Rolando Gallego
31/03/2017 11:13

Un año intenso para Leonardo Sbaraglia, con varios estrenos entre ellos El otro hermano (2017) de Israel Adrián Caetano en la que compone un rol diferente, un papel jugado en el que abre su interpretación hacia un lugar hasta el momento poco mostrado. Como Duarte, un siniestro hombre dueño de todos los negocios sucios de un pueblo, Sbaraglia va más allá en su carrera, siendo reconocido recientemente en el Festival de cine de Málaga por el rol. “Para mí los buenos directores son aquellos que se convierten para hacerte entender cómo es el otro”, dice entre mates en una charla exclusiva con EscribiendoCine.

El otro hermano

(2017)

¿Cómo fue componer a este oscuro Duarte en la película?
En principio leí el guion y en él ya estaba este tipo terrible, la originalidad fue la mirada, el imaginario, la estrategia que tenía Adrián para construir al personaje con humor, ironía e impunidad, la impunidad que te da el humor o el humor que te da la impunidad.

Porque en el arranque uno no sabe justamente lo siniestro que será Duarte…
Me parece que eso va funcionando en la película como alguien terrible y en la narración como contrapunto desde el humor, que se ríe casi sin querer de todo lo que va sucediendo. Me parece que este tipo de personajes son los que llegan en determinado momento y tiene que ver con animarse a saltar a 1500 metros de altura.

¿Es difícil ir saltando tanto en los roles?
Cronológicamente hice No te olvides de míí, luego Sangre en la boca, después Al final del túnel, más tarde El otro hermano y terminé con Nieve Negra. Yo terminé en Areco de rodar El otro hermano un viernes y el sábado me fui a España, el martes llegué a Andorra y empecé con Nieve Negra, ahora cuando Martín Hodara vea ésta película va a entender porque estaba como estaba. Nieve Negra se confirmó mientras hacía con El otro hermano, y no se dio otra, me encantaba hacerla y a veces las cosas se dan así, hice muchos personajes en muy poco tiempo, estoy ahora más tranquilo después de esa seguidilla de cinco películas, una tras otra, de enorme complejidad y con poco tiempo de cambio.

Lo bueno es que son todos roles diferentes, no te encasillan…
Sí, para mí igual son todos diferentes, seguro el público, a diferencia de vos con la mirada más avezada, recibe las emociones. Uno como actor siempre apuesta a Duarte, pero no depende de uno.

Te llegó el guion y ¿qué pensaste cuando leíste el personaje?
Son justamente personajes que están buenísimos, y que me pasó pocas veces en la vida como en Plata Quemada, Salvador o Sangre en la boca, que a priori no me hubiese elegido, o en Aire libre, que está a un milímetro de distancia mía, no hubo una búsqueda extraordinaria, pero sí se tienen que dar muchas cosas, y en este caso, que no tiene nada que ver con vos hacés bisagra y yo no me vi nunca como él.

Y eso que hay escenas en las que nunca uno te identifica con Duarte. ¿Lo pensaste mucho? ¿Es difícil?
Es algo lindo, como le pasó, por ejemplo a Oscar Martínez en Kóblic, creo que lográs hacerlo porque tenés un director al lado que te da la posibilidad de confianza, porque si no no te tirás a la pileta y acá él tenía una mirada muy inteligente del personaje, sagaz, entendiéndolo muy bien al personaje, y además para mí los buenos directores son aquellos que se convierten para hacerte entender cómo es el otro, pueden ponerse en su cabeza para entenderlo y si bien me dio las riendas para componer nunca me soltó la mano, principalmente porque está en un lugar oscuro, sombrío, y pensando que todo el tiempo está por caer. Este tipo creo mecanismos atroces y relaciones sórdidas, siniestras y perversas. Igual traté de no juzgarlo, uno puede tener su manera de pensar el mundo, pero cuando actúas hacés. Ahora van a ofrecerme malos, o no.

Igual son ambiguos muchos roles, más que malos…
Sí, están en el borde.

¿Cómo fue el trabajo con el resto de los actores?
Leímos con Adrián mucho, para que principalmente pueda entender antes del rodaje, estuve dos meses preparándolo. Compartimos con los actores, con Alejandra Flechner, Alian Devetac, y con Daniel Hendler, paradójicamente acá no tuvimos tanto de encontrarnos, y con él trabajé después en El Hipnotizador y ahí lo conocí más.

¿Cómo sigue el año de trabajo?
Me voy a hacer una serie con Cesc Gay, muy comprometido, porque es superprotagónico, ruedo todos los días, tal vez en un parate pueda venir para acompañar los próximos estrenos. Después de eso, no sé si dará para hacerlo este año, pero hay varios proyectos de cine.

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