Matías E. González
09/11/2017 15:34

Las luces de la sala de cine se apagan y una impactante historia enmarcada en la Guerra del Agua se proyecta en la pantalla grande. Allí Peter Lanzani expone el lado salvaje del hombre y personifica a Pedro, un refugiado que junto a su pareja deben enfrentar diferentes adversidades con un principal objetivo: sobrevivir. El film concluye pero el mensaje continúa presente. EscribiendoCine conversó con el actor sobre su trabajo en Los últimos (2016), ópera prima de Nicolás Puenzo, donde se aborda el saqueo de los recursos naturales y sus consecuencias a través de la fusión entre ficción y realidad. “Es una película atemporal porque puede ser un futuro post apocalíptico de acá al 2022 como pudo ser el año pasado o el próximo. Esas cosas ya ocurren”, sostuvo.

Los últimos

(2017)

UNA HISTORIA DE SUPERVIVENCIA

Los últimos (2017) se centra en la joven pareja de Pedro (Peter Lanzani) y Yaku (Juana Burga), quienes viven en un campo de refugiados de alguna parte del desierto del altiplano en el contexto de la Guerra del Agua. Luego de descubrir que la muchacha está embarazada, ambos toman la decisión de abandonar su hábitat en busca del mar con el fin de una mejor vida para su hijo. Juntos deben cruzar un extenso camino desértico, devastado por el saqueo de los recursos naturales. En el viaje se cruzan con diferentes personas como un corresponsal de guerra (Germán Palacios), una médica sin fronteras (Natalia Oreiro), un comandante de ejército privado (Luis Machín) y un siniestro ejecutivo (Alejandro Awada) que aseguran o peligran su camino.

“Es una película atemporal porque puede ser un futuro post apocalíptico de acá al 2022 como pudo ser el año pasado o el próximo. Esas cosas ya ocurren, en el lugar que estuvimos ya pasaban. Se contó en una zona puntual pero está pasando tanto en el viejo continente como acá”, manifestó Lanzani.

El primer contacto de Peter con Los últimos no fue con el director y escritor del largometraje, Nicolás Puenzo, sino con su padre, el aclamado cineasta Luis Puenzo (La historia oficial, 1985). Lanzani y Luis se cruzaron en una comida de Ventana Sur. Allí el director de la película argentina ganadora de un Oscar le comentó al actor que su hijo estaba preparando su ópera prima pero aún le faltaba encontrar a la persona que diera vida al refugiado Pedro.

“Me junté con Nico, me contó un poco el proyecto y de entrada me pareció interesante el mensaje, era una peli muy rara, de un género que acá no se suele hacer. Los últimos es una peli en la que él estaba tan seguro de lo que me decía, y me lo contó de tal manera que yo me comí el viaje sin leer un guion, y después me lo volví a comer leyéndolo. No había que dudar ni que tener miedo”, aseguró Lanzani. “Descubrí un director brillante que además de dirigir está encima tuyo, dándote siempre una mano, contestándote una pregunta por más boluda que sea y eso está buenísimo”.

El diálogo con Nicolás y su equipo es uno de los aspectos que más valoró Peter respecto al trabajo realizado durante la preparación y el rodaje de la película. “Todos estábamos proponiendo y tratando de enaltecer la peli y sacarla lo mejor posible. Hay un montón de cosas que se plantean que por ahí no quedan pero eso despierta la creatividad del otro. Me parece que dentro de las propuestas, siempre y cuando sea desde un lado copado, está buenísimo escuchar y seguir”, reconoció el actor.

EL ÚLTIMO

Peter encarna a Pedro, un joven refugiado que junto a su pareja Yaku, interpretada por Juana Burga, son castigados por las condiciones extremas en las que viven y deben sobrevivir frente a todos los riesgos que interceptan su recorrido. Las experiencias vividas en las locaciones fueron utilizadas por el actor para la construcción de su personaje, ya fuera a partir de los relatos de los habitantes del lugar como del cansancio diario por transitar sitios hostiles.

“Son personajes muy fuertes, que quizás no lo aparentan porque se ven flacos, muy desganados u olvidados. Pedro y Yaku son como dos perros callejeros en busca de la supervivencia porque llega un momento en que dejan de ser humanos”, describió el protagonista del film.

Para reflejar físicamente el abandono y sufrimiento que requería su personificación, Peter afrontó un jugado cambio corporal que consistió en adelgazar 12 kilos. “Fue una propuesta mía a la que Nico accedió de entrada y le fuimos buscando la vuelta de tuerca para hacerlo lo mejor y más sano posible, con un nutricionista y bien cuidado”, explicó.

Si bien cada personaje deja una marca en la vida del actor, Pedro además le brindó a Lanzani una enseñanza: “Lo que más admiro, retengo y me queda de este personaje son los códigos, la esperanza que lo mantiene latente todo el tiempo, el amor incondicional por su compañera de vida”.

EXPERIENCIA DE ALTO IMPACTO

La película fue filmada en Bolivia, Chile y Argentina, en lugares situados a elevadas alturas y con dificultosos relieves. La belleza de los paisajes que se presentan en el relato se ve amenazada por la toxicidad producto de la explotación industrial. Los actores debieron transitar por espacios sucios y contaminados en los que no había presencia de agua y, además, tenían contacto con minerales como litio, cobre y plomo.

“Fuimos a recorrer un poco y encontramos a una familia que estaba comandada por tres señoras y la más grande nos contaba que las mujeres de su familia se enfermaban de cáncer porque no tenían agua potable. Entonces eso te mata y te marca”, recordó. “Nosotros sentimos que ahí encontramos a la madre de Yaku, la chiquita que estaba ahí era la hija, y el tipo que vimos en pleno Lago Poopó seco caminando con sus siete perros era Pedro”.

El equipo a cargo del largometraje quedó impactado por las situaciones que observaron con sus propios ojos y las mismas les fueron funcionales para la preparación de los personajes y el mensaje del film. Cada uno de ellos sintió la necesidad de concientizar a los espectadores a través del producto cinematográfico: “Estará el que se concientice más, menos; estará al que le guste más o menos; o estará el que necesite ver una película que sea un documental basado puntualmente en el Lago Poopó, no lo sé. A lo que voy es que el impacto está y la pregunta te la sugiere, después queda en cada uno experimentar un poco más”, consideró Lanzani.

Los últimos fue una aplanadora: la peli, los personajes, los lugares donde filmamos, la preparación, y esperemos que lo que pase con la película también”, expresó sonriente. “Es una experiencia que ya de por si no me la voy a olvidar jamás, y por más dura que haya sido la volvería a repetir una y otra vez, porque son estos proyectos los que te llevan a extremos y de alguna manera u otra te hacen crecer”, elogió.

COMPROMISO ECOLÓGICO

Los últimos no es el primer proyecto en el que Lanzani acompaña la cuestión ecológica, ya que hace un año formó parte del spot de Greenpeace titulado Sin bosques, nos ahogamos todos, en el cual se observa al actor encerrado en una cabina que va llenándose de agua mientras se intercalan imágenes de desmontes e incendios, con el fin de alertar sobre la destrucción de bosques como una de las principales causas que ocasionan las inundaciones.

“Siempre que puedo trato de apoyar, concientizar y estar ahí. Con lo de Greenpeace o con esta película que habla sobre la guerra del agua, trato de alguna manera u otra principalmente concientizarme yo para poder concientizar al otro. Siento que estoy en un proceso todavía”, admitió Peter. “Chocarse con la realidad no pasa siempre, hay mucha ceguera últimamente en el mundo. Entonces poder verlo está bueno porque por lo menos lo concientizas y después si sos curioso podes hondear en el tema y tratar de ayudar más”.

CARRERA ASCENDENTE

Thiago Bedoya Agüero en Casi Ángeles (2007-2010), Alejandro Puccio en El Clan (2015), Brian Miller en La Leona (2016), Pedro Gynt en El Emperador Gynt (2017) son solo algunos de los personajes a los que Peter Lanzani dio vida en su carrera actoral que asciende y evoluciona a pasos agigantados. Uno de los trabajos recientes que lo llevó a estar presente en gran parte de los hogares argentinos fue la exitosa miniserie Un Gallo Para Esculapio (2017), en la cual personificó a Nelson, un muchacho humilde de Misiones que viaja a Buenos Aires, acompañado de un gallo de riña, en busca de su hermano.

Un Gallo Para Esculapio fue espectacular, súper fuerte y difícil de llevar adelante. Siento que fue uno de los proyectos más importantes de mi carrera. Bruno Stagnaro es un director increíble, ya los guiones tenían una estructura excelente”, halagó. “Laburamos muchísimo en lo que tenía que contar este personaje, su transición, dónde poner el eje para empezar a despertar incertidumbre en la gente. Cada uno tiene su postura y su visión sobre las cosas, y un poco de eso se trata”.

La miniserie fue filmada en el conurbano bonaerense, hacia donde los actores y el resto del equipo se trasladaban diariamente para rodar. “Filmamos mucho de noche, había lugares un poco más peligrosos que otros pero la verdad que nunca tuvimos problema y la gente siempre nos recibió de diez”, valoró Lanzani. “Conocí un montón de lugares y eso siempre se agradece, que te saquen a pasear un poco. Además charlé mucho con los vecinos de la zona, son experiencias que está buenísimo vivirlas”.

La marginalidad en Un Gallo Para Esculapio, la trata de personas en Hipersomnia (2016) y el saqueo de recursos naturales en Los últimos (2017), son varias de las problemáticas que Peter abordó en algunos de los trabajos que integró. “Es interesante contar esto porque también tenes desde donde agarrarte y componer los personajes. Siempre y cuando se pueda hacer proyectos así está buenísimo porque hay un qué decir, un qué contar”, concluyó.

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