Ezequiel Obregón
29/10/2017 12:57

La realizadora María Victoria Menis dialogó con EscribiendoCine sobre su primer documental, Mi hist(e)ria en el cine (2016), que funciona tanto como un ensayo sobre la crisis profesional como el retrato sobre una familia atravesada por el amor al cine. "Creo que reencontrarme con el cine a través del cine es un reencuentro positivo, muy cariñoso, muy de amante. Reconfortante y cálido. Poder amigarte con el cine haciendo una película es bárbaro", sostiene.

Mi hist(e)ria en el cine

(2015)

Luego de haberse presentado en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, Mi hist(e)ria en el cine llegará a la cartelera para el encuentro con nuevos espectadores. La directora de El cielito (2003) y La Cámara Oscura (2007), entre otras, sintió la necesidad de poner en imagen algo que le sucedió tras el estreno de María y el Araña (2012). “Después de esa película me vino cierto desasosiego. No por la película en sí misma, porque quedé satisfecha con la ella. Pero sí con todo lo que costó hacerla; escribirla, conseguir el dinero, filmarla, distribuirla… todo eso me pareció bastante catastrófico. Y me sacó muchas ganas, porque vos estás haciendo una película que te cuesta mucho y después resulta que acá en la Argentina la exhibición y la distribución son bastante lamentables”, sostiene. Y profundiza su idea: “Entonces decís, ‘bueno, la gente joven está bajando todo de internet; la gente más grande reemplaza el cine por comprar la película en la calle’. ¿Para qué tanto esfuerzo? Quedé bastante cansada, se me instaló un dolor de cabeza medio crónico a la noche. Me tuve que tratar; mucha ansiedad. Me tuve que medicar. Y de repente un día me dije, ‘esto está para contarlo, en un documental que me divierta, en donde me lo tome como una comedia’. Se lo comenté a mi hija, nos sentamos a pensar el guión y me fue saliendo como un homenaje al cine”.

Creo que pertenecés a la última generación de madres que llevaron a sus hijos al cine, con cierta recurrencia.
Yo a mis hijos, ya en la época de salir a alquilar películas, los llevé al cine. Me acuerdo que ya para entonces habían empezado a llegar videos truchos en donde se veía a la gente pasar por delante de la pantalla. Pero durante muchísimo tiempo uno compraba el video legal. Ahora es toda una metamorfosis que va cambiando año a año, mes a mes a veces. Y no sabemos a dónde vamos a llegar con esta transformación. Sé que el cine on demand ha sido un boom muy grande. Sé que hoy me gustaría estrenar en alguno de estos sitios, que también es difícil. En Netflix puede tener cierto éxito una película que ya tuvo éxito en las salas. Soy de una generación que ha pasado de una sala de cine a estar en una computadora; hasta mis padres hicieron ese pasaje.

¿Y cómo se conformó tu carrera en torno al cine?
Yo primero di clases de cine muchos años. Luego, en el 89, filmé mi primera película, Los espíritus patrióticos. Una comedia negra que hoy en día puedo decir que para mí es una película interesante para su época. Y después de estrenarla empecé a trabajar en televisión. Me metí en la productora de Omar Romay, escribí Cosecharás tu siembra y Más allá del horizonte, en donde además dirigí los exteriores. Fue una escuela, porque filmé escenas de indios y soldados en una sola tarde. Me enorgullece decir que fui una de las primeras personas en pedir un steady cam en el país. Fui un poco a destiempo, en el sentido de que cuando los directores de cine no trabajaban en televisión yo hacía televisión. Y ahora que los directores de cine trabajan en televisión, sí le dan importancia. Luego de seis años volví al cine. Y también hice teatro, varios años.

Hiciste películas que oscilan entre lo independiente pero que también aspiran a un público más amplio, no hacés cine “indie” tal como se entiende, pero tampoco “tanques”.
Te puedo decir que me es muy difícil encontrar el camino del marketing amplio, porque con las películas que filmé, aún con elenco comercial, como Arregui: la noticia del día, con Enrique Pinti y Carmen Maura, no conseguí el apoyo de un canal. Mis películas siempre tuvieron un condimento social y político importantísimo, algo que no todos los directores lo manejan bien, hablando de marketing. Quizás el que mejor lo haga sea Pablo Trapero.

La película te muestra en un momento de inflexión, dialogando con tu familia y amigos sobre lo que querés hacer. ¿En qué momento estás ahora?
Yo creo que reencontrarme con el cine a través del cine es un reencuentro positivo, muy cariñoso, muy de amante. Reconfortante y cálido. Poder amigarte con el cine haciendo una película es bárbaro. Me parece que ahora estoy pensando en una futura película. Y me empiezan a surgir los temores. Quiero hacer una película que transcurre en los ’60; algo que requiere un arte, un viaje, una inversión. Y me pregunto si el mercado está preparado para hacer una recuperación con una película así. Y, por otro lado, sale mi otro yo diciendo “pará, no empieces a hacer los cálculos antes de escribir el guión”.

¿Cómo recibió t la película tu familia? Ellos expusieron con mucho compromiso.
Yo pienso que la sintieron como un gran encuentro familiar. Se sintieron convocados por el cine, que para cada uno de ellos es un gran tema en su vida. Es una familia muy cinéfila. Hubo momentos que los tuve que sacar porque se la pasaban hablando de cine. Les gustó colaborar. Yo creo que esta es una película para gente con humor y a la que le gusta el cine. Tiene algo de familia woodyalleana. Y yo a Woody Allen lo amo, es uno de mis directores preferidos. Fue fuerte que el año falleció mi papá, que no vio la película terminada, pero se sintió muy contento de trabajar en ella.

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