Matías E. González
16/09/2017 12:58

Tarde invernal en la Ciudad de Buenos Aires. Una cafetería fue el lugar de encuentro elegido para conversar con el actor revelación Lautaro Bettoni sobre su debut cinematográfico en Temporada de caza (2017). EscribiendoCine dialogó con el protagonista del largometraje dirigido por Natalia Garagiola, el cual se centra en el reencuentro entre un padre y su hijo, que luego de más de una década de distanciamiento se ven obligados a convivir y a enfrentarse a sus propias capacidades de matar y perdonar. “Mi personaje me genera empatía, ganas de querer darle un abrazo por más de saber que él no me lo va a devolver”, sostuvo el actor.

Temporada de caza

(2017)

LA PRIMERA VEZ

“Me es muy raro verme en la pantalla, no me termino de acostumbrar. Es como escuchar tus audios de whatsapp, como una abstracción tuya bastante extraña”, confesó Lautaro.

Temporada de caza no fue solamente el debut del actor en la pantalla grande, sino que además vivió su primer casting de cine con dicha película. Hasta ese entonces había estudiado teatro y participado de audiciones para publicidades, pero fue una compañera la que le hizo llegar la búsqueda de protagonista para el film. Bettoni seguía el physique du rôle solicitado, por lo que se presentó un día antes de cerrar la convocatoria y luego de pasar los diferentes callbacks y esperar varios meses, la esperada noticia llegó.

“Fue un domingo en familia, el día de las elecciones en 2015. Vuelvo de votar alrededor de las once de la mañana, me pongo a cocinar ravioles con mi vieja y me llega un mensaje al Facebook. Era la directora de casting María Laura Berch que me preguntaba si había visto el e-mail, pero yo no chequeaba la casilla hacia un montón por colgado. Entro, y cuando veo que había quedado no lo podía creer”, recordó el actor. “Sentí felicidad completa y mucha ansiedad”, agregó.

Además del arranque de Bettoni en el séptimo arte, Temporada de caza es la ópera prima de Natalia Garagiola, por lo que fue un debut en conjunto. “Me sentí súper acobijado por Natalia, puso toda la confianza en mí, y creo que yo también le pude dar una contención, desde mi trabajo por lo menos y desde la cotidianidad día a día, para generar un vínculo muy bonito que va a durar mucho”.

LA ADOLESCENCIA

En la película, Lautaro personifica a Nahuel, un adolescente que tras la muerte de su madre viaja a la Patagonia para reencontrarse con su padre (Germán Palacios), quien es un respetado guía de caza que vive en el sur junto a su nueva familia. Padre e hijo descubren poco a poco el vínculo que los une, marcado por el rechazo, el silencio y la tensión constante.

“Nahuel me genera empatía, ganas de querer darle un abrazo por más de saber que él no me lo va a devolver. Yo creo que es un pibe tierno, bueno, solamente que está en un momento de mierda de su vida. Cuando está desarrollándose como hombre sufre una pérdida de un pilar muy grande como es su madre y al mismo tiempo tiene que poner en algún lugar de su órbita psicológica a un padre que está ausente. Nunca sabes lo que va a hacer”, opinó Bettoni sobre su personaje.

El adolescente de la ficción fue construido por Natalia y Lautaro en conjunto, ya que si bien existía un guion y un suceso de acciones a concretarse, la directora le otorgó al actor la libertad de incluir comentarios que no estaban pautados por escrito con el fin de generar aún más espontaneidad en las respuestas del joven protagonista de la historia. Si bien Nahuel es un personaje ideado por Natalia, tiene carga e información de la propia vida de quien lo representa.

“Nahuel en un momento muy malo de su vida se mete para adentro, está contenido, y sale para afuera en situaciones inoportunas. En ese accionar de cuando uno está medio bajón por acontecimientos de la vida, con sus diferencias obviamente, no me gusta aceptarlo pero creo que me reconozco un poco”, reflexionó el actor.

La adolescencia es la fase de la vida que unió a Bettoni y su personificación, ya que si bien en el tiempo real ya pasaron unos años, Lautaro la recuerda como una etapa “muy quilombera, de mucha joda, de no contarle a los viejos algunas situaciones porque les podían molestar, cosas que a muchos les han pasado”. Sin embargo, no vivió una pérdida tan grande como su personaje y cuando estuvo mal por diferentes razones fueron, por un lado, el teatro su método de análisis y liberación, y por otro, la contención familiar y de amigos que lo ayudaron a mantener los pies en el suelo.

EL ENTORNO

Germán Palacios interpreta al padre de Nahuel, y Boy Olmi a su padrastro, ambos con roles importantes en la vida del adolescente, ya sea por la ausencia, la presencia, la empatía o el rechazo. La dinámica de composición de vínculos entre los personajes surgió tal como se presenta en la película, ya que Lautaro comenzó los ensayos con Boy alrededor de tres meses antes de rodar, imaginando cómo sería el mundo familiar donde todavía todo estaba en orden; mientras que con Germán se conocieron directamente en la Patagonia debido a otros compromisos laborales del actor.

“Los dos son grandes personas, estaba feliz de trabajar con unas bestias como ellos. Fue súper enriquecedora la experiencia, me sentí muy cómodo”, destacó. “De Germán me quedó mucho una frase que fue 'Hay que laburar con lo que hay ', porque un día de rodaje yo estaba duro como una estatua, desconectado y el tiempo corría. Se lo conté a Germán y me dio el consejo de tranquilizarme y no buscar una inspiración superior que bajara de algún lado, sino laburar con lo que uno tiene y desde uno, porque si te pasa a vos, la cámara de alguna manera lo va a tomar”, rememoró Lautaro.

Nahuel también interactúa con un grupo de adolescentes que conoce una vez que arriba a la Patagonia. Para lograr un conocimiento más a fondo, Lautaro llegó al lugar una semana previa al rodaje para asentarse en el espacio y encontrarse con quienes serían sus compañeros. “Ahí conocí a los chicos de Terrorista Syle (Marcelo, Fabrizio y Franky) que son unos capos y muy profesionales. También tuve unas cuantas escenas con Rita Pauls, que los días que compartimos fueron muy divertidos”.

RODAJE BAJO CERO

Temporada de caza fue rodada en San Martín de los Andes, donde se llevaron a cabo jornadas de lunes a sábado de alrededor de 12 horas diarias, incluyendo las pausas para comer y el tiempo de viaje. Si bien los días eran intensos y con bajas temperaturas, Lautaro elogió el trabajo de producción para que el equipo tuviese todas las comodidades y pudiese trabajar con tranquilidad.

“Uno de los días que más frío tuve fue el primero que rodamos, cuando mi personaje llega al aeropuerto y obviamente como porteño desprevenido va muy desabrigado con zapatillas de tela. Adentro del calzado tenía tres pares de medias pero no había manera, el frío traspasaba demasiado la tela”, recordó el actor. “También cuando Nahuel conoce a los chicos que rapean, caía como agua nieve”.

Otro de los desafíos que debió afrontar Bettoni para su personificación fue la temática de la caza, la cual está presente tanto en las acciones materiales de los personajes como en el vínculo existente entre ellos. La relación entre Nahuel y su padre es primaria, masculina, y cuenta con la violencia como el primer código de contacto.

“Hasta que hice la película no había cargado un arma en mi vida, no conocía en lo más mínimo, ni siquiera una pistola de balines ni un rifle de aire comprimido. Hubo mucha información de gente del lugar que nos brindó los datos necesarios porque esos rifles eran pesadísimos. Además es una energía muy fuerte la que te transmiten porque son instrumentos de matar”, expresó Lautaro.

DE ARGENTINA AL MUNDO

Temporada de caza recibió el premio del público en la Competencia Semana Internacional de la Crítica dentro del marco de la 74 Mostra de Venecia. La directora junto a Bettoni y otros integrantes del equipo viajaron a la ciudad italiana para presenciar el festival.

“Fue un flash, voló en sensaciones, en alegría, en cansancio pero estuvo tremendo. Llegué a Venecia un viernes a las doce de la noche y retorné a Ezeiza el martes siguiente a las tres y media de la madrugada. De golpe a la gente le parecía relevante, fue súper loco”, contó con sorpresa.

El largometraje también fue seleccionado en la Competencia Horizontes Latinos dentro del 65º Festival Internacional de Cine de San Sebastián 2017, el cual se llevará a cabo en los próximos días. “Que la película esté en festivales es mayor alegría y reconocimiento por haber hecho un trabajo absolutamente placentero. A donde sea que estuviera yo estaba contento, fuera Mar Del Plata, Bangkok o cualquier otro lugar”.

Como dice la famosa frase “para todo hay una primera vez” y Temporada de caza lo fue para Lautaro Bettoni, quien experimentó su inicio en la pantalla grande. “Fue un debut polenta. Ahora todo lo que venga va a ser un plus. Se que hicimos un buen laburo que vale la pena ver, que es lindo e interesante, que cuenta algo que está muy bueno y que ojalá a la gente le guste”, concluyó el actor.

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