue la más entretenida?
Probablemente esa fue la más divertida. En general, los trampolines son divertidos porque normalmente alguien de 30 años no va a estar saltando un trampolín o subiendo a una montaña rusa o alguna de esas cosas emocionantes que hacías cuando eras pequeño. Fue muy emocionante volver a hacerlo.

¿Qué te atrae de hacer una comedia para adultos?
Cuando es divertido, puedes dejar que sea divertido. Las cosas provocativas son generalmente divertidas. Las cosas hiperbólicas son divertidas. Las bromas más tontas suelen ser divertidas, pero una broma es una broma porque supera los límites de la realidad. Entonces, tener esa libertad asegura que va a ser gracioso. No tienes que andar de puntitas de pie alrededor de la censura o de los límites de otra persona o incluso de cualquier límite imaginario.

Dejando de lado que sos madre, si no lo fueras ¿disfrutarías de una película como ésta?
Sí. Todos han tenido una madre, por lo que todos pueden relacionarse con esta película. No tienes que ser madre. Se trata de una experiencia de vida de la que todos hemos sido testigos y que es verdadera y bastante cómica. Ser madre es una de las cosas más divertidas del planeta. ¡Limpias los traseros de otras personas! ¿Qué? Es una locura.

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