Matías E. González
22/02/2017 11:45

EscribiendoCine dialogó con Papu Curotto, director de Esteros (2016), película que cuenta la historia de Matías y Jerónimo, dos amigos que se criaron juntos en Paso de los Liebres y entre los que nació el deseo. Sin embargo, su historia de amor es interrumpida por factores externos y recién logran reencontrarse después de más de diez años. Las cosas han cambiado, pero la esencia de cada uno de ellos sigue siendo la misma. “El título no remite solo al lugar sino también a un momento en particular, al despertar del deseo, el descubrir de la sexualidad”, sostiene el cineasta.

Esteros

(2016)

El título de la película, Esteros, si bien alude al espacio geográfico en el que se enmarca la historia también remite a una interpretación metafórica ¿en qué elementos pensaste al momento de ponerle un nombre?
Para mí siempre es difícil ponerle título o nombre a las cosas, en este caso remite a los esteros del Iberá. Pero no nos interesaba el lugar como lugar geográfico en sí solamente, sino también como el espacio en el que Matías y Jerónimo compartieron los mejores momentos de su infancia y donde se enamoraron el uno del otro sin saberlo. En ese sentido, el título no remite solo al lugar sino también a un momento en particular, al despertar del deseo, el descubrir de la sexualidad: es el verano previo a iniciar el secundario, un momento en el que muchas cosas cambian y todo un mundo nuevo de expectativas y posibilidades se abre en la vida de esos chicos.

La historia de amor infantil que se narra entre los niños ya fue iniciada en tu corto Matías y Jerónimo (2014), que si bien tiene a los mismos personajes que Esteros no son los mismos actores los que llevan a cabo los papeles ¿a qué se debió la decisión del pasaje de un cortometraje a un largometraje?
En verdad el largo existió antes que el corto. En el 2012 nos presentamos junto a Andi Nachon y Santiago Podesta al concurso Raymundo Gleyzer de desarrollo de proyectos del INCAA. Nuestros tutores fueron Celina Murga y Pablo Fendrik (dirección), Victoria Galardi y Pablo José Meza (guion) y Eva Lauría y Juan Pablo Miller (producción). Allí el proyecto creció un montón, pero charlando con los tutores surgió el cuestionamiento respecto a que yo nunca había dirigido nada (siempre trabajé en el área de producción) y no estaba bueno enfrentarme a un largo en esa situación. Con mucho acierto los tutores me recomendaron dirigir un corto antes de querer abordar un largo. Es así que adaptamos unas escenas de la película y terminamos haciendo el cortometraje Matías y Jerónimo. Creo que sin esa experiencia previa de dirigir y de trabajar con niños, Esteros hubiese sido un gran caos.

La película no solo narra una historia de amor entre dos jóvenes, sino que la ubica en dos tiempos diferentes: la relación entre los protagonistas de niños y el vínculo que los une al reencontrarse ¿cómo surgió la decisión de contar el cuento no solo en el presente adulto, sino también mecharlo con los inicios del acercamiento entre los protagonistas?
La decisión de contar la historia en dos tiempos estuvo desde la génesis del proyecto. Yo quería hablar sobre el encuentro de dos amigos que fueron muy íntimos de chicos y que se reencuentran después de mucho tiempo de no verse. Para mí era fundamental mostrar ese pasado, y no solo a través de unos flashbacks aislados, sino que esas porciones de historias tengan el peso suficiente como para ser toda una línea argumental diferente, y que resignifique el presente. Creo que justamente es lo que hace rica a esta historia, todos de una u otra manera, tuvimos en nuestra infancia un momento de experimentación y de auto descubrimiento. Muchas veces solos y muchas veces acompañados de algún aliado. Son historias que todos compartimos, pero que por lo general no las contamos porque son muy íntimas. Contar la historia en dos tiempos, fue una manera de darle el lugar que creo se merece ese descubrir y experimentar de cada uno. Y también, de alguna manera, mostrar cómo marca nuestras vidas.

La dupla protagónica compuesta por Ignacio Rogers como Matías y Esteban Masturini como Jerónimo, por sus acciones y características, rápidamente permiten la asociación con los niños ¿en qué factores te basaste para la selección de los actores protagonistas, tanto de los adultos como de los niños?
Todos salieron de casting. El primero en aparecer fue Ignacio Rogers: es un actor con mucha experiencia que no necesita estar hablando todo el tiempo para trasmitir. Creo que el personaje de Matías tiene algo de esa cosa medio contenida y observadora que tiene él.

El personaje de Jerónimo fue muy difícil, no queríamos caer en ningún estereotipo. Queríamos que Jerónimo sea una persona que viva su sexualidad libremente, que se sienta cómodo en su ciudad y que sea un chico que se aceptara a sí mismo y a los demás, alguien rodeado de afectos que aprendió a hacerse un refugio en su lugar. Esteban Masturini había hecho el casting para Matías y no había quedado, después de muchas pruebas decidimos llamarlo para que pruebe el personaje de Jerónimo y la decisión fue casi inmediata. Esteban tiene algo muy tierno en la mirada que le hizo muy bien al personaje.

Blas Finardi Niz y Joaquín Parada fueron todo un mundo aparte. Yo quería que los chicos sean de Paso de los Libres, pero allí no hay escuelas de teatro. Por lo que hicimos un casting masivo por todas las escuelas primarias y secundarias de la zona. Primero nos concentramos en encontrar los parecidos físicos y eso ya nos dejó con pocas posibilidades. Cuando los encontramos,hablamos con los padres respecto al guion de la película, y uno de ellos retiró a su hijo del casting. Con los que nos quedaron comenzamos a trabajar en generar un vínculo entre ellos. Creo que eso es lo fundamental de la película. La pareja que terminó quedando es la que mejor vínculo generó entre ellos y que más fresca se veía en la cámara.

La película retrata detalladamente los paisajes de Paso de los Liebres, que contextualizan la historia de amor narrada ¿cómo fue el trabajo con la fotografía?
Con el trabajo de la cámara y la fotografía me apoyé mucho en Eric Elizondo (DF y cámara de la peli). Hablamos bastante en la etapa de desarrollo e incluso viajamos juntos a los esteros del Ibera. Yo quería que en la infancia la cámara sea más lúdica, que se pueda adaptar a los chicos, seguirlos en sus juegos, mientras que en la adultez quería que deje de manifiesto la distancia entre los amigos. Es así que con los chicos trabajamos con una cámara en mano, y para los primeros instantes de los grandes fue todo en trípode; recién cuando recobran la confianza entre ellos y vuelven a sentirse cómodos el uno con el otro la cámara recobra la libertad de la niñez.

Esteros ya recorrió diferentes festivales internacionales de cine y ganó varios premios, además de elogios de la crítica especializada y el público asistente a los mismos ¿cuáles son tus expectativas para el estreno comercial del film? ¿qué mensaje querés transmitir con esta historia a los espectadores?
Lo más importante para mí es que el público sepa que, más allá de estar protagonizada por dos varones, Esteros (2016) cuenta una historia de amor, y de un amor sumamente universal. Creo sería un error si alguien deja de verla por ser “una peli gay”.

Respecto a tu futuro en la industria cinematográfica ¿estás trabajando en algún proyecto actualmente o tenes alguna idea desarrollada en mente?
Actualmente estamos desarrollando Leoncinho, la que será nuestra próxima película. La está escribiendo Andi Nachon, la producirá Santi Podesta y vamos a codirigirla entre Andi y yo (toda una nueva experiencia). Leoncinho cuenta la historia de Julia, una cocinera brasilera, que lucha por reconstruir su familia tras la muerte de Barbi, su pareja. Es un drama que apunta a explorar la re-consolidación de una familia en un contexto sumamente adverso. Esperamos filmarla a principios del 2018.

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