Matías E. González
02/05/2017 14:45

EscribiendoCine dialogó con Moroco Colman, director de Fin de semana (2016), la cual se centra en el vínculo entre Carla y Martina, quienes se reencuentran después de años de distanciamiento. Sin embargo hay algo de lo que no hablan entre ellas. Martina tiene encuentros furtivos con Diego, un hombre que le dobla la edad. Ambos se someten a un juego sexual fuerte y fuera de control, que será cuestionado y enfrentado por Carla. “La película la pensé ambiguamente en algunos lugares para que el espectador rellene las partes, para que termine de armar el film a su gusto”, sostuvo el cineasta.

Fin de semana

(2016)

La película está basada en un cortometraje que realizaste en el 2009 ¿cómo surgió la idea del mismo? ¿qué cambios hiciste para el traslado al largometraje?
El corto lo construí donde yo vivo, en mi casa, porque pienso mucho los espacios y los entornos que tienen, básicamente la arquitectura. Me fijo mucho en los materiales, el contexto, el lago silencioso al pie de la montaña, eso me dio una atmósfera particular.

Comencé a escribir como un puntapié de lo que había hecho en el corto, pero ahí me di cuenta que por ahí no andaba y cambió todo. Otra cosa que me sucedió fue la muerte de mi padre y además atravesé un conflicto familiar. De alguna manera la historia se me vino encima. Encontré sola el alma en la peli: tiene que ver con los vínculos, como reconstruirlos cuando están rotos, aborda la restitución de los mismos y la incapacidad de las personas para poder hacerlo.

Ahí encontré un eje más concreto de lo que empecé en el cortometraje, ya que de él no quedo nada, fue una guía pero la historia cerró por otro lado.

Fin de semana (2016) es tu ópera prima ¿cuáles fueron los mayores desafíos que tuviste que afrontar por ser tu primera vez en el desarrollo de un film propio?
El primer desafío fue encontrar los actores y actrices que quisieran hacer todas las escenas de sexo. Para Martina hubo un casting de más de trescientas chicas, por las escenas que requería el personaje. Porque en Argentina hay una cuestión cultural como muy puritana ya que las chicas no querían hacer desnudos, se presentaba mucho el conflicto del qué dirán.

El tema de la producción también fue un gran desafío, porque en estas pelis que tienen un presupuesto más acotado tenes que hacerlas en cuatro semanas, en lugar de en seis, y como uno no tienen acompañamiento externo, salvo el INCAA (que nosotros contamos con su apoyo) no hay forma de hacerlas. Llevé a cabo una gran planeación anterior al rodaje para lograr que el tiempo que iba a usar en la filmación no se me perdiera en los traslados, puestas de cámara, etc. En la cantidad de horas pactadas tenía que resolver todas las escenas.

Además de director de cine sos arquitecto, y en el pasado también fuiste DJ, ¿hubo conocimientos de tus otras experiencias laborales que hayas podido aplicar de manera explícita, o no tanto, en tu trabajo cinematográfico?
Muchísimo porque uno cuando hace cine tiene muchas áreas en las que pensar. Hay que saber de actuación, escritura, fotografía, de música, de arte. Mientras uno sepa más de cada área, crea mejor su película porque todo lleva a lo que se quiere construir.

En mi caso, por haber sido DJ, tenía la experiencia musical: un oído bastante desarrollado, y podía moldear más mi película. En la música, ya uno tiene un poco la idea de toda la peli. En esta trabajé el jazz y el saxo, los cuales están en todo el largometraje. Respecto a la arquitectura, tuvo que ver con cómo iba a contar la historia, con qué espacios, qué personajes en relación a ellos, el contexto. Pensé en la forma, el contenido, y en la combinación de ambos.

Los actores del film encarnan personajes potentes, que además del aspecto netamente actoral también presentan un cierto sex appeal ¿cómo fue la selección de los protagonistas de Fin de semana?
En los casos de Carla (María Ucedo) y Martina (Sofía Lanaro) yo buscaba dos personajes muy potentes. Ellas dos tenían algo masculino en la voz (un poco rasposa), en la manera de caminar. Las dos son de tauro y es un signo como bastante potente, y en su vida real son personalidades fuertes. Fue coincidiendo todo lo que yo quería. Buscaba que tengan ese tipo de sex appeal, osea no una belleza cliché. Quería que tuvieran algo interesante en la mirada, en la forma de moverse.

Entre las figuras de Martina (Sofía Lanaro) y Diego (Lisandro Rodríguez) se plantea una relación enfermiza en la que se cuestiona hasta qué punto ella quiere y hasta qué otro punto él la manipula ¿cómo fue la construcción de este “complejo vínculo”?
Justamente dejo ambigua esa cuestión porque no quería poner el hombre que golpea a la chica, que es una temática muy delicada, sobretodo en estos días. Cuando empecé a escribir no estaba tan en agenda dicha cuestión.

Me pareció interesante plantear el vínculo entre Martina y Diego de la manera que se plasma en la película, que quede en lugar ambiguo, hasta qué punto ella puede llegar a ser manipulada por un tipo que le lleva el doble de edad… o no.

Hay un alto grado de carga sexual en el largometraje, el cual se evidencia a través de escenas explícitas y de alto voltaje ¿en base a qué factores decidiste plantearlas de esta manera?
En el caso de Martina y Diego tienen ese lugar que encontraron entre ellos dos, esa cosa sexual media perversa. A Martina le gusta eso y a él también. En la historia de ella el sexo es algo que lo ve de una manera muy abierta.

Mostrar las escenas sexuales de manera explícita resuena en Argentina, que tiene una cultura muy puritana. Se muestran genitales y la gente se horroriza, pero es algo natural y no tendría que ser visto como tan sorprendente.

La película está filmada en muchos primeros planos y yo no quería evadir esas escenas, porque en el cine nacional las saltean cuando llega el momento de concretar lo sexual y por eso queda muy poco creíble. No quise evadir ni acentuar.

En el caso de Carla me parecía que también es un personaje que ve el sexo muy liberal, es muy abierta hacia esas situaciones. Carla y Martina pueden parecer muy distintas pero, a su vez, tienen muchas cosas en común. La película esta cruzada a lo largo y a lo ancho por una cuestión sexual.

La historia está dividida en tres bloques, con climas y una fotografía diferente, a cargo de los profesionales Gustavo Biazzi, Fernando Lockett y Pablo González Galetto ¿a qué se debió esta decisión?
Yo quería contar la película de una manera no convencional, tomé un riesgo. Es una historia lineal que transcurre en tres días, que no hay ningún cambio pero a nivel emocional los personajes se van transformando. Eso quería demostrarlo a nivel fotográfico, quería usar ciertas herramientas cinematográficas, pero no quedarme con ellas todo el film.

Pero unir las tres partes tan distintas era un gran desafío. No quería que sea algo impostado desde mi parte, buscaba un continuo como los personajes mismos en sus relaciones emocionales y vinculares. Para unificar usé un solo lente de 50 mm para unificar todas las perspectivas, no cambié el diafragma que hacía unir los fondos, utilicé la música siempre con sonidos de saxo y jazz presentes, entre otros recursos.

Tuve tres directores de fotografía porque cada un contiene un estilo y forma de filmar e iluminar diferente. Si usaba uno solo me iba a hacer las tres cosas distintas pero con un mismo criterio de iluminación. También se diferenciaban en cómo encaraban las formas en las escenas. Nunca los junté, trabajé con cada uno por separado porque yo quería eso.

Fin de semana tuvo su premiere mundial el año pasado en el 64º Festival Internacional de Cine de San Sebastián (Sección Nuevos Directores) y sus proyecciones más recientes fueron en el BAFICI ¿cuáles son tus expectativas para el estreno comercial? ¿qué mensaje buscas transmitir a los espectadores?
Transmitir nada. La película la pensé ambiguamente en algunos lugares para que el espectador rellene las partes, que termine de armar el film a su gusto, y creo que fue positivo. Yo pensé en cómo yo quisiera que me cuenten una película. Espero que en el estreno pase lo que sucedió en el [19] BAFICI, que la peli fue aceptada por los dos nichos (crítica y público general).

En cuanto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún otro proyecto audiovisual actualmente o tenés alguna idea desarrollada en mente?
Estoy por empezar a filmar una película basada en un caso real que ocurrió en Córdoba.

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