Juan Pablo Russo
13/06/2017 11:41

En La cena blanca de Romina (2017) los documentalistas Hernán Martín y Francisco Rizzi se instalan en la jujeña ciudad de San Pedro para trazar una perspectiva política a la tragedia de Romina Tejerina, un caso que conmovió al país. "Tratamos de mostrar es como la sociedad argentina es formateada, conformada, por una serie de poderes y relaciones sociales que fomentan la naturalización estas opresiones", sostienen en una charla con EscribiendoCine.

La cena blanca de Romina

(2017)

El 10 de junio de 2005 la Justicia jujeña condenó a 14 años de prisión a Romina Tejerina. Su cara morena, temerosa, cruzada por lágrimas, dio la vuelta al mundo, convertida en estandarte del movimiento de mujeres. Romina parió en un baño, sola, una beba prematura, y la mató. Dijo que vio en ella la cara de su violador. Había ocultado el embarazo. En el hospital negaron la autopsia que hubiera confirmado el tiempo de gestación, si era aborto o infanticidio. Del hospital fue a la cárcel. La secretaria de Derechos Humanos provincial pidió perpetua para esa chica pobre y rebelde que, como decía la fiscal, bailaba con polleras cortísimas. El cura organizó misas callejeras para que se resignara y no apelara la condena. El intendente opinó que a nadie la violan si no quiere. En un juicio fulminante de 22 días, el violador fue absuelto. Las organizaciones de mujeres dijeron que el “caso Romina” era un crimen social y exigieron su libertad. Reclamaron educación sexual, acceso a la anticoncepción y derecho al aborto para que evitar otras Romina. Nada conmovió a un poder cimentado en la violencia contra las mujeres, el derecho de pernada y el abuso infantil. El Encuentro de Mujeres de Jujuy rodeó el penal en solidaridad con la adolescente. Se manifestó cada mes ante la Casa de Jujuy. La campaña cruzó las fronteras. Romina fue liberada en 2012, días después de cumplir 29 años. Los últimos nueve había vivido en el encierro.

¿Por qué deciden estructurar el relato a partir de la llamada Cena Blanca?
Hernán Martín: Habíamos leído en una entrevista que el sueño de Romina era realizar su Cena Blanca. No sabíamos bien de qué se trataba y cuando investigamos que era una especie de ritual tradicionalista dónde el rol de la Iglesia era preponderante, nos pareció una gran metáfora para abordar nuestra hipótesis de trabajo con la película. La confirmación de este abordaje vino cuando fuimos a registrar la Cena Blanca y nos encontramos con un material que coincidía exactamente con lo que habíamos escrito en el guion tentativo.

Llama la atención el nivel de impunidad en los dichos de Julio Carlos Moisés, intendente de San Pedro, ¿no tiene conciencia de lo que pueden generar sus dichos?
Hernán Martín: Esa es una pregunta para hacerle a él… sin embargo sospecho que no le preocupa, no es la única vez que hace declaraciones de ese tipo.

Esta impunidad también se ve reflejada en gran parte de la sociedad que todavía la culpa a Romina y justifica a su violador. ¿Por qué creen que está tan instalada es mirada patriarcal aún en chicas jóvenes y mujeres?
Francisco Rizzi: La mirada “patriarcal” es el producto de toda este universo simbólico, y de estas prácticas que se derivan de esta concepción sobre el lugar que ocupa la mujer, este “orden social” que emana desde arriba y se reproduce abajo incluso entre aquellas que lo padecen.

¿Cómo fue la situación de ustedes cuando fueron a San Pedro y dijeron que iban hacer un documental sobre Romina Tejerina?
Hernán Martín: A pesar que fuimos a rodar muchos años después de sucedido el hecho, en San Pedro la sóla mención de Romina Tejerina producía un impacto. El 90% de los consultados conocía el caso y tenía una postura tomada. Algunos jueces y funcionarios se negaron a hacer declaraciones.

Mientras ustedes estaban en el proceso de rodaje no sabían que Romina finalmente iba a poder salir en libertad condicional. ¿Esta situación cambió el sentido de la película?
Hernán Martín: La película en un inicio fue concebida también como un apoyo a la lucha que se libraba por su liberación, así que efectivamente su libertad condicional nos obligó a repensar la estructura, y también reformular esta vertiente `utilitaria` del film. Fantaseando que esta liberación podía darse, pensábamos que la misma podía ser una especie de `happy end`, y sin embargo al momento de ser liberada la tragedia de Romina se replanteó, ella misma llegó a decir que no aguantaba las presiones y que prefería volver a estar encerrada. Pensamos en hacer un capítulo que se llamara tipo “Atrapada en libertad”, finalmente no abordamos esa vertiente, preferimos centrarnos en lo positivo de su liberación como una victoria de un movimiento de mujeres que sigue creciendo.

¿Cuál fue la decisión que los llevó a no poner un testimonio de ella?
Francisco Rizzi: Ella está presente en la película de principio a fin. Su “testimonio” es el eje de todo el relato. Su voz acallada no significa que su presencia esté velada. Por otro lado hay que respetar sus decisiones y considerar su situación personal, resguardarla.

Después de haber estado allá y de ver cuál es la reacción social ante algunos hechos, ¿ven que Jujuy es el reflejo de la sociedad argentina o resulta un mundo aislado donde el poder es ejercido con varas distintas para un mismo caso?
Hernán Martín: Jujuy es un caso que deja ver casi en forma transparente los mecanismos de opresión y subyugación de la mujer que están presentes en toda la Argentina. En este punto no es Jujuy un reflejo de la sociedad argentina, sino que lo que tratamos de mostrar es como la sociedad argentina es formateada, conformada, por una serie de poderes y relaciones sociales que fomentan la naturalización estas opresiones.

Después de todo lo que pasó entre la realización del documental y la actualidad con el "Ni una menos" instalado fuertemente en la sociedad, ¿creen que la sociedad de San Pedro puede cambiar su mirada sobre la mujer?
Francisco Rizzi: El movimiento del "Ni una menos" no es un fenómeno local que se da en San Pedro, es un hecho nacional e internacional. Lo cual indica que el cambio que se debe producir excede por mucho la localidad, y seguramente el cambio que se procese a nivel global impactará en todos los rincones de la tierra, desde Irak hasta San Pedro.

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