Ezequiel Obregón
28/08/2017 18:20

Nele Wohlatz es alemana, pero desde hace varios años se radica en Buenos Aires. Su película, El futuro perfecto (2016), que se estrena el jueves 31 en la Sala Lugones y el Malba compitió en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y fue premiada en Locarno. Se trata de un documental que aborda las vivencias de Xiaobin, una chica china que llega a Argentina y busca adaptarse a su nuevo contexto. "Creo que sólo podemos pensar lo que podemos decir; hay como una conexión muy fuerte entre habla, idioma, identidad y posibilidades que tenés en tu vida. Está todo muy interconectado", dice en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

El futuro perfecto

(2016)

Desde hace varios años, los argentinos muchas veces hablamos del “chino” para referirnos al supermercado que, seguramente, tenemos cerca. A partir de la inmigración china, muchos hemos tomado contacto con una zona de la cultura mundial que tiene muy poco de nosotros. Pero, paulatinamente, esa cultura busca asimilarse o, al menos, poder encontrar un germen del progreso para construir un futuro mejor. El futuro perfecto nos presenta a una joven china que intentará alcanzar con ese objetivo.

¿Cómo es retratar la extranjería siendo, al mismo tiempo, vos también inmigrante?
El inicio no fue la idea de hacer películas sobre chinos, sino abordar otro problema. Yo nunca me llamé inmigrante, porque me sonaba a trágico. Vine por distintas razones que Xiaobin a Buenos Aires. Pero estaba viviendo acá y soy directora y no sabía muy bien cómo empezar a trabajar en castellano. Porque ya hablaba el idioma, pero cuando ustedes hablan hay muchos subtextos y finezas internas con las que me sigo perdiendo. Así que, como no le veía el punto a empezar a trabajar con argentinos que hablan entre ellos en español, me desesperé un poco. Porque tenía que filmar con lo que tenía al alcance. Yo además trabajo con lo que tengo alrededor, con un presupuesto muy chico. Eso me llevó a pensar que debía filmar acá desde el punto de vista de una extranjera. Pensé en la figura de la extranjera, que implica todo ese problema del idioma del que la película trata.

Xiaobin es una figura muy carismática en este documental. ¿Cómo llegaste a ella?
Hago estas películas que trabajan con gente real. La película está escrita en base a la vida, pero no es un invento mío. Necesitaba una extranjera para trabajar. Yo estaba trabajando en el CUI (Centro Universitario de Idiomas) y les pedí que me contacten con los estudiantes de español para extranjeros. Gran parte de los estudiantes eran chinos. Una de ellos era Xiaobin. Les conté que estaba por hacer una película y que podían venir a mi casa a hacer una entrevista. Desde el momento en el que la vi en la cámara, me di cuenta de que su presencia era muy fuerte. Me fascinaba mucho lo que ocurría cuando encendía la cámara. Y tenía ese conflicto con los padres que me parecía muy interesante para el guión. Me pareció súper interesante que viniera de una parte del mundo que yo no conozco y que su cultura sea muy distinta a la mía. Yo quería trabajar sobre la extranjería y lo que implicaba; la soledad, el sentirse aislado de la nueva sociedad que te rodea. No me podía imaginar trabajar con otra alemana. Entramos en un proceso en el que nos convertimos en amigas y compañeras de trabajo, nos acercamos muchísimo. Pero desde entonces y hasta hoy está claro que hay una parte que no podemos entender. Pero en el mundo en general siempre hay algo que no podemos entender. Cuando te pasás a otra cultura, es más fácil aceptar eso.

¿Cuáles fueron las líneas argumentales que buscaste para estructurar este documental?
Yo tenía una idea inicial para estructurar la narrativa, que iba a ser a través de las clases de español. Traté de imaginar qué significa empezar de cero, siendo adulto. Mudarse a otro país con otro idioma es como empezar de cero. La idea es que ella empieza de cero y a medida que va aprendiendo español ella puede hacer nuevas cosas en su vida. Y ver qué pasa con eso en su vida. Con eso, la trama podía seguir adelante. Creo que sólo podemos pensar lo que podemos decir; hay como una conexión muy fuerte entre habla, idioma, identidad y posibilidades que tenés en tu vida. Está todo muy interconectado. Cada idioma tiene su propia gramática y su propia lógica. Pero creo que en el castellano el modo condicional es como un tiempo verbal que nos complejiza un poco. Porque es necesario para la imaginación. Al principio, la película trata sobre las necesidades más básicas: comer, trabajar, aprender español, dormir. Entonces las locaciones son muy básicas y la puesta en escena también. Todo es básico y se va complejizando, incluso las posibilidades que tiene ella. Lo más lógico es que llegue hasta el condicional, porque ahí aprendieron a cómo empezar a imaginarse cosas y a proyectar hacia el futuro.

En la película aparecen insertos ficcionales, que de algún modo imaginan diversos futuros para ella.
Ella escribió los “futuros”, que son cuatro y son los que usamos para la película. Son muy melodramáticos y exagerados pero hablan de su conflicto con los padres. Al fin de cuentas, es una chica de 18 años que busca independizarse de ellos. Y cada uno de esos finales muestra eso. Me gustó esa mezcla de melodrama que es a la vez una muestra de lo que a ella le importaba en ese momento de su vida.

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