Noelia Monte
16/03/2017 10:12

Nosotras.Ellas (2015) es un largometraje documental dirigido por Julia Pesce, quien a lo largo de un año se encargó de filmar a nueve mujeres de generaciones distintas dentro de su propia familia. En la película, se reflejan momentos de gran intimidad, así como también, el vínculo que une a cada integrante. “Yo formo parte de ese núcleo y mi presencia allí era muy natural, no alteraba sustancialmente las reacciones o personalidades de ninguna”, sostuvo la directora en un dialogo con EscribiendoCine.

Nosotras.Ellas

(2015)

¿Cuál fue el motivo que te llevó a documentar a estas generaciones de mujeres que, también, son miembros de tu familia? ¿Cómo era el clima de trabajo?
La idea inicial, germinal por la cual empecé a grabar tuvo que ver con ciertas preguntas que me estaba haciendo en ese momento de mi vida. Preguntas en torno a lo familiar, a los vínculos, a las formas de relacionarnos dentro de este grupo de mujeres, a lo femenino. Por una lado sentía mucha afinidad hacia estas formas y por otro cierto rechazo, conflictos. De ahí nace un interés, claro que después la película se transforma y va hacia muchos lugares, se transforma y crece, se abre hacia otros caminos. El clima de trabajo fue siempre muy relajado, de mucha confianza y libertad.

¿Cómo se daba el proceso de realización de esta película, teniendo en cuenta que muestra momentos de mucha intimidad de la vida diaria de las mujeres?
El proceso se fue dando muy naturalmente. El hecho de ser parte de ese grupo me permitió el acceso a esa intimidad que uno puede vislumbrar en las imágenes. Yo formo parte de ese núcleo y mi presencia allí era muy natural, no alteraba sustancialmente las reacciones o personalidades de ninguna. La cámara como artefacto tampoco era motivo de distracción, mi tía también grababa con su pequeña cámara hogareña así que estaban acostumbradas.

En los momentos más comprometidos emocionalmente o físicamente me fue más difícil encontrar un lugar, por ejemplo filmar los últimos días de vida de Judith no era sencillo, filmar la muerte de alguien es algo complejo, más si es alguien cercano. Pero todas sabían que mi mirada era respetuosa, que estaba haciendo algo sobre todo desde un lugar de mucho afecto, entonces confiaron.

En tiempos en donde la cuestión del género se lleva todos los focos de atención, ¿qué podes decir en cuanto a la ausencia de la figura masculina que se da en el film?
Esta es una observación recurrente, en casi todas las entrevistas o charlas con el público surge esta inquietud en torno a la figura de los hombres. Su ausencia tiene que ver con una condición de la vida de estas mujeres, una condición natural, intrínseca del grupo. En el período que yo miro a estas mujeres los hombres no formaban verdaderamente parte de sus vidas, ni estaban cerca, no es algo que deliberadamente construimos desde el montaje. Mi tía y madre estaban separadas, mi otra tía soltera y mis dos tías abuelas nunca se casaron, mi hermana era la única en ese momento que tenía un compañero, pero el no formaba parte de los rituales ni de las vacaciones familiares, no tenía acceso. Tampoco otras mujeres lo tenían eso también es algo llamativo y nadie lo nota.

Como directora de este trabajo, ¿cuál consideras que haya sido el mayor desafío que te tocó atravesar?
Fue un proceso de trabajo muy largo, muy largo. Surgieron muchos momentos llenos de desafíos, sobre todo fue durante el montaje. Esa instancia fue fundamental, fue en ese trabajo donde encontramos la película que es hoy. Hubo momentos de muchas dudas, de incertidumbre, instancias de prueba, de decisiones importantes. Dirigir tu primer película es ya de por sí un desafío enorme.

¿A qué se debe la elección del título Nosotras.Ellas?
El título es un juego de palabras que habla del ser y no se parte de. Nosotras me incluye en ese grupo familiar y Ellas habla de la distancia desde donde me paro a mirarlas. Esa idea también podría extenderse hacia un lugar más amplio donde cada mujer es parte de ese Nosotras como género femenino y el “Ellas”, estas mujeres en particular y no otras ni todas.

¿Qué objetivos te propusiste alcanzar con esta película? ¿Qué sensaciones se generaron en vos, una vez que pudiste apreciar el trabajo terminado?
No me planteé objetivos más que hacer una película, trabajar sobre una idea, construir una mirada. Estudié cine, entonces hacer películas se vuelve el objetivo. Lo que vino después, la repercusión y los reconocimientos que obtuvo la peli fueron inesperados y muy bienvenidos, no me imaginaba el recorrido que tuvo; intuía un camino pequeño y local y de repente estábamos en Japón compartiendo pantalla con Pedro Costa, Abbas Fahdel, Patricio Guzmán… Las sensaciones fueron siempre de mucha gratitud hacia estas mujeres y el equipo que me acompañó en todo el proceso, y satisfacción por supuesto, de haberla terminado y estarla mostrando, de haber llegado a la película que es después de muchísimo trabajo.

Respecto a tu futuro en la industria del cine, ¿estás trabajando en nuevos proyectos?
Estoy trabajando en un nuevo proyecto que se llama Águila de Papel, que sigue explorando un poco esa línea documental. Aún en una fase de desarrollo muy primera de escritura y caos.

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