Juan Pablo Russo
01/11/2017 12:55

Desde el jueves 2 de noviembre, en la Sala Leopoldo Lugones (Av. Corrientes 1530), el realizador argentino Martín Solá estrena La familia chechena (2015), película que tuvo su première mundial en 2015 en Visions Du Réel, el prestigioso Festival Internacional de Cine de Nyon -donde obtuvo el premio a Mejor película de la Competición internacional- y continuó su carrera en una docena de festivales y muestras internacionales, entre ellas el DocBuenosAires. El film es además la segunda parte de una trilogía de films llamada “En zonas de conflicto”, que comenzó con Hamdan (2011), rodada en territorio palestino, y continuará en el futuro con un largometraje rodado en el Tíbet. El estreno de La familia chechena se complementa con un foco dedicado a la obra de su director, integrado por los largometrajes Hamdan, Mensajero (2011) y Caja Cerrada (2009).

La familia chechena

(2015)

¿Qué te lleva a filmar en territorios que se encuentran en conflicto?
La película es parte de una trilogía de lugares que están ocupados y nos reconocidos como país, la primera fue Hamdan en Palestina, la segunda es La familia chechena en Chechenia y la tercera será en el Tíbet. En Chechenia nos interesaba centrarnos en la fe, en la mística, ya que el sufismo es la mística de Islam. La idea es mostrar de cómo una parte de los chechenos logran transformar el odio, se limpian, se purgan con las danzas, que funcionan como un exorcismo y de está manera no recurren a la violencia.

¿Cómo elegís el territorio y el personaje a retratar, en este caso Chechenia y Abubakar?
Abubakar y Chechenia fueron elegidos porque estaban las danzas, que se llamas sikr, estás danzas para nosotros tenían un fuerte valor estético y plástico, las veíamos como algo profundamente cinematográfico que además nos permitían llevar al espectador a vivir una experiencia física, nunca nos interesó hacer una película que explique el conflicto ruso-checheno desde un lugar didáctico o meramente informativo. También Abubakar nos interesó porque tenía ocho hijas y nos permitía entrar al universo femenino, algo que es de muy difícil acceso en Chechenia.

¿Qué complejidades tiene filmar en territorio que está en un conflicto permanente y cómo se hace para mantener un diario de rodaje bajo esas circunstancias?
La verdad que es muy difícil, primero conseguir un contacto local que se anime a estar con nosotros en la filmación, el idioma, etc. Pero lo más difícil es que a todos los problemas que podés encontrar a la hora de hacer una película tenés que sumarle el hecho de estar cuidándote todo el tiempo para que no te maten, esa es la realidad.

¿Por qué elegís el retrato de un personaje para contar la situación que está atravesando un país invadido y no ponés al país como protagonista?
Creemos que cuando son conflictos tan grandes, con mucha historia, Chechenia tiene problemas con Rusia desde el siglo V, es mejor ir a lo pequeño, recortar, centrarse y hacerse fuerte en un lugar o personaje. Nosotros elegimos a Abubakar y las sikr para dar un punto de vista sobre lo que sucede en esta región del planeta, solo un pequeño punto de vista.

La familia chechena está atravesada por la danza y la guerra, ¿cómo se unen dos opuestos que parecen imposibles de relacionar?
Es que las danzas para ellos es como una purga interna, un exorcismo, esto es lo que los lleva a poder enfrentar todas las situaciones cotidianas de manera pacifica. Yo creo que en estos lugares, llenos de años de guerra, por un lado podés luchar de forma armada, buscar el ojo por ojo o sino buscar la trascendencia, entender que no solo desde lo material, concreto, se puedan enfrentar situaciones difíciles, hay otro nivel, que no se describe con palabras. Para mi los sufíes esto lo han entendido desde hace miles de años y las danzas son la herramienta que ellos usan para llegar a esa trascendencia. Que la verdad yo no puedo explicarla porque no la conozco

Desde lo visual tus películas trabajan la composición de la imagen al detalle, algo que muchas veces no se hace cuando se trabaja sobre la urgencia de la realidad, ¿te preocupa tanto la forma como el contenido?
Si y creo que la forma necesita del contenido y el contenido de la forma, las dos van de la mano. En el documental muchas veces se suele dejar relegada la forma, se dice que si lográs empatía con la persona, ya está, esto acompañado del busto parlante, material de archivo para narrar hechos históricos, etc. Para mi la forma es fundamental, la luz, el sonido, el montaje, el tiempo, etc, es decir los materiales propios del leguaje cinematográfico. Me parece que el documental logro liberarse de la entrevista como único medio para narrar, pero todavía no te perdonan que no des información, si lo hacés sos un hereje, de hecho hay gente que se enoja mucho por esto, pero nosotros somos bastante conscientes de las consecuencia que esto trae, seguramente te pueden acusar de formalista y frio.... Quizás esto cambie cuando se deje de considerar al documental como un género menor y se entienda que no solo es una herramienta auxiliar del periodismo.

¿Qué es más complejo: filmar en una guerra o estrenar en Argentina?
)Risas) De momento filmar en una guerra.

¿Cómo cierra la trilogía?
La trilogía cerrara en el Tíbet, la primera fue en Palestina con Hamdan que se mostros la resistencia desde la lucha armada, en Chechenia desde la fe a través de la sikr, danza que hacen los sufíes y como dije la tercera será en Tíbet y mostraremos la manera de afrontar el conflicto desde el amor. Es decir que la trilogía muestra tres manera de asimilar lo que viven estas personas en zonas ocupadas que para resumirlo sería, la lucha, la fe y el amor.

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