Matías E. González
07/12/2017 11:51

El icónico artista francés Marcel Duchamp viajó en 1918 a Buenos Aires y por medio de cartas se comunicaba con sus seres queridos para contarles sus experiencias vividas en la ciudad porteña en el marco de la Primera Guerra Mundial. Un siglo después, EscribiendoCine dialogó vía telefónica desde Argentina con el actor Michel Noher, quien se encuentra en pleno rodaje en España. El artista que dio vida a Duchamp en el largometraje Todo lo que veo es mío (2017), dirigido por Mariano Galperín y Román Podolsky, conversó acerca de su participación en el film, los diferentes desafíos y su presente laboral, entre otros temas.

Todo lo que veo es mío

(2017)

UNA HISTORIA ARTÍSTICA

En 1918, y con algo más de treinta años, Marcel Duchamp (Michel Noher), ya es conocido en Nueva York y París por una obra irreverente y provocativa que terminaría revolucionando el arte del Siglo XX. A mediados de ese año, ante el agravamiento del clima bélico que tiene en vilo a los Estados Unidos por su participación en la Primera Guerra Mundial, Marcel decide tomar distancia y parte desde Nueva York hacia un destino más sereno y pintoresco: la ciudad de Buenos Aires. Lo acompaña en la aventura su amiga Yvonne Chastel (Malena Sánchez), una joven artista que, como él, frecuenta las vanguardias de la época.

“Me atrajo mucho la idea de hacer una película sobre Duchamp sobre un momento suyo del que se sabe poco, que es ese año que pasó en Argentina. Hacerlo en Buenos Aires, desde una visión latinoamericana, jugando con esa figura, hablando netamente en francés, son ingredientes que me hacen pensar mucho en el espíritu de Marcel, esta cosa de sacar un elemento de un lugar industrial y llevarlo a un espacio artístico e ir haciendo esas mezclas y esa investigación”, explicó Noher.

Si bien este fue el primer proyecto en el que Michel trabajó con Mariano Galperín y Román Podolsky, el actor ya conocía a Román desde muchos años antes ya que el cineasta es amigo de la familia. En 2016, Podolsky llamó a Michel para contarle acerca del largometraje, presentarle a Galperín y coordinar una prueba de cámara.

“Yo a Duchamp ya lo conocía pero no estaba muy interiorizado en su historia, así que investigué antes de ir a la reunión y la verdad que fue muy divertido. Ahí directamente nos pusimos a recrear sobre el personaje: los directores le hacían una entrevista a Marcel, entonces me puse a jugar directamente con lo que me imaginaba que podía ser este tipo y se quedaron muy copados”, recordó entre risas.

RODAJE CON ACENTO FRANCÉS

El rodaje inicialmente estaba planteado para noviembre del 2016 pero a mediados de octubre nacía el hijo de Michel, por lo que para ese momento el bebé tendría pocas semanas y el actor no podría compartir mucho tiempo con él. “Los directores tuvieron la generosidad y la amabilidad de cambiar la fecha y pudimos filmar en febrero”, agradeció Noher.

Divertido e intenso son los adjetivos con los que Michel describió el proceso de filmación de Todo lo que veo es mío. Fueron tres semanas en las que el actor debió complementar su trabajo en el largometraje con su actuación diaria en el espectáculo teatral Lo Prohibido y su rol de reciente padre de un niño de tres meses. “En el rodaje también había una cosa de cierta familiaridad que estaba muy buena. Tanto a Malena como a mí, Román nos conoce desde muy chicos, y además estaban trabajando los hijos de los directores”.

Para el film, los actores protagónicos, Michel Noher, Malena Sánchez y Julieta Vallina, aprendieron sus partes en fonética francesa y luego fueron doblados por actores franceses para que al ser escuchados en la pantalla grande no hubiera riesgos de verosimilitud. Los cineastas destacaron el profesionalismo y el entusiasmo de los artistas para asumir el desafío de expresarse en una lengua diferente a la utilizada en sus vidas cotidianas.

“De muy chico, cuando vivía en Buenos Aires, fui al Colegio Liceo Francés, así que algo de esas épocas en el inconsciente ha quedado. Si bien no me manejo con la lengua, la entiendo bastante. Para la peli había un coach que me decía todo el tiempo que tenía muy buen acento, así que laburábamos directamente sobre las frases”, relató el actor.

La compañera de viaje de Duchamp fue Yvonne Chastel, a quien dio vida la actriz Malena Sánchez, quien tiene una amistad con Michel desde hace muchos años. Para crear el vínculo de sus personajes, los protagonistas realizaron varios ensayos. “Era como una casualidad que Marcel y Yvonne terminaran estando en ese viaje juntos, era parte del espíritu de la época decir 'che voy para allá', '¡bueno vamos!'. Laburamos encontrando siempre la gracia y la conexión pero desde un lugar que no se confundiera la mirada de amor del uno con el otro, ellos tenían una amistad bastante libre y fortuita”.

ENCUENTRO DE ARTISTAS

Marcel Duchamp fue un famoso artista francés, inventor de los readymades (arte realizado a través de la utilización de objetos que generalmente no son reconocidos como artísticos). Fue un hombre que ejerció una fuerte influencia en el dadaísmo del siglo XX. Para la construcción de su personaje, Michel Noher trabajó con biografías sobre Duchamp y una entrevista suya que dio ya de grande en la televisión francesa, pero las principales fuentes que utilizó fueron: fotos, cartas y cuadros.

“Lo que más admiro de él es la idea de la constante búsqueda y entender la propia vida como una posibilidad artística, que no solo la obra sea lo que uno creó y se puede ver, sino que la propia vida sea la obra y creo que en ese sentido la obra de Marcel Duchamp es fascinante”, reconoció el actor.

Más allá de la distancia espacial y temporal, Michel y Marcel tienen un punto en común: el arrojo. “Esta cosa de decir voy para ahí, y voy, ¡ya está!”, admitió Noher. “Después vemos que pasa, pero sí ir una vez que se decidió el camino. Como pasó con la película, dijimos '¡vamos a hacerla!' y en tres semanas la filmamos”, agregó.

En cuanto al arte, el actor lo vive no solo como creador, a través de su trabajo ya sea en una película o en un espectáculo teatral, sino también como espectador ante una obra cinematográfica, musical, pictórica, conceptual. “El arte me atraviesa, me gusta y me transforma. Es algo que me interesa. Cada vez que estoy de viaje en algún lugar voy a los museos. Me gusta la idea de querer cambiar el mundo a través de la propia mirada”, reflexionó.

Además de artista, Duchamp fue un destacado ajedrecista y se sabe que era una actividad que lo apasionaba, el artista jugaba todas las noches durante su estadía en Buenos Aires. Michel calificó a su relación con el ajedrez como “nula” y recordó haber jugado de chico con su abuelo. “Sé jugar… quiero decir sé los movimientos, que no es saber jugar”, confesó el actor sonriente. “Soy muy poco estratega en el ajedrez, pero me entretiene y en la película me divertí haciéndolo”.

Todo lo que veo es mío es como se denomina el largometraje de Mariano Galperín y Román Podolsky. Ante el título del film, Michel pensó qué es suyo y con emoción y seguridad respondió: “¡Mi hijo!”. “Ahora me toca estar en Valencia filmando una película, es la primera vez que estoy un mes lejos de él y ¡estoy desesperado! Hablo todos los días por FaceTime y por suerte él ya está en una edad en la que más o menos se puede comunicar a través de la pantalla… pero igual estoy contando los días para reencontrarlo”.

EL FENÓMENO ADDA

Amar Después De Amar (ADDA) fue una de las telenovelas notables del año en la televisión argentina. En la ficción diaria, Noher personificó al detective Godoy, un hombre eficiente y apasionado que con la colaboración de su esposa Laura (Manuela Pal) y una infinidad de recursos extra oficiales, llevó a cabo la investigación en torno al accidente de los amantes Damián (Federico Amador) y Carolina (Eleonora Wexler).

“Había respeto del público y al público también se lo respetaba y se lo hacía formar parte de la trama, no dándole lo mismo sino pretendiendo que haya un espectador atento, que estuviera ahí viendo los indicios con nosotros”, valoró el actor.

La telenovela policial contó con un total de 70 capítulos que se emitieron diariamente durante el primer cuatrimestre del año y cada emisión no solo tenía un destacado nivel de audiencia sino que también generaba una activa participación en redes sociales por parte del público respecto a los constantes misterios que generaba la historia.

“Fue un proyecto que lo disfrutamos mucho. Siempre es un placer cuando se labura con un producto relativamente cerrado. Amar Después De Amar fue una obra corta que cuando nosotros empezamos a grabar ya tenía el recorrido totalmente marcado y eso como actor es muy facilitador y muy divertido, te permite ir creando los indicios de hacia dónde va a ir el personaje”, declaró Michel.

La tira diaria escrita por Erika Halvorsen y Gonzalo Demaría se vendió a una gran cantidad de países: en algunos se emite enlatada mientras que en otros territorios se están llevando a cabo adaptaciones con reparto de artistas locales. “Tanto para Erika como para Gonzalo es una fiesta y lo tienen súper merecido porque son dos laburantes, muy buena gente y muy capos”.

PRESENTE Y FUTURO

El desentierro (2017) es el largometraje que llevó a Michel a instalarse unos meses en Valencia, ya que es uno de los protagonistas del film. La película es una ópera prima del español Nacho Ruipérez y pertenece al género thriller. Además de Noher, el reparto está integrado por actores como Leonardo Sbaraglia y Jan Cornet y actrices como Ana Torrent y Cristina Perales.

“La peli está buenísima. Es la historia de un chico que vuelve al pueblo después de 20 años y por distintas circunstancias se empieza a preguntar nuevamente qué fue lo que pasó con su padre que desapareció 20 años atrás sin dejar rastros”, describió el actor. “A partir de esa pregunta que se hace empieza a desenmarañar un nudo que tiene que ver con la corrupción, con la trata de blancas y muchas cosas que no esperaba, pero con ese deseo primario de saber qué es lo que pasó”, añadió.

Cine, teatro y televisión fueron los ámbitos en los que Michel Noher trabajó a lo largo de un año que describió como “intenso y gratificante”. Para el 2018, el actor aparecerá en la pantalla grande a través de los largometrajes: El encanto, dirigido por Ezequiel Tronconi y Juan Sasiaín, Vigilia en Agosto de Luis María Mercado, y El desentierro a cargo de Nacho Ruipérez.

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