Rolando Gallego
22/06/2017 16:16

Los realizadores cinematográficos Pablo Fendrik (El Ardor, La Sangre Brota) y Hernán Goldfrid (Música en espera, Tesis sobre un homicidio) se animan a la adaptación televisiva en ocho episodios para HBO de El Jardin de Bronce, la novela de Gustavo Malajovich (quien además es el guionista) que desanda los pasos de Fabián Danubio (Joaquín Furriel), un hombre que tras la desaparición de su hija ve como el mundo se le desmorona. EscribiendoCine pudo dialogar con la dupla, quienes además se arriesgan a darle una impronta bien local a las archiconocidas series policiales de procedimientos y pesquisa.

El Ardor

(2014)

El Jardín de Bronce, basada en la exitosa novela homónima del escritor argentino Gustavo Malajovich, es la nueva producción de HBO realizada íntegramente en Argentina, con un elenco compuesto por Joaquín Furriel, Luis Luque, Julieta Zylberberg, Gerardo Romano, Romina Paula, Mario Pasik, Claudio Da Passano, Alan Sabbagh, Norma Aleandro y Daniel Fanego.

La trama de sigue la desesperada lucha del arquitecto Fabián Danubio por recuperar a su hija, quien ha desaparecido de forma inexplicable y sin dejar rastro. Ante la falta de respuestas de la policía, Fabián, interpretado por Furriel, toma en sus manos una búsqueda que se convierte en su motor, dándole un objetivo que lo obsesionará sin descanso.

Es una historia entrecruzada en la que las líneas de investigación, los personajes y el paisaje urbano de Buenos Aires se funden. El protagonista se encuentra ante un universo abrumador donde necesitará reinventarse para enfrentar una pesadilla que se convierte en realidad. En esta historia de suspenso, el tiempo, el azar y la idea del crimen perfecto juegan un papel fundamental dentro de la trama.

Con dirección de los cineastas Hernán Goldfrid y Pablo Fendrik, la serie, de ocho episodios de una hora de duración cada uno, se destaca por la alta calidad de su realización en 4K y su particular retrato de diversos lugares de Buenos Aires, convirtiendo a cada escenario en un protagonista más de la historia.

¿Cómo fue adaptar la emblemática novela de Gustavo Malajovich a la televisión?
Hernán Goldfrid: En mi caso con Gustavo Malajovich nos conocemos hace tiempo y teníamos muchas ganas de trabajar juntos y cuando él me dio la novela, me acuerdo de volver de un viaje y leerla en dos días, como le debe pasar a mucha gente, porque la novela provoca eso, se lee como una serie, y obviamente la idea de convertirla en imágenes o cine siempre existió. Después me contactó Gustavo hablando de la posibilidad de hacer la serie con HBO, pasó el tiempo y por suerte coincidió que los productores quisieron que participe y después nos juntamos con Pablo y comenzamos a darle la forma.

Pablo Fendrik: A mí me llamaron a último momento (risas). Tuve una reunión con Diego Andrasnik de Pol-ka un año antes de la posibilidad de trabajar en este proyecto, y las primeras preguntas tenían que ver con que si yo podía o quería trabajar en equipo y recuerdo decirle que si el proyecto está bueno, digno de realizarse, que sí, que obvio, que contara conmigo. Al año me convocan, me acercan la novela, y cuando iba por la página 100, que eran las cuatro de la mañana no podía dejarla,  lo llamé para decirle que quería hacerlo. Al tiempo leí los guiones, y en seguida, muy poco tiempo después, empezamos con la preproducción.

En la serie hay algo atemporal de la ciudad más allá del paso del tiempo de la narración, ¿por qué?
Hernán Goldfrid: Sin contar demasiado el devenir de la trama había algo que ya empezar en un tiempo pasado había que recrear de lo mejor posible cómo era esa ciudad en ese tiempo. Queríamos que la ciudad fuese un personaje más, de cómo le pasó el tiempo, no sólo en lo arquitectónico, sino en cómo se vive, quisimos reflejar esa esencia para que el paso del tiempo sea agobiante y desolador, eso era importante, las cosas cambian y en la construcción de la trama era importante.

¿Cómo fue dirigir de a dos?
Hernán Goldfrid: Era fundamental que seamos dos directores distintos para emprender este viaje, esta aventura, así como el personaje principal lo hace, y cuando finalmente el proyecto tomó forma y nos comunicó quién era el otro nos comunicamos y hablamos de porqué queríamos hacer esto, el material era muy rico, grande y nutritivo, de cosas de dónde agarrarse y queríamos explotar la esencia de los guiones, desde el principio y hacerla a crecer. Juntos imaginamos, pensamos y dijimos cuál debería ser el camino para darle forma, referencias de películas y directores, y de otras cosas para ver cómo íbamos a hacer la serie.

Pablo Fendrik: Para mí fue muy enriquecedor, para tener una idea más general de la puesta de la serie, todo lo hicimos juntos, y te potencia ver al otro director, y también tus recursos, cada uno tiene su estilo y personalidad y estás muy enfocado en una película en lo tuyo, todos se suben al barco tuyo, pero acá todos los días era como un master, de cotejar ideas propias sobre la realización y abrir a “qué hacemos”, consensuando con todos, y también del material no propio, porque es una novela adaptada, durante más de un año y medio. La decisión previa de elegirnos a nosotros creo que estaba en el poder armar un lenguaje común, fue muy inteligente, y cuando nos juntamos eso fue así.

Hernán Goldfrid: Todo se hizo en conjunto, más allá de si era de un capítulo o de otro, trabajamos para toda la serie.

Pablo Fendrik: Claro, no fue esto no me importa porque no lo hago yo, o no es un capitulo mío.

¿Dónde buscaron referencias intentando crear algo propio?
Hernán Goldfrid: Las referencias al policial americano no podemos eludirlas, porque verlas es lo que nos entusiasmó, también el francés y coreano, pero el conocimiento es más masivo. Nos juntamos con policías argentinos que nos bajaban a la tierra sobre algunas cuestiones, y tratamos de generar un mundo propio, argentino, de Buenos Aires, que no sea una serie americana filmada acá, con detalles que nos pertenecen, para también identificarnos. De esas reuniones con policía, policía científica, forenses, etc. nos nutrimos para darle argentinidad al mundo.

¿Fue difícil salir de experiencias con el policial anteriores que tuvieron en el cine y entrar en el mundo creado por Malajovich?
Hernán Goldfrid: Lo personal siempre está en juego, incluso cuando uno trabaja con un material que no sale de la propia pluma, uno se identifica con cosas o con lo que lo conmueve de la visión del mundo que uno tiene, si me preguntás si hay similitudes con mi obra o con la de Pablo te digo que sí. La idea de la obsesión y el convencimiento que uno tiene por poder lograrlo está en mis trabajos anteriores y creo que cada uno tiene de dónde agarrarse, es importante no despegarse del material, sino sumergirse en ella y crear.

Pablo Fendrik: Por la cantidad de material generado esto es como hacer tres largos seguidos, tenés un campo muy grande, posibilidades de explorar nuevas formas de puestas, chances de reproducir cosas que ya hiciste, a mí me tocaba en casos pensar si me acercaba o hacía algo nuevo, acercarme a la escena y ver si utilizaba recursos ya utilizados o conocidos o nuevos o explorar cosas nuevas y había tiempo para seguir pensando cosas.

El Jardín de Bronce comienza en HBO el domingo 25 de junio a las 22 horas. También estará disponible en HBO GO.

Comentarios