Juan Pablo Russo
05/08/2017 12:14

Premiada en el Festival de Locarno con Pardo D’oro Cineasti del Presente y Mención Especial First Feature, El auge del humano, ópera prima de Teddy Williams, se estrena hoy a las 21 en la sala de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes (Figueroa Alcorta 2280) y podrá verse todos los sábados de agosto en el mismo horario. La historia, un retrato generacional de la juventud en tres países diferentes (Argentina, Filipinas y Mozambique), funciona como una serie de hipervínculos que se van abriendo mientras una navega por Internet. "Hay algo de eso que creo que está en mi cerebro ya metido más que pensarlo conscientemente así. Después me doy cuenta que es como un videojuego, que ese cambio de lugar abrupto que no entendés tiene que ver con eso. Creo que es algo personal", comenta en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

El auge del humano

(2016)

¿Qué te atrajo de los espacios bien diferentes que elegiste para tu ópera prima?
Cuando empecé a viajar por los cortos descubrí países de los cuales tenía ideas lejanas y que a priori los pensaba como distintos, pero al llegar me daba cuenta que era todo muy parecido acá y a la vez diferente. Me atraía esa contradicción de como todo es muy parecido en todos lados pero a la vez hay cosas que cambian.

¿Te seducen las ciudades desconocidas?
Me gusta ir a países donde no sé mucho o sólo dos o tres cosas básicas. Me seduce descubrir lugares estando ahí que es un poco lo contrario a lo que hago por Internet donde uno descubre todo con la cabeza pero no está en ningún lado. Me gustaba la idea de hacer lo opuesto, de estar con el cuerpo ahí, hablando con gente en vivo que no es algo que haga mucho porque estoy mucho tiempo con la computadora.

¿Buscabas una interrelación de lo real con lo vitual?
Me gustaba que la película tuviera esas dos partes como ser muy virtual por un lado y muy de estar en los lugares por otro.

Una cosa es viajar a lugares desconocidos y otra ir a filmar. ¿Cómo manejás vos este proceso dónde no todo está bajo control?
Estar en un país que no conozco y donde no conozco tanta gente me hace entrar como en un estado de urgencia donde puedo perder el control y no tengo la necesidad de controlar todo lo que pasa. Uno en un rodaje tiende a querer controlar las cosas y cuando no puedo hacerlo me gusta más en un sentido. Me parece que le hace mejor a la película y la hace más permeable al aporte de ideas y que no todo esté direccionado solo por mí.

¿Sos de viajar antes solo o ya vas con el equipo de rodaje?
Fui más o menos un mes antes de filmar a cada país. Primero necesito recorrer, hablar, hay un primer momento donde no es tan laboral, es más de ver. Es un poco eso de ir y ver que encontrás. A partir de ahí reescribo lo que tenía pensado porque siempre cambia. No encontrás lo que tenías en mente pero encontrás otras cosas que son mejores y así. Siempre queda dentro del marco pensado pero la idea es ir y ver cómo me adaptó yo y mis ideas a lo que encuentro.

Vos venías de una carrera ya instalada como cortometrajista donde pisabás fuerte. ¿Cómo fue el cambio?
Fue parecido, el mayor cambio es que fue un largo. Escuché a muchos decir que la película es como tres cortos y para mí no lo es porque en ese caso cada parte tendría que ser una película en sí misma y no lo es, o por lo menos sería una película totalmente diferente. Para mí la parte central de la película es como esas partes se relacionan.

Estructuralmente hablando, ¿te dio mayor seguridad poder filmar cada historia por separado?
Para mi saber que podía filmar en momentos separados era buenísimo porque no necesitaba tener toda la plata para hacer la película. En ese sentido si había tres espacios definidos que a la vez me daban tiempo a mí para repensar y ver lo que ya había hecho.

¿Y narrativamente como la trabajaste?
Hay cosas que para mí son claves para la película. Momentos, escenas o partes que armaban la estructura de la narración, pero había muchos otros que en el guion era agujeros pero porque haciendo los cortos para mí era muy importante dejar esos agujeros y no tratar de llenarlos antes de tiempo porque si no después es muy difícil estar permeable para lo que va pasando sea parte de la película. Necesito tener cosas que me den seguridad y después pueden pasar cosas que ni siquiera sé si van hacer parte, pero esa libertad de no estar cerrado por una idea previa para mí es importante.

¿Trabajás con la improvisación?
Depende la escena. Hay escenas que son totalmente improvisadas , persigo a los actores y a veces ni siquiera sé lo que están diciendo. Hay otras que son una mezcla, otras donde los dejo decir lo que quieran pero tienen cosas muy puntuales para decir en el medio y otras que son totalmente guionadas. Me gusta tener esa mezcla de registros y de momentos. Me gustaba tener esa cosa más natural y de ficción que entra de repente.

En tus primeros cortos trabajaste con actores profesionales pero después empezaste hacerlo con no actores ¿Qué encontrás en ellos que no te dan los otros?
Lo que busco en los no actores es más diversidad en maneras de comunicarse, de habar, de moverse que al menos yo no las encuentro en los actores. Y también porque no necesito pedirles nada que sea tan del actor profesional. Al no estar exigiéndoles nada tan específico tengo la libertad de elegir eso. También que sean personas que no estén tan conscientes de todo el proceso de la película, que puedan estar más aislados de todo eso.

La estructura de la película son como vínculos de internet que se van abriendo para originar algo nuevo ¿La pensaste conscientemente de esa manera?
Hay algo de eso que creo que está en mi cerebro ya metido más que pensarlo conscientemente así. Después me doy cuenta que es como un videojuego, que ese cambio de lugar abrupto que no entendés tiene que ver con eso. Creo que es algo personal. Que mi cerebro funciona así porque gran parte de mi vida pasa frente a la computadora, Mucho de mi crecimiento y comunicación con los demás es a través de la computadora. Mi conocimiento del mundo en algún punto. Eso te va cambiando y el cerebro se formatea. Creo que sale más de ahí que un pensamiento consciente.

¿Es una película que refleja la juventud actual?
La pensé como un posible reflejo de la juventud, un punto de vista más que nada. En ningún momento pensé que la película retratará a la juventud. Pero sí es parte de una época. Un poco porque mis ideas vienen de esta época y porque la gente que participa y pone sus ideas también es de esta época.

¿Te quedás a ver la película para ver la reacción del espectador?
Lo hice en tres proyecciones pero me estresa ver la película tantas veces. Me interesa la reacción del público pero por otro lado te hartás un poco y necesitás dejarla ir. A mí me pasa que no puedo verla tanto.

Comentarios