Camila Molteni
12/09/2017 12:58

Cristián Harbaruk y Guillermo Glass dirigieron en conjunto el documental Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca (2016), que viene de ganar el premio del público a la mejor película en Trento Film Festival y en el Festival Internacional de Cine de Montañismo USHUAIA. En él se cuenta con profundo nivel de introspección la expedición de cuatro montañistas argentinos (Christian Vitry, Sebastián Cura, Darío Bracali y Guillermo Glass) a una de las montañas que componen la Cordillera del Himalaya.

Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca

(2016)

Darío Bracali y vos, Guillermo, eran socios en la productora Arista Sur y hacían contenidos de montaña. ¿Cómo fue que se armó esa sociedad?
Guillermo Glass: Con Darío nos conocimos por casualidad. Él era un apasionado, todo lo que tenía que ver con la palabra montaña él lo tenía: música, libros, películas. Yo estaba trabajando en un libro de montaña y cuando él se enteró me contactó y empezamos a entablar un vínculo. Yo siempre quise conectar montaña con audiovisual y cuando le conté mi idea, Darío se enganchó enseguida. Se generó una sinergia que pronto hizo que nos asociemos y generemos una productora con idea de generar productos de ese tipo.

Ustedes (Guillermo Glass y Cristián Harbaruk) se conocieron en 2003 haciendo el programa de aventura El conquistador del fin del mundo y después trabajaron en varios proyectos juntos, en cine y televisión, pero ¿cómo fue que Cristián pasó a formar parte del proyecto Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca?
Cristián Harbaruk: Nos juntamos con Darío los tres en el 2007 y en ese momento me contaron la idea de la expedición a los Himalayas. Yo ya había hecho Vienen por el oro, vienen por todo (2010) y había logrado financiarla con el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). A raíz de eso fue que pasé a ser la pata de financiación, el responsable de conseguir los fondos y avanzar el proyecto. Después el viaje se precipitó y no llegamos ni a armar el proyecto, pero quedamos en que cuando volvieran lo íbamos a armar, presentar y buscar el subsidio. El desenlace de la expedición cambió todos los planes y el proyecto quedó guardado.

Guillermo una vez en la montaña, ¿estuviste pendiente todo el tiempo de registrar el material? ¿cómo fue el proceso de registro?
Guillermo Glass: No me olvidé que estábamos haciendo una película en ningún momento. Yo grabé hasta el campo tres (a 7.500 metros de altura). Ahí me encargué de decirle a Cristian y a Darío qué cosas debían tener en cuenta y qué cosas necesitábamos que registren ellos. Yo bajé al campo base a seguir grabando la recuperación de los dedos de Seba, y su partida en helicóptero, pero cuando nos enteramos de lo de Darío la verdad que fue un shock. Por un lado no tenía ni cinco de ganas de grabar pero por otro lado quería seguir avanzando en el documental. Todavía no me caía la ficha, así que las poquitas cosas que pasaban yo seguía grabando.

Pasaron más de cinco años desde la expedición hasta que retomaron el proyecto. ¿Por qué ahora? ¿Hubo algún acontecimiento especial que los llevó a retomar?
Guillermo Glass: Fue el tiempo. Fue un proceso que había que pasar, que había que vivir. Me llevó más tiempo de lo esperado, pero en un momento yo empecé a sentir internamente que necesitaba terminar el documental. Ver los cassettes en una estantería era más tortuoso que ponerme a trabajar en el documental. Ahí fue cuando lo volví a contactar a Cris para comentarle mis nuevas ganas, sin saber si él iba a tener ganas ya. Por suerte se interesó y empezamos a trabajar.

Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca ganó el Concurso Raymundo Gleyzer 2013, propulsado por el INCAA. Fue elegido como "Mejor proyecto por la Región Patagonia". ¿Cuánto les influyó esto?
Cristián Harbaruk: Al principio teníamos muchas dudas sobre qué película armar, no teníamos ni la más puta idea honestamente. El proyecto ahí cobró fuerza.

Guillermo Glass: Haber ganado nos dio impulso, nos dio posibilidades de presentar el proyecto al Instituto.

Cristián Harbaruk: Además tuvimos unos tutores bárbaros.

Guillermo Glass: Ellos nos ayudaron mucho a tratar de encontrar la historia, nos asesoraron en lo que ellos sentían que podían llegar a ser los puntos fuertes.

Cristián Harbaruk: Los tutores eran Diego Lerman y Celina Murga. La visión de ellos fue muy enriquecedora, ahí nos definimos.

Guillermo Glass: También habíamos presentado el proyecto en el Festival Audiovisual Bariloche (FAB) y a un Proyecto En Construcción (PEC), y también ganamos. Esas cosas fueron lindos impulsos.

En el 2015 empezaron una nueva etapa de rodaje en Salta ¿En qué consistió?
Guillermo Glass: Filmamos una reflexión.

Cristián Harbaruk: Un reencuentro.

Guillermo Glass: Los tres estábamos en ciudades diferentes del país. Planteamos la película como un viaje mío, partiendo con esta necesidad de terminar el documental, compartir un nuevo ascenso y en este nuevo ascendo poder reflexionar sobre lo que había sido la expedición en el 2008. Empezar a evaluar qué cosas nos habían pasado a cada uno, el porqué de las decisiones.

Cristián Harbaruk: Esas reflexiones están presentes pero no en palabras sino en actos. Te llevan a vos a una reflexión.

Esa reflexión es lo que hace que Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca sea algo más que sólo una película de montañismo...
Guillermo Glass: Queríamos dejar la pregunta abierta: ¿qué es lo que perseguimos en la vida? Sacar el foco de nuestra expedición y que sea más amplio. Cualquiera, en la actividad que esté, en lo que le guste hacer, puede entender en la película por qué lo hacemos, para qué lo hacemos, cuál es el sentido.

Cristián Harbaruk: El mensaje máximo que tiene la película es que cuando tenés una pasión en la vida, tenés que perseguirla e ir tras ella. Eso es universal. Y lo que te demuestran estos muchachos es que ponen en riesgo su vida, de hecho uno la pierde, pero están persiguiendo un sueño y son completamente sinceros con esa búsqueda. Esa sinceridad y esa simpleza son características propias de la película, que no trata de caer en el golpe bajo, no dictamina sobre nada. Sólo te lleva en un viaje de reflexión.

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