Juan Pablo Russo
15/05/2017 18:03

En Huncal, un paraje en la provincia de Neuquén donde habita la comunidad mapuche Millain Currical, hay una escuela primaria fundada en 1911 que durante más de setenta años no tuvo ningún egresado. Escuela Trashumante (2015), de Alejandro Vagnenkos, refleja un proyecto que acompaña a la comunidad en el desplazamiento que todos los años realizan en busca de pasturas para sus chivas y ovejas. Una escuela pùblica que se transforma en punto de encuentro entre diversas formas de ver el mundo; cosmovisiones que entran en conflicto, se complementan y nos invitan a pensar la educación en estos tiempos. "Escuela Trashumante puede servir para pensar de qué hablamos hoy cuando hablamos de educación", confiesa en una charla con EscribiendoCine.

Escuela Trashumante

(2015)
8.0

¿Cómo llegás a la escuela y que te motiva a convertir la historia en un documental?
Llegó a partir de la lectura de un libro, "Un Maestro" de Guillermo Saccomano, que cuenta la historia del Nano Balbo, un personaje genial, con una gran historia de vida. En principio la idea era llevar el libro a la pantalla, pero luego de conocer la Escuela Trashumante (que formaba parte de un capítulo del libro y de la historia personal del Nano Balbo), no dudamos un instante en que la película estaba ahí, esperándonos para ser "filmada". Una escuela que durante 75 años no tuvo un solo egresado, la Patagonia como fondo, y una comunidad luchando por sus derechos merecía ser narrada.

La película está estructurada a través de un proceso de cambio en la dirección docente, ¿la pensaste de esa manera como metáfora de la movilidad que tiene la escuela?
Los cambios en la dirección se fueron dando con el paso del tiempo, solo sabíamos que iba a ocurrir el primer cambio de dirección que nos parecía que era un momento importante de la historia para registrar, luego en el mismo proceso de rodaje que nos llevó cuatro años se dieron los distintos cambios en la dirección, sin dudas que estos vaivenes hicieron posible que la película pueda crecer y transformarse en el documental que finalmente presentamos.

Filmaste durante todo un ciclo lectivo, aunque diferente al del resto del país, ¿cómo fue ese proceso a través del tiempo?
Intentamos acomodar los tiempos de rodaje a los tiempos que nos pedía el proyecto de Escuela Trashumante, que son muy diferentes a los tiempos de cualquier otra escuela. Fue un rodaje complejo, la naturaleza en estos lugares es quien “manda” y marca los ritmos. Pretendíamos que esta manera de organizar la vida y la escuela también lo sea al organizar nuestra película, no había otra posibilidad (y fue un desafío y riesgo que aceptamos) que estar siempre en un momento de “incertidumbre”, de esperar que las cosas sucedan, más allá de cualquier intervención que en mi caso siempre intento en los rodajes para poder contar las historias que quiero contar.

Me imagino que a lo largo de ese año las cosas iban cambiando y por ahí no todo era como te lo planteaste en la idea original, ¿de esa idea a la película que cambió?
Cambiaron las autoridades de la escuela, cambiaron muchos docentes, los chicos crecieron y también cambiamos nosotros, creemos que el paso del tiempo enriqueció nuestra película. No queríamos hacer un documental de “bustos parlantes” queríamos meternos en zonas donde el conflicto estaba presente y se ponía de manifiesto, allí fuimos a ver lo que pasaba, allí pusimos la cámara.

Pese a la lejanía del lugar y a las diferencias, ¿es un reflejo de la educación actual?
Es difícil establecer la ida de una única educación homogénea en todo el país, no sé si es un reflejo de lo que hoy sucede en las escuelas, pero sí creemos que Escuela Trashumante puede servir para pensar de qué hablamos hoy cuando hablamos de educación.

Cuando se enfrenta a Escuela Trashumante siente que la educación está a la deriva sin que sea un tema de agenda de quienes nos gobiernan y que son los docentes quienes se hacen cargo de situaciones que no les corresponderían, ¿lo ves de esa manera?
Lamentablemente sí, estar a la deriva y con las dificultades que la época nos propone de formas colectivos es peligroso cuando pensamos en términos educativos, hay diferentes grados de responsabilidad en estos temas, el final del documental creo que lo muestra.

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