Camila Molteni
03/08/2017 13:08

Presentada en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata se estrena en Cine.Ar Sala Gaumont, el Centro Cultural Recoleta y en Concordia, la ciudad que la vio nacer, Vuelo nocturno (La leyenda de las princesitas argentinas) (2016), un documental de Nicolás Herzog que parte de una serie de audios que Antoine de Saint-Exupèry le envió al cineasta Jean Renoir durante 1941 que reconstruyen la relación amorosa que estableció el escritor y aviador francés con las "princesitas argentinas” Edda y Suzzane Fuchs, protagonistas del capítulo "Oasis" de su libro Tierra de Hombres e inspiradoras de su obra cumbre El Principito. "Me interesaba la posibilidad de generar una suerte de falso documental, con partes ficcionales en blanco y negro, con dos actrices como si fuese un juego, un espejo", dice el realizador en una charla con EscribiendoCine.

Vuelo nocturno (La leyenda de las princesitas argentinas)

(2016)

La historia del paso de Antoine de Saint-Exupéry por Concordia ya te daba vueltas desde que eras chico, pero ¿cómo fue que te planteaste hacer una película con eso?
Yo no soy concordiense pero desde los siete años viví ahí, y esta es una historia con la que convivía cada vez que iba con la familia a pasar los días en el Parque San Carlos. Aunque lo que empezó a instalar la idea de que El principito estaba en esa historia fue la película Oasis. Hacer la película sobre esto me surgió hace tres años, después de haber filmado mi primera película en Concordia. Yo siempre pienso cosas para filmar ahí porque me siento cómodo y por mi historia personal con la ciudad y la región. Yo estaba en la transición de un proyecto a otro y tuve la sensación de que era el momento.

Una vez que decidiste trabajar con este tema, ¿cómo fue el proceso?
En un primer momento la idea era hacer una película más bien coral. Me interesaban los restos que habían quedado en el pueblo sobre ese mito. Pero en un momento determinado apareció un material que nos dio vuelta y que profundizó la estructura narrativa, que fue la correspondencia de Saint-Exupéry con Jean Renoir en el 1941 cuando estaban exiliados en Estados Unidos. Ese material me pareció de una riqueza increíble, que me iba a permitir profundizar la hipótesis/mito de la inspiración de Saint-Exupéry en el lugar para escribir Oasis, y que ese capítulo pudo haber derivado en El principito. Pero también me servía para estructurar la película en una historia de amor.

Sin embargo decidiste no realizar un documental puro y clásico...
Me interesaba la posibilidad de generar una suerte de falso documental, con partes ficcionales en blanco y negro, con dos actrices como si fuese un juego, un espejo. Imaginar que esa fantasía podría haber sido tranquilamente real y que a su vez ese material tenga una sugerencia de seducción amorosa. Aunque siempre dejando en claro que es una recreación, trabajamos con encuadres y cámaras que no eran de la época. Jugábamos con la situación y parece que terminó funcionando.

Es una película que contiene mucho material, ¿cómo fue recopilarlo?
Hubo un trabajo de investigación fuerte sobre la historia de este castillo a partir del cual obtuvimos un montón de material. Todo eso no forma parte directa de la película pero tal vez forme parte de un libro que estamos desarrollando. Había tanto material que tuvimos que acotar la película. Trabajamos mucho con la articulación del Centro de Interpretación en el castillo. Por otro lado conseguimos los originales de la película de Danilo Lavigne, que había sido filmada en 1994 en 16mm y no tenía muy buena calidad. Hicimos un trabajo de recuperación de esa película y lo mismo con el material de 1964 en el que se las puede ver a Suzanne y Edda Fuchs (las llamadas princesitas argentinas).

A la correspondencia nos las hizo llegar la investigadora Clara Rivero, que es la que más sabe sobre la estadía de Saint-Exupéry en Argentina. Ella nos contó que en Francia se había editado un libro con el material de la correspondencia, accedimos a eso por intermedio de la editorial alemana y compramos los derechos para poder usarla en la película. Después está el material que generamos nosotros y material que recopilamos en el Archivo General de La Nación para generar secuencias dramáticas.

¿Cómo definís la película?
Me parece que es una película que habla de la infancia, de la inspiración, del amor. Creo que la articula el espejo, se cuenta como un espejo: la casa de Concordia y la de Francia, los parques de acá y de allá, el guardaparques de acá y de alla, las guardianas de las casas, las sobrinas. Se fue contando el proceso inconsciente debe haber hecho Saint-Exupéry cuando llegó a este lugar, el espejo su propia infancia. Se le espejaron sus hermanas, las casas. Hay una frase cuando empieza la película que la dice un guardaparques. Él cuenta que el castillo está construido arquitectónicamente como un espejo, y esa idea va guiando un poco la lectura de todo.

¿Qué desafíos te planteaste para realizarla?
Desde el punto de vista de dirección y producción el desafío estuvo en tratar de que puedan convivir narrativamente y de que funcionen dramáticamente los elementos que provienen del documental y de la ficción. No soy un fundamentalista del documental ni mucho menos, aunque sí me interesa que haya un arco dramático, que se pueda contar bien la historia y pensar en un público determinado. Pero si me tengo que agarrar de dispositivos que han funcionado mejor en la ficción bienvenido sea, como la puesta en escena.

Vuelo nocturno (La leyenda de las princesitas argentinas) se estrena la misma semana en la que se cumplieron 73 años de la muerte de Saint-Exupéry. ¿Es un homenaje?
La fecha de estreno se dio de casualidad, si bien yo recordaba su fecha de muerte, en la vorágine del estreno se me olvidó. Creo que es un personaje al que no se le reconoce del todo la importancia que el tuvo, y no sólo por ser el autor del principito sino también por su costado de aviador. Fue uno de los pioneros de la aviación aerocomercial, el primer presidente la Aeroposta Argentina, antecesora de Aerolíneas Argentinas, en la década del 20. Más allá de algún spot de Aerolíneas no ha habido mucha reivindicación y eso es llamativo. Un año después de escribir El principito él volvió a Francia, en el 44, y terminó desaparecido en el Mediterráneo durante un viaje de reconocimiento durante la Segunda Guerra Mundial. Hay algo de homenaje en el fondo, aunque nunca me lo planteé así.

¿En qué proyectos estás trabajando?
Mi próxima película se va a rodar, si todo va bien, entre noviembre y marzo. Es una ficción pura y dura, un policial. Vuelvo a filmar nuevamente en Concordia y alrededores, y probablemente con Germán Palacios como protagonista. Estamos cerrando el diseño de producción para lanzarnos a la aventura.

¿Qué opinión te merece la situación actual del cine argentino?
Es una situación compleja, difícil. Se han hecho cosas muy bien y siempre algunas mal, lo curioso es por qué la cosas que se hacen bien se terminan destruyendo. Es una tendencia en nuestro país. Hay que estar alerta, hay que ver qué pasa con la nueva ley de convergencia y con los fondos de fomento. Tenemos que estar juntos y darle para adelante.

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