Matías E. González
07/11/2017 14:40

EscribiendoCine dialogó con Nicolás Puenzo, director y guionista de Los últimos (2017), película que cuenta la historia de una pareja de refugiados y un corresponsal de guerra que recupera, al conocerlos, las ganas de vivir. Los jóvenes Yaku y Pedro, junto al fotógrafo Ruiz, huyen hacia el Pacífico cruzando el altiplano, devastado por el saqueo de los recursos naturales. “La película está orientada al público en general pero mi deseo personal es que impacte en la generación joven especialmente para que sea un amplificador de la situación social”, sostuvo el cineasta.

Los últimos

(2017)

En varias películas de esta temática que provienen de Hollywood el tiempo al que se hace referencia es un futuro post apocalíptico lejano. Sin embargo, en Los últimos presentás acontecimientos que pueden ocurrir en un futuro cercano ¿a qué se debió esta decisión?
La película cuenta que en el año 2016 se declaró la Emergencia Nacional por el agua en Bolivia, lo cual es un hecho real, y nosotros lo tomamos como para decir ésto pasó y a partir de acá fue una hecatombe.

La idea es que lo que se ve sucede pasado mañana. Originalmente la película era post apocalíptica pero fui tomando conciencia que para un montón de gente el mundo ya se terminó. Para el refugiado sirio que está peleando por la supervivencia de su familia el mundo se acabó. Desde una situación de cierto bienestar urbano estar planteando post apocalipsis me generó un conflicto: “¿por qué voy a hablar de algo que podría pasar si a él ya le está pasando?”. Mi responsabilidad es hablarle a él, no lo que le podría pasar tal vez a aquel.

En mi primera película sentí la necesidad de hablar de algo que necesitara ser dicho. Y me pareció que si comunicaba algo real estaba generando una situación mucho más útil que si hacía algo ficticio más mainstream.

En el largometraje se plantea la Guerra por el Agua, y se transmite la desesperación que genera la falta de este recurso ¿cómo ves la conciencia social respecto a este tema?
Lo que noté a partir de esta película son las diferentes percepciones para las distintas generaciones. Vi que en la gente de 15 a 40 años hay una cierta preocupación por la naturaleza, especialmente intensa en los sub 30. En cambio, para la gente grande no es un tema central en su agenda.

La película está orientada al público en general pero mi deseo personal es que impacte en la generación joven especialmente para que sea un amplificador de la situación social. Creo que cada vez se van extinguiendo más las voces independientes en el periodismo, en la televisión y en las series porque al tomar las grandes corporaciones control sobre los medios, los discursos posibles que llegan a las casas están muy limitados. El cine pasa a ser una de las pocas voces realmente independientes y autorales que pueden tener honestidad. A mí me quedó la auto exigencia de hablar de algo que me parece que hay que hablar.

Comunicarle a la generación de 15 a 25 años es muy importante porque son los que más data reciben e informan en la web y en las redes. Si logramos generar conciencia en esa generación de que cuiden lo que es suyo, su tierra, sus recursos naturales, podemos crear un impacto muy grande.

Tenés ya varias experiencias previas en la industria cinematográfica a través de diferentes roles, ya sea en producción, cámara o fotografía, pero Los últimos marca tu debut como director en la pantalla grande ¿qué obstáculos debiste superar en tu ópera prima?
Mi gran dificultad y preocupación como director, y como fotógrafo también, fue lograr volcar en la película cuestiones personales. Darle a lo que estaba haciendo un elemento personal que excediera la técnica.

La situación concreta de financiar la película fue muy compleja porque si bien tiene un elenco muy sólido y atractivo para la gente, no es una temática que sea fácil que las empresas sostengan económicamente. Es una película que denuncia justamente manejos corporativos muy peligrosos y concretos y es un discurso que no mucha gente quiere que se amplifique.

El largometraje es un híbrido de géneros, ya que presenta elementos de road movie, otros del western, también hay presencia de lo bélico ¿cómo planteaste esta fusión?
Yo quería que sea una película de humanidad y personajes, no de género pero sí que transitara los géneros. Entonces el largometraje claramente está montado sobre un “road movie filosófico” porque es una película de viaje que transita sobre la cuestión del existencialismo. El camino es cíclico, redondo como la serpiente que se muerde la cola. Los personajes tienen las ganas y la voluntad de vivir.

Generalmente el western americano es el avance del lado civilizado sobre el salvaje y a partir de un momento en que se civiliza todo, ese mundo empieza a optar por destruir territorios y abandonarlos para que en ellos se puedan explotar los recursos para la riqueza concentrada. Los últimos pasa a ser un western a la inversa, en lugar que el lado salvaje retroceda, acá lo hace la civilización, los transforma en refugiados, olvidados y son los últimos.

Obviamente tiene que ver con el bélico porque habla sobre la guerra contemporánea, de soldados privados, de drones, y está muy vinculado a lo mediático. En el lado bélico que tiene la película se incorporan los medios y la manipulación mediática de las fotos, la construcción de cuerpos como testigos de la violencia para manipular al resto de la gente.

La belleza intoxicada aparece tanto en las locaciones en las que se desarrolla el relato como en los personajes ¿Qué criterios utilizaste para aplicar esta idea estética a los lugares y a los protagonistas?
Hay algunas escenas en la película en las que los chicos están acostados en pilas de plomo. No es más o menos, nos daba impresión tocar porque eran químicos. Filmamos la película arriba de los minerales, literalmente. Fue muy duro, sobre todo para el elenco porque ni siquiera es el polvo, sino que son: el litio, el cobre, el plomo, los químicos. Estuvimos en lugares muy sucios, contaminados, tóxicos. Filmamos a 4000 metros de altura en Bolivia, también en lugares de gran altura en Chile, muy complejos pero creo que eso sumó mucho a la sensación de la película.

La toxicidad terminó definiendo la estética de la belleza intoxicada y también de los pibes. Peter Lanzani, Juana Burga, Germán Palacios, son toda gente bella que nosotros les agregamos como una intoxicación. Entonces el criterio estético de la película era: lo humano es inherentemente bello y quiere vivir. Es una pareja que quiere tener un hijo y vivir y sobreeso se cuela una capa de toxicidad que lo matiza.

El criterio estético mío fue el laburo del fotoperiodista, los fotógrafos de guerra, que llevan la cámara en el hombro y dejan aflorar en ella lo que está pasando.

El personaje que compone Germán Palacios es un fotoperiodista de guerra, ¿hay algo tuyo involucrado en el interior de esa persona?
Nuestro diría… de todos. Él es el punto de vista que observa la situación de estos pibes que ante la adversidad van para adelante como lo haríamos cualquiera de nosotros. Él es la mirada testigo de algo movilizante. Tiene esa cosa gris que podríamos tener todos, con nuestras luces y sombras y desde ese lugar nos relacionamos con la realidad. Para mí el personaje de Germán es muy importante en la película.

Los últimos es un largometraje en el que los sucesos impactan y abren puertas para que el espectador continúe la investigación sobre la problemática ¿a qué se debió esta decisión?
En el mundo se configuran situaciones que son alarmantes e inquietantes y que de alguna manera la película apunta a subrayarlas como para generar una cierta conciencia, invitar al espectador a que googlee y busque información. Yo creo que antes un cineasta hacía la película y era de punta a punta eso. Ahora vos sabés que llegás a tu casa y googleás. Yo hago eso, llego a mi casa y googleo. Entonces pensé la película y la información que íbamos a dar apoyándome en que si yo te impresiono vos vas a Google, ahora si yo te hablo de más, te resuelvo el tema y lo entendiste, no vas a Google. Apunté a una película que la sientas en el cuerpo, que la cabeza te haga preguntas que no tienen respuestas y que eso te lleve a buscar data. Así la pensé.

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