Rolando Gallego
13/09/2017 17:55

Una especie de familia (2017), quinta película de Diego Lerman, y vuelta al cine tras Refugiado (2014), desanda los caminos de una joven doctora llamada Malena (Bárbara Lennie) en sus intentos por convertirse en madre. El interior como posible espacio para darle esa criatura que tanto ansía, pero también para recordarle que los imprevistos pueden cambiar un idílico momento y transformarlo en una pesadilla. "Una película está en constante construcción y mi miedo es que quede circunscripta a algo", confiesa en una charla con EscribiendoCine.

Una especie de familia

(2017)

Aún no estrenaste y Una especie de familia anda rodando por Festivales…
Ayer llegamos del Festival Internacional de cine de Toronto, mañana voy a Rosario, después Misiones, después San Sebastián, Biarritz, Londres, Copenhague, etc.

¿Tus películas siempre arrancan así?
Por suerte, toco madera, nunca sabés.

Y es la primera vez que se estrenará casi en simultáneo con el circuito festivalero…
Sí, las anteriores fueron a Cannes y se demoró, me gusta esto, se estrena y ya está. La película la terminé hace dos semanas, y fue medio sin parar todo, en julio arranqué la post producción, está bueno. Ahora con nervios, de estreno, de conseguir las salas.

Con una mirada global sobre tu obra hay dos temas que se reiteran, el universo femenino y los vínculos ¿por qué?
Hay algo que se fue dando no de manera consciente, se fue dando así, y ahora que estreno, vi algo en las tres películas en común, ciertos temas, una puesta, además con la productora que fundé, es como que dialogan entre las tres, no lo había pensado, sí Una especie de familia es como un diálogo análogo a Refugiado, es lo opuesto, una es la disolución de una familia y acá es la construcción, y habiendo investigado el tema de la adopción, ví aristas que me parecieron interesantes para filmar una historia ahí.

Uno no puede imaginar la película sin Bárbara Lennie, ¿cómo aparece ella como protagonista y el resto de los actores?
La construcción de un proyecto, de una ficción, tiene capas, está la idea, la escritura, la investigación, tenía mi lista de posibilidades, pero bueno la película se hace en un momento y Bárbara apareció, es increíble, estaba con muchas ganas de hacerla, ella es española, a sus tres meses vino aquí hasta los seis años y luego volvió y filmó con Pedro Almodóvar, ahora está rodando con Asghar Farhadi, la ví en Magical Girl (2014), tenía dudas del acento, hablamos mucho por Skype, a la distancia, con dudas de cómo sería trabajar, pero luego hubo convicción, y ella en el rodaje de la película, desafiante físicamente, con cuestiones que faltaban, comodidad, celular, etc., se lo propuse, y aceptó y ella rápidamente se volvió en una cómplice muy importante, más que ella está más tiempo en la pantalla, tiene la totalidad y fue un cómplice.

Se da eso en general en tus equipos
Busco eso, generalmente se da, sino me es difícil, me relaciono, estoy cerca, para pensar la película, hacer cambios en el rodaje, aunque la preparo mucho, pero tiene que ver también con cada película. Para Bárbara era también un desafío el trabajar con no actores, estaba temerosa, pero aceptó y al final todo fue una cuestión de confianza, ellos en mí y yo en ellos, porque si no es imposible llegar a cierto grado de complicidad que se necesita.

En tus películas exploras sensorialmente y lográs traspasar la pantalla y llegar al espectador, ¿cómo pensás desde el guion ese cine de experiencia?
Pienso las películas como una búsqueda y una toma de decisiones desde el guion hasta la mezcla de sonido y la experiencia me ha permitido dominar mucho lo técnico, con cinco películas encima o habiendo hecho televisión en La Casa, fue una gran experiencia, tiene ese proyecto vida propia, con un par de puntas de hacerla afuera, y yo lo pensé como mediometrajes con resoluciones rápidas en rodaje y eso me ayudó para Refugiado y también a escribir hasta en el set, perdí el miedo.

Sos más de estructurarte en el rodaje…
Fui evolucionando y me permito ver cómo hago puestas en escena, a veces solo, y desde ahí empiezo a pensar la puesta, más allá del plano concreto, sino desde la lógica de la película. En las del hospital tenía ciertas ideas de cómo recórrelo y planos, pero después lo definí ahí, y el director de fotografía y cámara me ayudaba, soy muy aliado a eso. Hay algo del lenguaje de cámara y del cine que traspase eso, me gratifica que parezca sensorial, más allá de la razón, la cámara y el sonido son partes de eso que te tiene que dominar, y desde ahí crear, muchas veces de manera caótica, y me doy siempre el espacio en el rodaje para hacerlo y cambiar. Una película está en constante construcción y mi miedo es que quede circunscripta a algo.

¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?
La escena de la confrontación entre Malena y Marcela en el hospital, era un gran desafío de la película, era consciente desde el inicio y fui a ello, además quería hacerla en un solo plano. Era una escena que tenía que generar muchos cambios y ellas estaban en carne viva, y había algo de tiempo que tenía que resolverse. Otra la del retén de gendarmería, pensar cómo armarla, ubicar la cámara, presupuestariamente también, no estás en set, los ángulos te los permite el auto y luego había que resolver dentro de ciertos límites que se imponen y hay que ver cómo utilizarlos a favor y no en contra.

¿Cómo sigue el recorrido?
Estreno acá, prensa en Rosario y Córdoba y la semana que viene vamos a 25 de mayo en Misiones, donde rodamos y nos ayudaron mucho, en la plaza central del pueblo vamos a proyectarla para que la vean todos, vuelvo gustoso y quiero mostrárselas, fue imposible hacerlo antes de Toronto. Se estrena acá, sigue su recorrido internacional de festivales, casi cuatro en diez días, y después el estreno en ocho o diez países, me terminaban de confirmar si se estrenaba o no en España, que es importante para mí por Bárbara, y después pasar a lo próximo, esto es así.

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