Rolando Gallego
31/10/2017 11:54

Te esperaré (2017) protagonizada por Darío y Juan Grandinetti, Inés Estévez, Juan Echanove y Jorge Marrale, entre otros, marca el regreso a la pantalla del realizador Alberto Lecchi. La historia se presenta como un drama familiar, que a medida que avanza bucea en el pasado reciente argentino y español para construir una ambiciosa historia sobre la identidad y los vínculos. “Hoy no necesitás tanto de los festivales para mostrar la película”, afirma en exclusiva durante una charla con EscribiendoCine.

Te esperaré

(2017)

¿Cómo es volver al cine con una película diferente a las que venías haciendo?
Esta igual tiene algo de thriller, mentiroso por ahí, pero hay un momento en la película que el thriller toma forma y conduce el relato. Básicamente es una historia de vínculos y relaciones y aparecen, está claro que después de hacer un thriller tratas de no hacer otro, cambiar de género, pero la historia es la que te lleva hacia un lado. Te esperaré fue concebida en un momento, que creo que sigue existiendo, en el que todos te dicen que no toques determinados temas, y tenía ganas de contarla en ese momento, así que estoy feliz que empiece a caminar.

Los personajes son sólidos y en el contraste conforman el relato ¿fue dificultoso darle a todos un carácter protagónico?
Uno intenta siempre que los personajes secundarios tengan peso, principio, desarrollo y final, por más pequeño, trato de hacerlo en todos mis trabajos, aunque por cuestiones de ritmo y guion a veces quedan trunco. Yo soy muy ortodoxo y en la ortodoxia del guion está eso, y con los personajes lo mismo.

¿Hubo alguna de las historias que apareció antes que otra?
Yo tenía en claro la relación que quería contar entre el personaje de Dario Grandinetti y el hijo, era el punto de partida, y ahí empezaron a aparecer cosas, con un peso superior del padre de Darío, y después surgieron cosas, al final del camino uno piensa por qué es así, y surgen cosas de ancestros, o de abuelos que transmitieron en todas generaciones características, y así empecé a pensar en el español y encontrarle un nexo con la familia de Grandinetti.

¿Te gusta repetir el trabajo con actores?
Trato de hacerlo hasta con el equipo técnico, trabajo siempre con el mismo, Darío apareció desde la escritura. Hay veces que tal vez escribís pensando en actores y después no se da.

Has tenido de secundarios a actores que hoy son estrellas ¿cómo detectas eso?
Hay mucho de quimera en eso, de pensar en alguien y después trabajar con él, en la televisión tuve la suerte de trabajar con muchos actores, trato siempre de pasarla bien en la filmación y tengo suerte de convocar a intérpretes que no sólo jerarquicen los guiones o películas, es elemental, creo que nunca trabajaría con no actores.

¿Por qué?
El desafío del director está en agarrar a un actor y hacer que haga de barrendero, si agarro un barrendero cuál es mi trabajo. Si a Grandinetti lo hago parecer un arquitecto, si agarro a un arquitecto… creo mucho en el profesionalismo y creo mucho en los actores que son protagonistas. Estar en una sala a oscuras noventa minutos no es fácil, grandes actores no soportan eso, hay algunos que con quince minutos decís que bien están. Hay algo que tienen los protagonistas.

La historia analiza el pasado argentino y también español ¿hubo trabajo de investigación?
Me han preguntado si es una historia real y no, es ficción, que se dio en la escritura, el que transitó la etapa sabe qué paso y sabe por dónde ir para hacerlo creíble, no tuve complejos ni dudas al meter cuestiones. Quería desmitificar y todo se dio con la escritura, no hay un caso que me inspiró realmente.

Te esperaré trabaja con varios géneros y giros, ¿estaban desde un primer momento en el guion original?
Estaba lo de contar la familia y su historia, hablando de buscar y no animarse, de rechazo psicológico de una verdad posible. Cuando miras para atrás la película aparecen cuestiones comunes a los personajes, como cuando pensas en el pasado y aparecen cosas de tu padre o abuelo. Quería contar qué aparece entre padre e hijo.

El personaje de Dario Grandinetti se debate con su fe ¿cómo fue el trabajo con él?
Yo trabajo con todos de la misma manera, y a Darío lo conozco mucho, pero trabajo con todos igual, leo el guion solo y después con los tres o cuatro protagonistas, dejando en claro qué pasa en cada escena, qué cuenta, qué es lo importante y por dónde transita el personaje. Si esto está listo, ya sale, todos vienen a primera hora, ensayamos como si fuese un escenario y cuando se van a cambiar pongo la cámara. Ese planteo lo hago en el ochenta por ciento de los casos.

Durante tu carrera, y viendo la evolución de los dispositivos y equipamientos ¿qué diferencias encontras?
Es positiva la evolución, no me meto con qué y de qué manera. Uno está más grande y por ejemplo Perdido por Perdido (1993) es una película que no disfruté, la sufrí, es mi mejor guion y no bien filmado. Hay secuencias que las pienso y hoy la haría de otra manera, está desperdiciada, tenía pánico y no las disfruté. Ahora sí, viviría filmando, me encanta.

¿Te gusta la etapa de escribir el guion?
Me encanta, y también en ensayos ver cómo funcionarían las cosas.

Las locaciones, las casas, son importantes en tus películas ¿Sos muy meticuloso en la selección?
Creo que la dirección de arte en las películas es fundamental. No es común que la gente se dé cuenta de esto, a mí me parece importantísimo como narración, y después es un juego, te podría nombrar casos como Secretos Compartidos (1998), en donde no había rojos, excepto la sangre, no hay hojas ni árboles, todas las puertas son iguales, no hay plantas, en qué influye, por ahí en nada, pero genera algo, en Nueces para el amor (2000) hay degradé, pero sin efectos, no hay laboratorio, filmamos así, teñimos todas las españolas por ejemplo de bordó, el micro de una escena todo pintado de bordó, o sacamos en Constitución todos los neones. Es un juego, el arte es importantísimo y tiene que ver con lo que estas contando. En Te esperaré la casa es de hormigón, la Facultad es hormigón, todo da un clima que es importante narrativamente y me gusta transitarlo.

¿Qué recorrido hará Te esperaré?
Me invitaron a Festivales como Viña del Mar o Chicago, pero me llaman más por lo que hice que por lo que estoy haciendo. Los festivales intentan como ser los descubridores de nuevos talentos, yo tengo trece películas, quedás al margen, y hoy no necesitás tanto de los festivales para mostrar la película.

¿Estás con algún nuevo proyecto?
Empiezo ahora una serie de televisión, seis capítulos, sobre la novela de Secreto bien guardado de Viviana Rivero, y tengo cerrada la remake de La Fiaca (1969). Me lo ofrecieron e hice la adaptación de la obra de Ricardo Talesnik, pensé si tenía vigencia y de golpe la adaptación está buena y actualizada, está bien.

¿Ya sabés quién la hará?
Me imagino, pero aún no.

Comentarios