Ezequiel Obregón
05/11/2017 14:53

La guionista, actriz y directora Hadas Ben Aroya estrena Personas que no son yo (People that are not me, 2016), ganadora del 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Joy es una chica israelí de 25 años. Su vida está atravesada por la búsqueda de pareja, la sensación de abandono tras su separación, y la soledad luego de haber perdido a los dos amigos con los que vivía. El sexo que mantiene con los dos posibles “candidatos” es, en el mejor de los casos, “torpe”... Frente a todo ese panorama, ella intenta mantenerse calma. Aunque cueste. Personas que no son yo narra todo eso con humor y una mirada generacional inevitablemente irónica.

Personas que no son yo

(2016)

Estuviste luego de la proyección de tu película dialogando con la prensa y el público, ¿cómo te sentiste?
Me sentí muy bien; es muy bueno poder dialogar con el público. Es una situación poco frecuente, porque cuando uno hace un film por lo general lo presenta y es algo que está fuera del control de uno. Pero la posibilidad de haber estado ahí, de estar en contacto con el público y que una, como cineasta, tenga la posibilidad de explicar o desarrollar un poco la idea, es una oportunidad única. También te pueden decir qué les gustó y que no, cómo se identificaron con la película; esto es maravilloso. La razón por la que hago películas es la posibilidad de hacer algo muy personal que puede llegar a personas de distintas partes del mundo.

¿Considerás que tu película tiene una mirada generacional sobre la juventud en Israel?
Al principio, pensé que mis amigos más cercanos lo iban a comprender. Pero luego encontré personas de más de treinta años y más también dijeron que se sintieron identificados o vieron reflejados un sobrino, un hermano o un hijo. Hasta mi mamá vio la película y se rió. Y si bien es un film generacional, habla de un mundo pero es muchísimo más amplio que eso.

Si yo mantuviera los diálogos y trasladara tu película a algún barrio nuestro, como Villa Crespo o Palermo, creo que sería una historia que podría comprenderse en Argentina.
Me hace muy feliz escuchar eso. Estuve aquí ocho años atrás, sólo viajando, no conocí gente. También conozco Argentina por las telenovelas. Comencé aquí a conocer gente, a relacionarme más, y me di cuenta de que el ambiente es muy parecido. Es como que estamos hechos de la misma madera y me resulta fácil comunicarme con ustedes aún cuando no hablen inglés. Me parece que me voy a quedar recorriendo.

Las escenas de sexo son muy honestas, francas, directas. ¿Cómo querías que luciera el sexo en tu film, y cómo lo entendió Israel?
Las secuencias sí, son muy naturales y muy genuinas porque no quería limitarme. Tampoco quería ir a la cuestión pornográfica. Yo soy muy abierta en cuanto al sexo, pero si veo una película con un contenido sexual que me molesta, de alguna manera, me retrotraigo y no me involucro. Para mí era importante encontrar un equilibrio; algo delicado y auténtico. No quería ni incomodarte ni calentarte. La cuestión era mostrar la intimidad, además de expresar que había dos personas que estaban en un momento difícil para expresar emociones. El sexo y la intimidad eran dos líneas que no se encontraban, que iban en paralelo. En Israel la película fue muy buen recibida, fue captado lo irónico. Con eso la gente se ríe y se divierte. Yo no hago una película para que les agrade a todas las personas. Creo que Personas que no son yo es el film más osado que hubo en Israel.

¿Cuánto de vos hay en el personaje?
Me hacen esa pregunta todo el tiempo. Debo decir que el personaje no soy yo. Cuando tenía 25, algo que no fue tanto tiempo atrás, teníamos cosas en común. Uno puede cambiar mucho. No está basado en mi propia vida, son cosas que escuché de amigos o personas cercanas a mí. Fue fácil hacer este personaje porque tiene cosas de mi vida o de la generación de mis amigos. Y también creo que es terapéutico, uno puede ver esas escenas y decir “qué estúpido que soy” (risas).

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