Juan Pablo Russo
03/07/2017 13:17

Despues de haber estrenado Todos tenemos un plan (2011), la realizadora argentina Ana Piterbarg regresa al cine con una película que se encuentra en las antípodas de su ópera prima: ALPTRAUM (2017). Una producción independiente, sin figuras, filmada en blanco y negro, con referencias a la Nouvelle Vague, el cine de terror, la fantasía y a autores como Roman Polanski y David Lynch, a la que define como un ensayo sobre la frontera que divide sueño, realidad e imaginación. "Hacer películas siempre es un trabajo largo y complejo para mí", dice en una charla con EscribiendoCine.

ALPTRAUM

(2017)

¿Cómo aparece la idea de ALPTRAUM?
La idea aparece mientras esperaba concretar el interés y la financiación para Todos tenemos un plan. Después que gané el Premio Julio Alejandro para el guion de Todos tenemos un plan, que consistía en mis honorarios como guionista por adelantado, decidí invertir parte de ese dinero en filmar. Sentía la necesidad de filmar. Escribí el guion en pocos meses y desde el comienzo apareció esta idea de cruce entre plano onírico o fantasioso y la vida de todos los días de un antihéroe de esta ciudad. La idea de la persecución del monstruo estaba desde el principio y el personaje de una mujer misteriosa extranjera que desaparece también.

Llama la atención como después de filmar una producción importante como Todos tenemos un plan, tu segunda película es lo opuesto, ¿es como un camino al revés?
¡Podría ser! Hacer películas siempre es un trabajo largo y complejo para mí. Contar con un marco de producción como fue el caso de Todos tenemos un plan te da un montón de posibilidades, tanto por los recursos con los que conté para convocar elenco, rodar, post producir, lanzamiento etc. La experiencia de ALPTRAUM fue todo lo contrario. Partía de unos pocos recursos económicos y solamente se pudo llevar adelante gracias al entusiasmo de amigos y colegas que se interesaron en sumarse al proyecto. Este fue uno de los motivos sin duda de por qué llevó tanto tiempo terminarla; había que ir encontrado los períodos de que podíamos dedicarle a este trabajo.

Con respecto a la anterior, ¿tuviste mayor libertad creativa?
Si. Pero no es que con Todos tenemos un plan no haya hecho la película que quería, sólo que por momentos, defender decisiones llevó bastante trabajo. Sin Viggo Mortensen respaldando la película eso no hubiera sido posible, porque él me acompañó muchísimo en cuidarla de los múltiples intereses que en una producción de esas dimensiones se ponen en juego.

¿Qué te permitió ALPTRAUM que no tuviste con Todos tenemos un plan?
ALPTRAUM fue concebida como un espacio de Investigación, incluso de juego. Somos conscientes del riesgo que eso implica, pero se trataba de aprovechar esas condiciones que se dan muy pocas veces. Y no tener una fecha determinada de cierre, es una de esas condiciones que por un lado te pesan pero que por otro te permiten que la película crezca a lo largo del tiempo, que se pueda reflexionar más.

En esta película además, fuimos los productores, junto con Luis Arancibia que es mi compañero y montajista de la película. Ese fue todo un desafío. Se trata de una tarea que no considero que yo sepa hacer, ni que haya aprendido pero poder acompañar la película en todos sus procesos y verme obligada a pensar en cuestiones que en Todos tenemos un plan estaban delegadas en otras personas creo que es un aprendizaje interesante.

Y sobre todo, me permitió arriesgar, cuestiones formales, de tono, de investigación con otros colegas, de poder esperar a las personas con la que quería trabajar según el tiempo con el que disponían.

¿Y al revés?
Todos tenemos un plan para mí es un antes y un después, tanto en mi carrera profesional como en mi vida. Trabajar con Viggo Mortensen sin duda es algo especial. Pero además pude contar con todo un elenco y equipo de excelencia, eso hace mucho al resultado de la película. Y poder llegar con mi película tan lejos, a lugares de tanto reconocimiento, a países que no conozco; por ejemplo tengo una amiga de Japón, que me sigue por Facebook desde que vio al película. Ella trabaja en un local de comida y ahora está esperando que llegue ALPTRAUM a Japón (risas).  Esas cosas me encantan.

ALPTRAUM está construida como por capas jugando con lo real y lo onírico, ¿fue compleja la construcción narrativa?
Si. Aunque eso ya estaba planteado en el guion, siento que lo fuimos comprendiendo sobre todo a lo largo del montaje. Fue interesante darla a ver en distintos cortes a gente amiga que nos hacía devoluciones; porque a mí me costaba darme cuenta cual era el grado de entendimiento del espectador, y varias cuestiones que se fueron modificando. Porque por un lado yo quería que se entendiera pero al mismo tiempo, me interesaba que esa confusión entre los distintos planos persistiera.

¿Cómo elegiste al elenco, en su mayoría actores de teatro, y como trabajaste con ellos para lograr un registro alejado de lo teatral y más cercano al cine?
Los actores de la película son en su mayoría amigos, o amigos de amigos. Como la historia que se cuenta tiene mucho que ver con el mundo de la actuación me parecía que era ideal trabajar con actores de teatro. Por más que la actuación haya sido pensada en este caso para cine, me parece que hay algo del registro no naturalista que aporta el entrenamiento del teatro que en este caso colabora; porque la idea era correrse levemente del naturalismo, alejarse del costumbrismo y poder habilitar al mundo de la locura y de lo fantástico.

La trama gira en torno a un artista y un proceso creativo, ¿hay algo de metáfora sobre en lo pesadillezco?
(Risas), Ese tormento… no lo había pensado nunca, pero sí. En una proyección que hicimos en el Cine el Cairo de Rosario una señora comentó que le parecía que se trataba de un viaje con el monstruo de uno mismo… seguro que el camino de la creación, por lo menos para mí, muchas veces es un poco ese viaje.

La película mezcla géneros y estéticas por momentos hay algo de Nouvelle Vague, David Lynch, [#Persona,1742], terror… ¿Qué percibís como influencia?
Las tres escuelas/autores que mencionás son super significativos para mí. Cuando todavía no estudiaba cine y dudaba de seguir estudiando medicina, fui a la Sals Lugones a ver Terciopelo Azul. Quedé muy impactada porque nunca había pensado que a través de una película alguien podía sumergirte en sensaciones tan extrañas, tan perturbadoras pero al mismo tiempo placenteras. Fue la primera vez que se me cruzó por la cabeza que me podía interesar dedicarme al cine.

¿La elección del blanco y negro y la mezcla de formatos tienen que ver con una elección estética o de construcción de estados?
Estuvo desde el comienzo de la idea y del guion. Yo creo que el blanco y negro colabora en una construcción estética más alejada de lo real, más estilizada también. Lo de la mezcla de formatos fue algo que surgió como guía de los distintos planos. Aunque se mantiene el monocromo en toda la película algo del cambio de formato creo que colabora para situarse en la interioridad del personaje.

ALPTRAUM está hecha por fuera del INCAA, ¿fue una decisión o una circunstancia?
Cuando surgió el proyecto yo estaba muy cansada de buscar la producción que llevara adelante Todos tenemos un plan La escribí, me reuní con algunos amigos y empezamos a filmarla.

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