Noelia Monte
08/11/2017 14:37

La música vuelve a estar en el centro de la escena cinematográfica de la mano de Blackdali, una ópera reggae (2017). La película dirigida por Luciano Juncos refleja la historia de un artista que, luego de 15 años como cantante en una banda de reggae, decide comenzar de nuevo en el género. En el largometraje, la imagen y la melodía confluyen con el fin de hacer que el espectador conozca un poco más acerca de este universo musical. EscribiendoCine dialogó con su director acerca de cómo nació la idea, el camino recorrido y las sensaciones encontradas con el trabajo realizado.

Blackdali, una ópera reggae

(2017)

El proyecto se puso en marcha hace tres años, cuando Juncos con Darío Alturria –quien encarna el rol protagónico- decidieron llevar a la práctica ese deseo que tanto anhelaban: “teníamos el sueño de contar una historia dentro del mundo de reggae nacional, queríamos hacer un film sobre la música en habla hispana”.

En palabras del cineasta, el documental “busca narrar una historia personal enmarcada en un contexto local. Es la historia de conversión de un artista que tras varios años de carrera, tiene que volver a empezar. Y ese volver a empezar, es dentro del reggae nacional, dentro de un mundo con sus formas, sus historias y sus soldados que mantienen de pie al género”.

Blackdali, una ópera reggae se basó en la historia de Darío Alturria, que luego de 15 años al frente de la banda Kameleba, decidió comenzar una etapa solista bajo el pseudónimo de Blackdali. Los caminos de la vida hicieron que viaje a Jamaica y logre grabar un single con Duane Stephenson.

Al regresar al país, el músico volvió con ganas de subirse a los escenarios y es por eso, que formó La Brigadistak Etíope, su backing band, con músicos fundacionales de la música reggae en Argentina. A partir de este momento, la tan soñada película comenzó a tomar forma. El objetivo fue documentar todo el proceso de formación de un artista dentro del ambiente.

“Trabajar con Darío fue gratificante. Ya éramos amigos desde antes, pero luego del film no solo nos unió la amistad sino también un vínculo estético creativo. En dos años de trabajo uno comienza a pensar o a proyectar en una misma sintonía. Él entiende lo que quiero hacer y yo entiendo lo que propone. Y sin esa simbiosis, muchas veces se dificulta trabajar”, aseguró el director.

Dos años pasaron desde la primera toma del documental. Desde aquel entonces, la carrera de Darío tomó un gran impulso y las posibilidades narrativas no pararon de multiplicarse. Frente a este contexto, el cineasta destacó que tuvieron que concentrarse en la historia que estaban contando para no perderse en el juego de la forma. “Porque al tener un panorama infinito, el desafío es volver a la semilla original del relato y ser lo más fiel posible”, agregó.

Por otra parte, las escenas del largometraje fueron filmadas en locaciones de Tierra del Fuego, Buenos Aires, San Luis y Córdoba. “El sistema de producción fue más parecido a una gira que a una lógica de trabajo cinematográfico. Fuimos junto con el equipo, recorriendo y aventurándonos”, resaltó Luciano Juncos.

Durante la etapa de investigación, el equipo de producción se enfrentó ante la dificultad de encontrar referencias acerca de producciones cinematográficas en español de este género musical. No obstante, los trabajos hallados fueron de Jamaica o Inglaterra, pero en la mayoría de los casos, pertenecientes a ficción. “Nos tomamos el atrevimiento de hacer una película con elementos de videoclip, en donde el montaje lineal se rompe para dar pie a momentos musicales”, sostuvo el realizador.

El documental adopta el concepto de Ópera, ya que “la imagen y la palabra se conjugan de forma dialéctica para dar forma a una obra, donde lo que se canta y lo que se ve, forman una síntesis y una propuesta que solo puede funcionar en conjunto”.

Con respecto al ámbito de la música nacional, el director aseguró: “el reggae argentino goza de mucho prestigio a nivel internacional. Lo vi este año cuando fuimos con Darío a promocionar la película a Costa Rica. La gente sabe las canciones y nuestros artistas tienen público. Quizás lo que veo, solo como percepción personal, es que en nuestro país no siempre son tan bien recibidas las propuestas nuevas como sí lo son puertas afuera. Quizás el público y gran parte del sector está muy aferrado a lo seguro. Siento que todavía falta asumir el riesgo de lo nuevo”.

Luego de todo este proceso de investigación y realización del film, las sensaciones fueron muy positivas para Juncos. Destacó que a pesar de tener el largometraje concluido, el trabajo no terminó, ya que siempre quedan cosas por hacer. En este sentido, agregó: “quizás con el tiempo pueda verla más tranquilo, menos involucrado con la dinámica diaria y formar una opinión personal. Pero, por ahora, continuamos trabajando”.

Comentarios