Matías E. González
15/10/2017 00:37

El bar del teatro Timbre 4 fue el lugar de encuentro pautado para dialogar, café de por medio, con el actor Lautaro Perotti, sobre su personaje en la película Mater (2017), dirigida por Pablo D'Alo Abba , basada en el éxito teatral El viento en un violín de Claudio Tolcachir. El espectáculo que se presentó en dicho espacio durante varios años, aclamado por la crítica y el público, fue adaptado para su realización cinematográfica. EscribiendoCine conversó con el actor sobre el film y la experiencia de haber formado parte del proyecto, primero en el escenario y luego en la pantalla grande.

Mater

(2017)

UNA HISTORIA PARA REFLEXIONAR

Por un lado, Mater se centra en Darío, quien a sus treinta y dos años continúa conviviendo con su madre Mecha, una abogada controladora de clase socio económica alta; y por otro lado en Lena y Celeste, una pareja humilde que busca cumplir el deseo de la maternidad pero por falta de recursos económicos no logra conseguirlo. Los sucesos cambian cuando las mujeres conocen a Darío en un boliche, lo secuestran y lo violan, quedando Celeste embarazada como producto de dicho acto. Desde allí las vidas de los personajes se entrecruzan y se modifican para siempre.

“Me pareció una historia hermosa de contar. Habla de gente desesperada por alcanzar sus sueños, que son capaces de ir hasta las últimas consecuencias, inclusive de cometer delitos. Obliga al espectador, no a justificar los medios, pero sí a ponerse en la cabeza del otro, a correrse de su óptica, de su forma de ver las cosas y por un momento ubicarse en el lugar del otro”, explicó el actor. “No es un ejercicio que hagamos habitualmente, ver desde los ojos del otro, y me da la sensación que si lo pudiésemos hacer más seguido, las cosas serían un poquito mejor”.

El largometraje presenta a su vez cuestiones que por diversos motivos son debatidas en la sociedad constantemente, como es el caso de los diferentes tipos de familia. “Creo que porque estamos transitando este momento histórico tenemos la necesidad de hablar de estas cosas. La familia hoy en día no es una institución rígida, no es algo inamovible, es normal que se vaya armando, eligiendo, es algo que está en evolución. Hay tantos tipos de familia, de pareja, de amor, de paternidad como personas hay en el mundo”, reflexionó.

UN PERSONAJE ERRANTE

Perotti encarna a Dario, un hombre solitario, estudiante de arquitectura, que camina agobiado por la vida. Es una persona que se siente incapaz de alcanzar las metas que tiene su controladora madre sobre él, y además no puede encontrar el rumbo a sus propias búsquedas.

“Todo eso que todos sueñan de Darío, o que él sueña sobre sí mismo, no es él. Y un hecho tan violento, humillante, desagradable y terrible como es una violación, que podría marcarlo de por vida, le da la valentía de enfrentar todas esas expectativas ajenas y propias para asumir quién es y qué es lo que le importa en la vida”, describió el protagonista del film.

El personaje le llegó años atrás, cuando el escritor y director de la obra teatral en la que se basa la película, Claudio Tolcachir, le comentó sobre su próxima representación mientras él estaba haciendo gira con la obra La Omisión de la Familia Coleman (también de Tolcachir). La propuesta no fue únicamente para Perotti, ya que otros integrantes del elenco también se sumaron al nuevo producto, por lo que Claudio desde Buenos Aires les iba enviando diferentes escenas. Luego, comenzaron con los ensayos, desde ese momento la historia fue tomando mayor volumen y las interpretaciones fueron evolucionando.

Respecto a similitudes y diferencias con su personaje, Lautaro pensó y distinguió que en líneas generales no tiene semejanzas con la persona a la que encarna en la ficción, ya que pudo encontrar rápidamente su vocación y lo que quería en su vida, acompañado por gente que lo estimuló y acompañó en el recorrido.

“Ser papá” sintetizó el actor como una de las búsquedas próximas en su camino. Mater también ahonda en los límites que una persona es capaz de respetar o romper con tal de concretar sus propias metas. “Hay algo que a mí siempre me sirve como vara, que tiene que ver con no hacerle pasar a los otros lo que a mí no me gustaría que me hicieran. Sé que cuando deseo algo, no te puedo decir que no mido las consecuencias, pero sí que avanzo. No me conformo, me gusta desarrollarme, me gustan los sueños y, sobre todo, concretarlos”, consideró sobre sus objetivos y límites.

En Mater, lo acompañan Tamara Kiper, Inda Lavalle, Araceli Dvoskin, Gonzalo Ruiz, y Miriam Odorico, quien encarna a su madre en la ficción. Miriam es una actriz tan talentosa, tan divertida. Nos comprendemos muy bien entonces enseguida nos acomodamos. Hubo mucha complicidad, entendimiento, y grandes directores (primero Claudio y después Pablo) que manejaron eso y lo supieron gestionar”.

DEL ESCENARIO A LA PANTALLA GRANDE

El elenco de El viento en un violín siempre había tenido las ganas que la obra se convirtiera en una película, pero permanecía como sueño en cada uno de ellos. Sin embargo, cuando Pablo D'Alo Abba presenció el espectáculo dirigido por Claudio Tolcachir, expresó sus elogios por lo que había visto y comenzó el proyecto para adaptarlo al séptimo arte. Luego de varios años de funciones, giras, y unos meses de pausa, arrancó el rodaje del largometraje.

“Personalmente lo que hice fue olvidarme de toda la historia que teníamos atrás con mi personaje, con la obra. Me conecté con Pablo, con los ensayos y me reencontré con mis compañeros como si fuese el primer día. Porque sentía que sino me iba a hacer mucho ruido, por más que fuera la misma historia y los mismos personajes, porque los lenguajes son muy diferentes”, recordó.

El contacto de Perotti con el director continuó vía Skype, ya que estaba trabajando en España, pero la preparación del largometraje continuaba su curso. Cuando Lautaro llegó a Buenos Aires, comenzaron los ensayos y comprendió rápidamente lo que D Alo Abba quería contar, de qué manera, y descubrió que coincidía en muchos aspectos con el director. Uno de los principales obstáculos a superar tenía que ver con “el prejuicio que, a veces, las historias de teatro pasadas a cine, en el mejor de los casos, quedan como un registro bueno de la obra y no como una película”.

Entre las principales modificaciones respecto de la puesta en escena en el teatro y la representación cinematográfica, Lautaro distinguió, en primer lugar, la diferencia entre ambos lenguajes. El actor descubrió que en muchas escenas de la obra se requería de la palabra, mientras que en la película no, ya que ciertas cuestiones se podían plasmar con imágenes sin necesidad de verbalizarlas. Esto lo observó sobretodo en la escena con su psicólogo, “que en la obra era toda una sesión de terapia, larga, de mucho humor, muy hablada, y en la película es más de miradas, de corta duración, tiene menos texto, pero la sensación y lo buscado es lo mismo”.

“En general una obra de teatro transcurre cronológicamente. En Mater el primer día arranqué haciendo una de las escenas finales porque en cine vas y venís. Hay mucho trabajo previo de qué cuenta cada escena y en qué lugar de la historia está uno parado para poder organizar el trabajo. Hay un desafío de no repetirse y que el personaje vaya evolucionando”, resaltó el al actor sobre la mecánica del rodaje.

SU FIEL COMPAÑERO

Claudio Tolcachir es uno de los principales referentes del teatro, ya que sus obras no solo son aclamadas por la crítica y el público, y giran por diferentes lugares, sino que también invitan al espectador a la reflexión y al debate. Respecto a su participación en la adaptación cinematográfica de El viento en un violín, Claudio formó parte de la producción y le brindó total libertad a Pablo D'Alo Abba para que lleve a cabo la dirección de Mater.

Claudio tuvo una actitud que me parece sabia, que demostró la generosidad e inteligencia de su parte. Él escribió y dirigió la obra, trabajamos codo a codo en todos los ensayos y en cada función. Pero cuando apareció la idea de Pablo, a Claudio le encantó y le dijo 'es tu película'. No se metió en nada de la adaptación, ni sugirió, ni corrigió. Obviamente le íbamos contando, porque él preguntaba mucho por su gran interés. Pero sí daba el lugar total para que Pablo ocupara su rol y que el film no fuera algo de doble comando”, explicó.

HUMOR DENTRO DEL DRAMA

Desde el exterior del largometraje, se puede llegar a suponer que la secuencia de la violación fue una de las más complejas en la realización de la película. Sin embargo, Lautaro explicó que en cuanto a lo actoral, tanto él como Tamara Kiper e Inda Lavalle tenían un terreno ganado por haber hecho previamente esa escena en reiteradas oportunidades en el teatro, por lo que todos los prejuicios o pudores los habían superado en los ensayos de la obra. “Es muy distinta la escena de la película a lo que era en teatro, pero ya estaba la confianza. Entre los tres nos mirábamos y nos entendíamos”.

“Hay algo que pasó en esa escena, que ahora es gracioso pero en ese momento no. Porque en esa jornada de rodaje repetíamos muchas tomas, y en el medio de una yo hice un movimiento que me dejó completamente duro del ciático, pegué un grito que hizo que todos se dieran cuenta. Yo estaba en calzones y el equipo ayudándome. Me atendieron y seguimos toda la noche. Nos adaptamos, movimos alguna que otra cosa, pero se siguió”, recordó con risas.

TIMBRE 4: SU CASA

Hoy en día, Perotti forma parte de tres obras de teatro que se presentan en el espacio de la Avenida Boedo: actúa en Próximo, de Claudio Tolcachir, y en Tebas Land, de Sergio Blanco y dirigida por Corina Fiorillo; y por otra parte, dirige Cronología de las bestias. “Timbre 4 es un lugar que nos desafía desde el principio porque lo armamos para no acomodarnos en un rol, sino para estar en evolución permanente, cambiar de funciones, desarrollar las inquietudes que tenemos: poder dirigir, escribir y actuar”.

“Mi casa” es como definió el actor a Timbre 4. “Es el reflejo de gente que se quiere, que disfruta de esta profesión, que coincide en una forma de trabajo, que comparte que la felicidad, el compromiso y el transpirar mucho es fundamental. Es mi lugar. Es como un laboratorio, un espacio para experimentar y para probarme”, concluyó.

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