Juan Pablo Russo
15/03/2017 16:40

Primero enero (2016), ópera prima de Darío Mascambroni ambientanda en las sierras cordobesas, se centra en la relación entre un niño y su padre, quien acaba de divorciarse de su madre y piensa vender la casa de veraneo en esa provincia argentina, lo cual plantea una relación de tensión. Ganadora del 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI y seleccionada para la 67 Berlinale, la película protagonizada por Jorge y Valentino Rossi, padre e hijo en la vida real, se estrena finalmente en los cines argentinos. "Sólo me propuse, y le propuse al equipo, disfrutar y aprender de la experiencia", dice en una charla con EscribiendoCine.

Primero enero

(2016)

¿De dónde parte la idea para filmar Primero enero?
Todo surgió de los elementos disponibles en aquel momento: una casa en la que pasé gran parte de mi vida, mi sobrino Valentino con su gran personalidad, y su padre con una cultura literaria inmensa. No hubo mucho tiempo de desarrollo, quería filmar, aprender de la experiencia. A la historia la encontramos en conjunto y la trabajamos sobre todo en rodaje. Lo primero que estructuró la trama fue la idea de la tradición familiar que el padre quiere cumplir y sin dudas la inclusión de la temática del divorcio fue lo que llenó de matices la convivencia con su hijo.

¿Buscabas algún tipo de registro naturalista en la actuación que te llevó a elegir no actores?
La historia nace a partir de sus verdaderas personalidades por lo que en ningún momento pensé en recrearla con actores. El desafío era conseguir interpretaciones muy verdaderas y en función de eso trabajamos la puesta en escena.

¿Cómo trabajaron la construcción de ambos personajes?
No hubo composición de personajes, se trataba simplemente de ellos mismos. Nuestro trabajo estuvo enfocado en la construcción del vínculo que los une y de cómo ese vínculo se ve afectado por la situación que están atravesando. Sin experiencia alguna y con tan pocos años Valentino manejó un amplio registro emocional que fue vital para conseguir el tono que buscábamos.

¿Qué sean padre e hijo te aseguraba la química que buscabas en los personajes?
No aseguraba nada porque podríamos haberlo estropeado todo en el rodaje. Creo que cuidar y capturar esa química fue el desafío más grande que tuvimos, y para lograrlo fue muy importante el trabajo de Florencia Wehbe en la planificación de cada jornada y el apoyo de todo un equipo que entendió cuál era el clima que necesitábamos para conseguirlo.

¿Qué hay de espontáneo y qué de guionado? ¿Preferías la improvisación antes que regirte a un guion?
No creo que hayamos improvisado tanto, siempre marcábamos la dirección en la que debía transcurrir cada escena. Creo que la sensación de “lo improvisado” tiene que ver con la verdad que ellos transmiten con sus interpretaciones. Fue muy importante la confianza que Valentino y Jorge nos tuvieron en todo momento al compartir lo más profundo de sus personalidades en servicio de la historia que estábamos construyendo. Aunque no trabajamos con un guion rígido, contábamos con un tratamiento que describía la esencia de cada secuencia y a partir de eso construimos en rodaje.

Si bien la historia de Primero enero es universal puede dar la impresión que tiene un registro localista, ¿sentís eso? ¿Qué reacción tenés del público cuando se proyecta en otros países con culturas diferentes?
La condición de “localista” depende de la perspectiva de cada espectador. Casi todas las películas (en el mejor de los casos) se nutren de características particulares de la cultura y el lugar desde el que se construyen, por eso es tan enriquecedor ver películas de todas partes del mundo. Nuestra experiencia dentro y fuera de Argentina fue muy positiva ya que además de lo que les sucede a los personajes, muchos espectadores demostraron un gran interés por la geografía que habitan y las costumbres propias de nuestro lugar.

¿Alguna vez pensaste que iba a pasar todo lo que pasó con tu ópera prima?
Nunca. Sólo me propuse, y le propuse al equipo, disfrutar y aprender de la experiencia. El objetivo fue ese y poder mostrar la película en una sala, ante su público, que es en definitiva lo que completa el proceso. El aprendizaje fue mayor gracias al recorrido que la película tuvo luego de su participación en el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI, es algo de lo que estoy muy agradecido y que nunca imaginé que podía suceder.

Tú próxima película es Mochila de Plomo, ¿qué nos podés adelantar?
Es un proyecto que junto a la productora Fernanda Rocca venimos trabajando desde hace tres años y que a raíz de haber ganado el concurso Raymundo Gleyzer cine de La Base contamos con el apoyo del INCAA. La historia se centra en la poca contención que sufre un nene de 13 años el día que sale de la cárcel el hombre que mató a su papá. A diferencia de Primero enero esta vez sí hubo un largo trabajo sobre el guion en el que fue muy valiosa la colaboración de Pipi Papalini y Florencia Wehbe.

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