Camila Molteni
07/07/2017 12:03

El actor Mariano González debuta en la dirección cinematográfica con Los globos (2016), película ganadora del premio FIPRESCI en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y del Premio del Público en el 7 FICIC que aborda el tema de un hombre que intenta huir de las responsabilidades de la paternidad. "Yo escribo con lo que vivo, con lo que conozco, lo que me pasa, y lo que me interesa contar personalmente", sostiene en una charla con EscribiendoCine.

Los globos

(2016)

¿Cómo surgió la idea de hacer Los globos?
Yo anteriormente había escrito dos guiones y por una cosa u otra no los pude realizar, un poco porque estaba más abocado a la actuación y otro poco por la vida, el laburo y la búsqueda de todo. Hacer una película era bastante difícil también por el hecho de que yo no venía del palo del cine. Pero venía haciendo muchos cortos como actor y participando en películas, además daba clases de actuación frente a cámara y la dirección era algo que me entusiasmaba mucho. Así que decidí escribir un largo para protagonizarlo como actor y después de haber ganado el premio Ópera Prima en el INCAA decidí también dirigirlo.

¿Por qué elegiste el tema de la paternidad para trabajar en tu primera película?
Yo escribo con lo que vivo, con lo que conozco, lo que me pasa, y lo que me interesa contar personalmente. Yo había sido padre y eso fue algo muy fuerte, muy lindo, muy movilizante. Aunque también se presentaron algunos miedos y hubo mucho aprendizaje y descubrimiento. Había algo ahí que necesitaba escribir, contar, y fui armando esta ficción. Si bien mi paternidad no tiene que ver en si con lo explícito de la ficción, sí es el asunto que trato de contar.

¿Cómo fue trabajar con tu hijo, quien protagoniza el nene en Los globos?
Trabajar con él fue una decisión que tomé porque había sido padre con él, él había llegado a este mundo, él era a quien yo tenía que criar, entender, conocer. ¿Por qué no hacerlo con él en vez de hacerlo con otro niño ajeno? Siempre y cuando él quiera. Lo hablé con él, le planteé este juego y le gustó, así que fuimos por la aventura.

¿Cuál fue el proceso de la película desde que se ideó hasta su estreno?
La escritura del guion no fue larga. Cuando yo escribo un guion y tengo el tema con el cual quiero empezar a ficcionar y a buscar, lo escribo rápido.

Después de presentarlo en el INCAA, en el 2012, esperé un año hasta que me avisaron que había ganado y recién empecé a filmar en 2014. El rodaje fue durante cuatro semanas, casi un año después hice unas retomas, que fue lo más preocupante. Eran realmente muy necesarias para la película y un nene en un año crece mucho, el pantalón le quedaba diez centímetros corto y no le abrochaba. Pero por suerte había guardado la ropa porque la vestuarista me había dicho que no tire nada hasta que la película no esté cerrada en montaje.

Después en el montaje yo me encerré a montar un mes solo. Tomé clases para poder encerrarme y estar solo con el material, porque si bien el montaje es otra escritura, a veces con otra persona cuesta. Fue un trabajo terminarla hasta que logramos estrenarla en 2016 en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

¿Qué desafíos tenías y qué te dejó la película?
Desafíos tenía muchos. Todos. Si bien el lugar en el que más cómodo y seguro me sentía era en la actuación, a eso se le sumaba que yo mismo dirigía, que era algo nuevo. Esa actuación la tenía que dirigir yo, no tenía ningún coach. Fue arriesgar, intuir y trabajar. Aprendí a hacer una película en su totalidad, porque también fui el productor general. Trabajé con un gran equipo, que no es lo mismo que trabajar con gente con quienes tenés divergencias o no te llevas bien. Eso a mí me ayudó mucho en el caos para poder hacer todos los espacios que tenía que ocupar.

Lo que me dejó es felicidad. Estoy muy contento, tengo muchas ganas de seguir filmando, Los globos me sorprende a mí hoy en día, cómo lo que uno quiso contar fue cambiando.

¿Por qué elegiste como nombre Los globos y no Las piñatas?
La película en un principio se llamaba Hacer un globo. El personaje trabajaba en una fábrica de piñatas que son globos grandes, pero ese nombre era como una metáfora, a mí siempre se me venía la imagen de la panza de la mujer a punto de parir como un gran globo. Tenía que ver con hacer un globo, y después viene un niño, ¿y después qué? La consecuencia de ese globo, de esa panza una vez que nace.

Después empezamos a ver con algunos productores y amigos que el verbo hacer no gustaba. La piñata surgió como nombre en algún momento, pero mirá, Las piñatas no me lo había imaginado. No sé por qué no lo imagine en plural, pero hubiese sido muy potente también.

Al final quedamos con Los globos porque había algo del nombre original y además me gustaba que el nombre no sea directamente temático.

¿Cuáles son tus expectativas para el estreno?
Trato de guardármelas para cuando sucedan. Ahora estoy nervioso y ansioso, trato de mantenerme ocupado. En los festivales donde la presentamos, en Cosquín ganamos el premio del público y en Mar del Plata el de la crítica internacional, tuvimos algo muy lindo con el público. Desde un chico de 14 años que cuando salió de verla me decía 'mansa tu película' y yo pensaba que me estaba diciendo que era un embole pero él me explicó que era muy buena, hasta señoras de 70 años todas pintadas con rush que me daban besos, me daban la mano y me hablaban de la película. Que el público pueda disfrutar así me hace muy agradecido.

¿En que estás trabajando ahora?
Estoy con dos proyectos. Uno es otro largo que volví a entregar al INCAA una reescritura anteayer. Es una ficción que quiero hacer como director pero que no voy a protagonizar. También tiene un nene como objeto principal. Hablé con mi hijo para que la protagonice, mi hijo tiene ocho años ahora y el niño de la ficción tiene nueve, así que la idea es que sea él. Si él tiene ganas lo haré con él, y si no será con otro niño.

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