Rolando Gallego
10/05/2017 13:56

Mariel espera (2017) narra cómo una mujer (Juana Viale) debe enfrentar ante la presión social y laboral una situación particular relacionada a la maternidad. El director de la película, Maximiliano Pelosi (Las chicas del 3°... un consorcio felíz, Una familia gay), avanza en el relato con paso seguro y una propuesta estética particular. “Hay gente que hoy en día aún cuestiona la decisión de no tener hijos”, dice en diálogo con EscribiendoCine.

Mariel espera

(2017)
3.0

¿Cómo fue el acercar la propuesta a los actores y por qué la elección de cada uno?
La idea de la película en general para mí era de una estética agradable, toda la película tenía que ser bella y el drama pasaba por dentro y por eso tenía que estar atravesado por la luz porque ella iba a dar la luz. Yo por lo menos no estoy muy acostumbrado a ver que en el cine nacional los actores lindos, y todo los lugares lindos, la pasen mal. Todo es bello y los dramas tienen que ver con otras clases sociales. La belleza de Juana Viale, es muy argentina, ella ya había trabajado conmigo en una película que produje y en otra en donde mi socio hacía de coordinación de producción, pero cuando la vi en teatro pensé que podía componer a Mariel.

Hay algo de Juana Viale de su vida privada relacionado a la película, ¿no tenías temor a que te dijera que no?
Sabía que había perdido un hijo y me parecía que podía ser interesante para ella, necesitaba que el personaje estuviera atravesado por el dolor, y en las enfermedades. Por ejemplo, uno espera, si tenés hepatitis le preguntas qué puedo comer, nada, qué puedo hacer, esperar, uno espera y no le queda otra. Le pregunté a ella y sumado al relato de sus problemas posteriores al hecho, sabiendo que lo único que podía hacer era esperar, y me pareció interesante sumarla.

¿Cómo fue pasar de la comedia al drama?
Me agarré mucho de mis trabajos documentales anteriores, hablé con muchos médicos y obstetras, muchas escenas de la película son basadas en situaciones reales.

¿Hiciste trabajo de campo?
Si, y me reuní con el guionista y lo estructuramos en tres etapas, una de tiempos médicos, que configura todo y de ahí se suman las otras, lo que sí no queríamos es que sea una película en la que ella espera. Todo salió llenando el trabajo de investigación previa.

La película se desarrolla en espacios cerrados con una mirada particular sobre ellos…
Yo quería hacer una película linda, en todo sentido, quería luz, estoy cansado de ver en el cine argentino cosas oscuras, hice un gran scouting, hubo lugares que me dijeron que no, no peleé por conseguir los lugares, no negociaba montos, aparecieron muchos por amistad y amor al cine para que fueran retratados y nos los daban.

¿Cómo fue el proceso de escritura?
Lo escribí con Diego Andrés Fleischer y lo primero que hicimos fue leer historias clínicas de personas que pasaron por esta situación y armamos algo que comenzó a crecer atravesándolo por su vida cotidiana y ahí aparecieron los personajes secundarios. De hecho el marido era un papel pequeño y fue creciendo, porque la vida sigue. Partimos de una historia clínica que creció luego hacia la ficción. Esta película fue más precisa en la historia. De entrada hubo una partida conceptual, nos ayudó una médica y avanzamos en versiones, y se lo dábamos para ver si era verosímil con la realidad, y por eso la parte documental de la historia. Y también empezó a crecer una parte relacionada al universo femenino y la presión entre las mismas mujeres para tener hijos, de ahí la escena con sus amigas.

Hoy hay un movimiento fuerte relacionado al no tener hijos…
Mariel representa eso, en algún momento lo representa, frente a sectores más conservadores, hay gente que hoy en día aún cuestiona la decisión de no tener hijos. Igual Mariel no tiene problemas con tenerlo, pero luego lo cuestiona, después de una crisis. Por eso también la película habla de una clase media citadina o porteña muy clásica.

¿Qué expectativas tenés frente al estreno?
Trato de no generarme expectativas, quiero que la vea la gente, a mí me gusta cuando les toca el alma y que la gente piense, es interesante que a una de cada cuatro mujeres les pasa, pero es algo que no se habla, y traer al habla este tema, del que nadie dice nada, porque si se hablara sería mucho más cómodo.

Y fácil para quien lo atraviesa…
Sería más fácil, como cuando dicen que no se puede regalar nada hasta después de los tres meses, como si no estuviera la alegría desde el evatest, qué cambia después de los tres meses, la dicha ya está. Traerlo socialmente me parece que es muy interesante.


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