Matías E. González
03/11/2017 13:47

Cae la noche en la ciudad de Buenos Aires y con ella se encienden las luces características de la emblemática Avenida Corrientes. El Multiteatro fue el lugar de encuentro con Juan Grandinetti, quien protagoniza allí TOC TOC, uno de los mayores éxitos teatrales de los últimos tiempos. Desde el interior de su camarín, el actor dialogó con EscribiendoCine acerca de su actuación en Te esperaré (2017), película dirigida por Alberto Lecchi, que se centra en la relación padre e hijo en diferentes generaciones, enmarcadas por historias secretas entre Argentina y España, que atraviesan y ponen en peligro la vida de los protagonistas.

Te esperaré

(2017)

UNA HISTORIA ENIGMÁTICA

Ariel Creu (Dario Grandinetti) es un arquitecto argentino, casado con Laura (Inés Estévez), una psicóloga, y tienen un hijo en común, Federico (Juan Grandinetti). El padre de Ariel y abuelo de Federico, Miguel Creu, participó en la Guerra Civil Española y luego tuvo que exiliarse en Argentina, donde formó una familia y murió en el marco de la violencia política de los años 70. De repente, arriba a la vida de los Creu el renombrado escritor español Juan Benitez (Juan Echanove), que llega para realizar el tercer tomo de la serie de libros biográficos sobre Miguel. Desde allí suceden una serie de hechos misteriosos que se relacionan con secretos en la historia de los Creu.

Si bien Te esperaré “trata un tema tan movilizante para el país en el que vivimos, no hace hincapié únicamente en ese aspecto”, ya que los acontecimientos de la década del '70 y sus consecuencias funcionan como contexto para abordar la relación entre los hombres de la familia Creu, donde Federico busca por todos los medios información sobre su abuelo, mientras que su padre se moviliza de manera contraria, intentando ocultar todo lo que él sí sabe debido a los peligros que conllevaría el descubrimiento.

“Siendo mi viejo (Dario Grandinetti) el que hacía a Ariel me remontaba a muchas situaciones personales, cuando un padre trata de evitar los errores del hijo que es totalmente entendible, y del lado del hijo decir 'bueno, yo se que vos me queres ahorrar equivocaciones o problemas que tuviste de chico, pero déjame cometer los errores a mí y aprender'. Eso me parecía muy interesante”, expresó el actor.

Aunque Juan Grandinetti no vivió en carne propia la época de la última dictadura cívico-militar argentina debido a que en esos años ni siquiera había nacido, sí conoció los hechos a través de su padre y de diferentes personas que debieron atravesarlos, además de todo lo que fue leyendo. “Uno es consciente de la historia y de lo complicado que eran esos tiempos. Es algo con lo que se lucha para no volver”.

CONSEJOS DE UN MAESTRO

Juan conoce desde chico al director del film, Alberto Lecchi, ya que el cineasta trabajó en varias películas con su padre, incluso compartieron asados y reuniones familiares. Sin embargo, por diferentes razones laborales o por cuestión de tiempos, no encontraban la oportunidad para trabajar juntos, hasta que apareció Te esperaré.

“La peli me llegó por Lecchi directamente, me mandó el guion por e-mail, lo leí y enseguida le dije que sí, ya lo conocía a él y a su manera de trabajar. Me interesó mucho la película, el personaje, laburar con mi viejo. Además trabajar con Alberto era un plus, él es una persona que ya tenía la película en la cabeza y eso era muy notorio porque no había tiempos muertos para ver dónde poner la cámara o qué plano hacer”, sostuvo.

En cada proyecto se obtienen aprendizajes y herramientas que sirven para aplicar a futuro, y Grandinetti valora esto en sus diferentes experiencias laborales. Aunque en Te esperaré recibió las indicaciones de Alberto a lo largo de todo el largometraje por el rol que cada uno cumplía dentro del film, Juan recuerda una marca puntual realizada por el director durante el rodaje.

“Hubo una escena en particular en la que él me dijo que íbamos a hacer un primerísimo primer plano, donde mi personaje tenía que mostrar algo de emoción, fuimos a acción y la hice. Después del corte, Alberto se acercó y me dijo que estuvo buenísimo, pero tenía que elegir un gesto y no hacer un montón al mismo tiempo”, recordó entre risas. “Porque uno a veces trata de transmitir, y no tiene que hacer eso, sino sentir. Tiene que preocuparse porque le pase internamente y eso se exterioriza automáticamente”.

UN PERSONAJE CON CONVICCIONES

Juan personifica a Federico Creu, un estudiante de 23 años, apasionado y defensor de sus ideales, que creció con una fuerte presencia simbólica de su antepasado Miguel. Dicha figura familiar funciona como fuente de inspiración para sus deseos juveniles de transformación de la sociedad y lucha para reconstruir la historia de sus abuelos en Argentina, enfrentándose a los obstáculos que le genera la investigación que lleva a cabo.

“Aprendí mucho de Federico. Es un chico con las convicciones muy claras, que tiene un objetivo y hasta no alcanzarlo no para, sea cual sea el camino que tenga que hacer. Esa era una característica que capaz yo tenía pero que tendía a abandonar en el medio”, argumentó. “Me sirvió como ejercicio para empezar a incorporarlo en mi vida y para las cosas que me interesan ir a fondo, por más complicado que sea. A partir de ahí te digo que lo puse bastante en práctica”, añadió sonriente.

Grandinetti explicó que no fue tanta la tarea hogareña para la composición del personaje al que encarna, sino que la construcción surgió principalmente en las situaciones mismas del rodaje. A su vez, expuso que en la mecánica de los individuos a los que interpreta en los diferentes proyectos, primero piensa qué elementos le puede aportar él y al concluir las grabaciones medita qué cosas le dejó el sujeto ficticio al que dio vida.

“Esta profesión es generosa en el sentido que uno puede ser muchas personas y después quedarse con elementos positivos de los personajes. También me pueden aportar cosas que yo elijo no usarlas ni capitalizarlas, y eso me parece súper atractivo. Al personaje que hago capaz después no lo veo más, pero hay algo de él que me gusta quedarme, que me parece que vale la pena”, reflexionó el actor.

FAMILIA INCONDICIONAL

Te esperaré vuelve a reunir en escena a Juan y a su padre Darío, quienes llevan varios proyectos compartidos tales como Retiro voluntario (Despido Procedente, 2017), dirigida por Lucas Figueroa, y Pescador (2017), a cargo de José Glusman. “Tuvimos la suerte de trabajar con directores a los que respetamos mucho y eso nos quitó la incomodidad de que se mezclen los roles. Decir somos padre e hijo pero en esto somos compañeros de trabajo y tenemos que responder a un director”.

La confianza y el respeto son dos valores que comparten ambos no solo en la vida cotidiana sino también cuando trabajan juntos. Darío, a partir de su vasta experiencia en la profesión pero también del vínculo familiar que lo une a Juan, aprovechó la circunstancia para brindarle algún que otro consejo puntual. “Es inevitable entre toma y toma un 'fijate, por ahí esto conviene' pero desde un lugar de compañero generoso, no de un padre autoritario. La verdad que trabajar con la familia es lo más lindo que hay”.

La admiración es una acción que ocupa un lugar destacado en el largometraje ya que Miguel Creu es una personalidad que, si bien no convivió con su nieto Federico, debido a sus ideales y hazañas pasó a ser un ídolo del joven. Fuera de la ficción, Juan pensó en su familia y admitió que admira “un poco a todos” y reconoció que son “bastante iguales y, a su vez, bastante distintos dentro de esas cosas en común”.

“Mi viejo tiene una disciplina que yo admiro mucho, y esto de poder laburar de lo que él ama y ser fiel a sus principios, me parece muy bueno”, opinó Juan sobre su papá. “Él me dijo una frase que yo recuerdo, que es en el mejor de los casos, que lo más difícil a veces es decir que no, porque uno frente a cualquier propuesta de trabajo se entusiasma y dice que sí pero hay que tener en claro las convicciones, lo que uno quiere contar y en lo que uno se está metiendo”.

Otra de las personas que admira el actor es su mamá Eulalia, quien es española y tiene dos hijas en su país natal y dos hijos en Argentina con Dario GrandinettiDarío Grandinetti], que son Juan y su hermana. Luego que Darío y Eulalia se separaran, la mujer debió tomar una difícil decisión. “Estuvo en la puja entre quedarse acá con nosotros o volverse con sus hijas más grandes. Admiro mucho su coraje porque la culpa no fue de nadie, sino que un poco las situaciones van llevando a eso, sobre todo cuando hay hijos de por medio. La admiro por su fuerza, porque si bien tuvo todas en contra siguió adelante y se las ingenió para mostrarnos siempre una sonrisa”.

“De mi familia puedo hablar interminablemente. Hay algo de ellos que es muy lindo: nunca nadie baja los brazos, y frente a algunas circunstancias que nos va planteando la vida, tenemos muy claro que hay que seguir adelante”, destacó el actor.

CURIOSIDAD HISTÓRICA

Si bien Te esperaré no es una película histórica, sí hace referencia a ciertos hechos sociales y políticos ocurridos en Argentina y España. Grandinetti reconoce que para proyectos de este tipo, como actor se ve obligado a interiorizarse mucho más en los acontecimientos ocurridos, a leer para saber lo que pasó y así poder graficar visualmente a través del producto todo lo investigado.

“Soy bastante curioso con la historia. Me interesa saber cosas que no viví, que uno las pone tan lejanas. Es muy atractivo saber cómo era el contexto en esa época e ir descubriendo que los marcos son iguales solo que hay un avance inevitable de la tecnología, y los problemas a lo mejor hoy son más mediáticos”, aseguró Juan. “Igual es una curiosidad que me despertó no hace tanto. Antes era un poco más reacio de la historia, la veía más compleja, igual son momentos en los que a uno le disparan ciertos intereses”.

En cuanto a personalidades admiradas de la historia, el actor no tiene una puntual pero sí destacó la figura de Manuel Belgrano, a quien caracterizó como “mucho más que el creador de la bandera, es el creador de la patria y uno de los pioneros de muchas ideas revolucionarias”. A su vez agregó: “Mis ídolos son todos los que van en contra del paquete que nos quieren hacer consumir y que muestran una única parte de la historia”

LA ESPERA

En el largometraje el título se presenta en varios momentos del relato, algunos más explícitos y de aparición temprana, y otros más internalizados que se descubren a lo largo del desarrollo del film. Más allá de los sentidos a través de los que aparece en la película, el hábito de esperar está presente en la vida de toda persona, y Juan lo va desarrollando con el paso del tiempo.

“Este es un oficio que te entrena y obliga a perfeccionar el arte de esperar. Uno tiene trabajo hoy, y mañana a lo mejor tiene que esperar a que lo llamen. Tiene una parte muy linda y nutritiva pero también otra muy nociva y peligrosa, estancarse. Es un ejercicio que voy a seguir perfeccionando a lo largo de mi vida”, concluyó el actor.

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