Noelia Monte
12/10/2017 10:46

EscribiendoCine dialogó con Marcelo Mangone, director de Delicia (2017), una película que refleja la historia de dos almas solitarias que se encuentran en el último periodo de su vida para dar un giro a su destino. El trabajo cuenta con las grandes actuaciones de Beatriz Spelzini y Hugo Arana, quienes se sumergen en la piel de Felisa y Amado, la pareja protagonista del film. “Por lo general, me ofrecen dos o tres guiones al año, pero hacía rato no me llegaba una historia que me interesara contar”, reveló el cineasta.

Delicia

(2017)
6.0

¿Cómo nace la idea de Delicia?
Un día me llaman de la productora 3mentes y me dicen que quieren que lea un guion. Era Delicia. Recién cuando les hice mi devolución, me ofrecieron filmarla. Por lo general, me ofrecen dos o tres guiones al año, pero hacía rato no me llegaba una historia que me interesara contar.

Beatriz Spelzini y Hugo Arana son los actores que se ponen en la piel de Felisa y Amado, la pareja protagonista del film. En este sentido, ¿por qué pensaste en ellos? ¿El guion fue realizado de manera previa o posterior a esa elección?
Primero me interesó trabajar en el guion, como hago siempre. Los actores llegan después. No sé bien en que momento empiezan a venir a mi mente, sucede de a poco, mientras voy moldeando los personajes. Por lo general, elijo a los actores de una manera poco ortodoxa. O son mis amigos, o no dejo de pensar en ellos, o la vida me los pone delante. Me gusta dejarme llevar por la intuición.

Siempre pensé que Beatriz Spelzini podía ser la Felisa que buscaba. Con Hugo Arana fue distinto. Le pregunte a un amigo, también actor al que respeto y admiro mucho, y me dijo que podía llevarme de maravillas con él. Y me encontré con dos personas muy dispuestas al trabajo, que confiaron plenamente en mí y que sobre todo, fueron muy generosos conmigo.

¿Cómo fue trabajar en conjunto con María Laura Gargarella, quien estuvo a cargo del guion? ¿Tuvo modificaciones ese guion a lo largo del rodaje?
Trabajamos en conjunto solo al comienzo, en una primera reescritura. Yo después hice cuatro más. Dos en solitario, haciendo alguna que otra consulta con amigos guionistas. La tercera, con el equipo de dirección y la última, con los actores en set. Trabajo en el guion hasta que siento que la estructura de mi historia la siento sólida. Después me suelto, ya no me importa. Sé que si salto al vacío, abajo hay agua. Siempre me permito jugar con los actores en el set hasta que debo filmar y finalmente ahí, tomo las decisiones.

¿Cuál fue el mayor obstáculo que tuviste que atravesar con la película?
Los obstáculos para un director siempre tienen que ver con el hecho de que el productor no quiere filmar la cantidad de días que uno le pide. Ese es siempre el mayor obstáculo. En esta película, no había mucho dinero, entonces pedí tiempo. Cuando sos un director contratado, los obstáculos los tenes ahí, donde no podes tomar decisiones de presupuesto o financiación. Fuera de eso, no solo como director, sino en la vida, veo situaciones que se presentan y debo resolverlas sin traicionar lo que estoy queriendo llevar a cabo. Eso es lo que un director de cine hace.

De todas formas, siempre hago un trabajo previo donde defino con que elementos me voy a manejar a la hora de salir a filmar. Preparo una base firme, busco refugiarme en un lugar donde todos los problemas que puedan surgir en la producción no me afecten; o mejor dicho, no afecten a la película que quiero hacer. Pienso una película y la llevo adelante. Busco donde protegerme y sentirme seguro para después en el set moverme lo más libremente posible.

¿Qué valores buscas transmitir con Delicia al espectador?
En Delicia podés abrirte a experimentar sensaciones o podes emocionarte si tenes esa capacidad como espectador. Delicia te invita a armar la historia de a poco. Lo que no quiere decir que sea una película rebuscada o pseudointelectual. No me gusta eso. Pero menos me gusta manipular al espectador. No es mi intención transmitir valores al momento de hacer una película. Quizás alguien los encuentre mirándola, pero no es mi intención hacerlo.

¿Cuál fue tu sensación a la hora de ver el trabajo terminado?
Uno no ve un trabajo terminado. Uno va terminando una película trabajando en ella. Después de haber vivido varios meses sin poder pensar en otra cosa más que en la película, no es sencillo encontrar el momento para tener una sensación clara sobre cómo va quedando la película a medida que uno avanza… En este caso, Delicia termino en la sala de mezcla de sonido discutiendo sobre cómo hacer el corte o fade en la música de los títulos finales. Y la habíamos visto esa misma mañana, sabiendo que si aparecía algún detalle, podríamos cambiarlo. Es muy difícil… Después, opto por no ver la película hasta su primera proyección con público, en el cine. Y eso todavía no sucedió. Recién este jueves la veré por única vez supongo. Por lo general, no vuelvo a mirar mis películas. Así y todo, lo que busco es sentir la tranquilidad de que todas las decisiones dentro del rectángulo sean mías.

En relación a tu futuro en la industria cinematográfica, ¿tenes pensado nuevos proyectos?
Claro que sí. Siempre tengo proyectos. Con esta productora terminó una etapa y comienza una nueva, en donde voy a tratar de producir mis propias películas.

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