Camila Molteni
16/08/2017 14:08

Tras El Polonio (2011) y Los ojos de América (2014), Daiana Rosenfeld estrena en Cine.Ar Sala Gaumont y por Cine.Ar Play para todo el país su tercera película Salvadora (2017), documental que cuenta la historia de Salvadora Medina Onrubia, una importante escritora anarquista y feminista del siglo XIX. "Elegí trabajar con imágenes que evoquen a ella para poder alcanzar una cercanía más íntima con el personaje, esas miradas, ese momento de reflexión", confiesa en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Salvadora

(2017)

Ya habías trabajado el tema de mujeres anarquistas a partir del personaje de América Scarfó en tu última película Los ojos de América. Ahora elegiste trabajar sobre Salvadora Medina Onrubia, ¿por qué ella?
Yo venía investigando a las mujeres anarquistas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX de nuestro país y, entre los diversos nombres que se encontraban, el que más me llamó la atención fue el de Salvadora. El caso de ella era muy particular, ella era una anarquista que, desde un lugar de poder, ayudó mucho al movimiento. Empecé a investigar y me dí cuenta que no era sólo la mujer de Natalio Botana como se la conocía, ni tampoco la loca o excéntrica como fue tildada durante mucho tiempo. Había algo más en profundidad que me llamaba a indagar, y así empezó la búsqueda.

En Salvadora trabajás con mucho material de archivo, escrito y audiovisual ¿cómo fue el proceso de recopilación?
Lo primero que encontré de Salvadora fue su obra de teatro que se reeditó hace unos años, Las descentradas, que es muy interesante porque nombra las categorías de mujer de esa época y hace un planteo anarco-feminista muy interesante. Material de archivo había bastante poco, pero todo en relación al Diario Crítica y su relación con Botana. Por suerte logré ponerme en contacto con uno de los nietos de Salvadora, que vive en Londres. Él me facilitó una autobiografía inconclusa que nunca se había editado, de Salvadora y Georgina Botana (su hija). Juntas escribieron la historia de Salvadora y el recorrido familiar, y ese material fue fundamental para poder estructurar la narrativa. De ahí salen la mayoría de los audios, además de los que salen de textos autobiográficos que ella ha escrito para diferentes revistas y diarios. Fue una investigación minuciosa: a partir de lo que ella escribió fui seleccionando y a partir de ahí armé el guion. Fue bastante arduo.

Además de ser la directora, vos misma hiciste el guion, la producción, el montaje y la fotografía de la película. ¿Cómo fue interpretar todos esos roles vos sola?
Fue una decisión estética y narrativa. Yo soy realizadora integral, en general siempre soy la productora en mis propios films y, depende que tipo de proyecto, la fotografía y el montaje. En esta película en particular, al ser en un poco artesanal y un collage audiovisual, me parecía interesante trabajar íntimamente dialogando con Salvadora yo sola. Por momentos fue bastante exigente y un poco endogámico, estar tan ensimismada. Pero fue interesante, pude jugar un poco con este personaje.

En la película se la ve a Salvadora siendo interpretada por una actriz, ¿Por qué decidiste mostrarla de esa manera?
El material más fuerte que tenía eran documentos escritos, los textos autobiográficos. A partir de eso me pareció interesante establecer en la película el diálogo entre el mundo interno de Salvadora y lo político, social de su contexto. Quería que la Salvadora que yo propongo tenga voz y cuerpo. Por eso elegí trabajar con imágenes que evoquen a ella para poder alcanzar una cercanía más íntima con el personaje, esas miradas, ese momento de reflexión.

Además de ver en este cuerpo de Salvadora, muchos textos se ilustran con imágenes de la naturaleza y el cielo. ¿Por qué?
Esa es la gran pregunta... (risas)

Por un lado lo elegí para marcar la intimidad en el personaje, para que refleje esta sensibilidad de Salvadora, ese mundo interno y cómo es que ella estaba sola observando la cuestión. Por otro lado los textos de ella son muy fuertes, es una narrativa muy potente, entonces hay un momento de cierta distensión que me llevaron a la elección de la naturaleza. Hay algo muy claro que se plantea en la película que tiene que ver con la sensación de soledad de ella, una soledad atemporal de una mujer que no fue comprendida en su tiempo y que probablemente ahora tampoco sería comprendida. Me parece interesante también en ese momento de contemplación poder estar un poco desde los ojos de ella.

¿Qué te planteaste a la hora de hacer la película?
Yo quería reconstruir un personaje histórico desde una mirada completamente subjetiva, que era la de ella pero que también era la mía. Uno de los desafíos era poder encontrar los textos autobiográficos para que ella pueda contar su propia historia. Realmente quería darle voz a la Salvadora que yo visualicé. En ese punto estoy contenta porque siento que la película llega a sensibilizarnos con respecto a ella, que es una mujer muy polémica con la que muchos no empatizan. Darle la voz propia hace profundizar y complejizar más al personaje y no juzgarlo. Ella fue una mujer muy juzgada y le debíamos no juzgarla, simplemente observarla.

¿Qué aprendiste de Salvadora?
Aprendí de su energía. Ella era una persona que conseguía lo que quería, y si bien era una mujer muy contradictoria, también era muy consecuente. Eso me parece un mensaje muy interesante para las mujeres de nuestra sociedad. Ella es una de las grandes luchadoras por los derechos de las mujeres en nuestro país, fue una persona que no le importó nada y que logró hasta poder cuestionarse a sí misma. Ser madre soltera en 1905 a los quince años, decidir tener el bebé, criarlo, venirse a Buenos Aires, ser militante anarquista. Es un montón para su época y me parece un ejemplo. Después tiene muchas cosas cuestionables, como todos los seres humanos los tenemos, pero creo que me deja esa energía de ir para adelante.

¿En qué proyectos estás trabajando para el futuro?
Estoy editando mi cuarta película que se llama Mujer medicina. Es acerca de un proceso de sanación de una mujer en el Amazonas peruano, que habla sobre las plantas medicinales y sobre la reconcepción de la medicina por fuera de lo tradicional. Está filmada enteramente en Perú durante un un mes en el Amazonas. Fue una experiencia muy intensa pero muy linda y muy enriquecedora también.

Otro proyecto es una serie para Canal Encuentro que se llama Libertarias, sobre cuatro capítulos sobre mujeres anarquistas de fines del siglo XIX y principios del XX en nuestro país. Estoy viendo si va a estar Salvadora, porque como ya está la película estamos buscando darle voz a otras mujeres. Es muy interesante poder reivindicar a estas mujeres.

Y por último estoy también en pleno desarrollo de un documental sobre el feminismo de Victoria Ocampo. Esta película va a dialogar un poco con Salvadora y con Los ojos de América pero desde otro lugar: no desde el anarquismo sino desde una arista más de derecha. Vamos a ver como funciona.

Tres mujeres pioneras en la lucha por los derechos de las mujeres... (Onrubia, Ocampo y Scarfó)
Sí, siento que las historias de estas mujeres siempre fueron contadas desde una mirada patriarcal y con un cierto juicio. Siempre se dijo de ellas que eran muñecas bravas o rebeldes y en realidad es mucho más profundo que eso. Es interesante poder escarbar un poco para conocer de dónde viene la lucha por los derechos de las mujeres y poder profundizar.

Comentarios