Rolando Gallego
21/05/2017 14:18

Con una larga trayectoria en cine y televisión la actriz paraguaya Loren Acuña estrena Madraza (2016), de Hernán Aguilar, película en la que es la protagonista absoluta y se pone en la piel de Matilda, una ama de casa que de un día para el otro decide cambiar su vida luego de un suceso particular que le toca vivir y convertirse en asesina para subsistir. “Sueño hace tanto con este momento, porque quiero que se den cuenta que yo me preparé para esto”, afirma en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

Madraza

(2016)

¿Cómo llegás a ser Matilda, la protagonista de Madraza?
Estaba estudiando con Augusto Fernández pero tuve la inquietud de hacer un seminario de actuación en cámara en la escuela de Eliseo Subiela y a ese mismo curso vino Hernán Aguilar. Ya ahí me eligió para hacer un trabajo, conectamos. Pasó el tiempo, cada uno hizo su vida y un día en una muestra de pintura coincidimos, me preguntó si me podía sacar una foto, la saca, la mira, y me dice "vos sos mi madraza, no puede ser otra" y me contó que estaba con un guion muy verde sobre una ama de casa que se convierte en sicaria. Le dije que sí, porque estaba con todo el anhelo de hacer algo interesante, quedamos en contacto, hablábamos por mail porque estaba en Los Ángeles, me decía avances, un día llegó a Buenos Aires y me dijo la hacemos.

Te da el guion, lo lees y ¿qué te pasó?
Hay algo clarísimo que se me produce en el cuerpo, no lo puedo explicar, pero es eso, cuando no me pasa por más que no esté trabajando, algo comprometido, que deje algo al público, prefiero quedarme en silencio.

¿Fue difícil componerla?
Es un personaje de un desafío inmenso, tuve que subir 20 kilos y bajar durante el rodaje para que se vea esa transición, que además es psíquica y emocional, este personaje tiene muchos quiebres, pero leí el guion y me encantó.

Es una película en la que no pasás desapercibida, tu primer protagónico…
Sí, hice una cantidad inmensa de trabajos prestigiosos hasta acá, Carancho, El hombre de al lado, Lectura según Justino, trabajé con gente muy importante desde Alfredo Alcón, que me trató de igual a igual, estoy en Gilda: No me arrepiento de este amor. Igual este no es mi primer protagónico, sí aquí, pero hice Estudio para una siesta paraguaya (2003), una coproducción, de Lía Dansjer, sobre la vida de tres paraguayos en Buenos Aires, con la que gané en el Festival de Derechos Humanos como mejor actriz.

El desafío, no sólo físico de Madraza, ¿cómo lo tomaste?
Bien, fue muy grande, no sólo engordar, tuve que aprender varias disciplinas, Ju Jitsu, fui al polígono de tiro, para que sea verosímil, las escenas de acción, correr, pegar.

La empatía con el personaje es instantánea…
Sí, me han gritado los primeros “madraza maestra”. Sueño hace tanto con este momento, porque quiero que se den cuenta que yo me preparé para esto. Que guste, que tenga buenas críticas es un orgullo. Para mí fue algo inmenso, ser protagonista de una película tan emocional y fuerte, interactuando con todo el elenco, que cada uno venía con sus cosas, diferentes, pero lo mejor que me dicen es que estoy a la par de mis compañeros, como Osmar Núñez, Gustavo Garzón, Chunchuna Villafañe, Sofía Gala Castiglione. Quiero que Madraza sea gigante, porque la gente se ríe mucho con la película y sale de la sala feliz. La película es muy surrealista y es a la vez universal, siempre buscamos eso, neutralizar acentos también para que pase.

Y además elegiste trabajar aquí…
Sí, y por Madraza me han ofrecido hacer cosas en Paraguay, pero elijo seguir acá aún teniendo el “mote” de ser la primera actriz en protagonizar un film extranjero. Me siento muy querida acá, me encuentro con colegas, como por ejemplo Mercedes Morán, que me abraza y me recomienda para otros proyectos, esto para mí es un lujo, y estoy disfrutando mucho.

¿Por qué en Paraguay se ve tan poco cine?
Somos un pueblo lacerado, y la cultura del cine y el teatro recién se está despertando, hay que “culturizar” de nuevo, hemos sido un país muy rico en cultura, pero luego de muchas cuestiones fuimos diezmados.

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