Nacho Artigas
16/02/2017 12:31

Vigilia (2016) recorre la historia de una matrimonio hacendado en quiebra de Santiago del Estero, cuyos cimientos se ven perturbados con la vuelta de su único hijo tras haber sido exiliado anteriormente del seno familiar. Locura, misterios, magia y sexualidad aparecen en la mansión a medida que los tabúes y los secretos se disipan en el largometraje de esencia onírica. EscribiendoCine habló con su directora Julieta Ledesma sobre su revolucionaria Ópera Prima presentada en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y que desde hoy podrá verse en los cines argentinos.

Vigilia

(2016)

¿Cómo surgió la idea del guion? ¿Cuáles fueron tus inspiraciones?
La idea del guion fue el resultado de muchos años de trabajo, no había una idea a priori, la escritura fue bastante libre y sin cronología de relato. Luego hubo una etapa de organización del material. Una de las primeras imágenes que surgió del guion de la película era la de un hombre de campo que llevaba al monte a su perro para sacrificarlo porque se había vuelto cimarrón. Esa escena era muy contradictoria porque el hombre quería a ese animal domesticado pero al volverse salvaje debía matarlo para proteger al resto de sus animales. Su perro de confianza y quién lo protegía se había convertido en una amenaza. Luego me di cuenta que esa imagen condensaba toda la tragedia familiar.

Las inspiraciones tienen que ver con situaciones vividas en la infancia, con mis sueños, con imágenes internas, situaciones familiares, con ese estado de vigilia, con mis vacaciones en Santiago del Estero, con esa sensación de estar conectada con la tierra , la familia, el calor, la sequedad, lo animal, lo sagrado. Mi viejo nos llevaba de vacaciones a Santiago del Estero, pasábamos largas estadías en el campo. Al escribir esta historia, volvían una y otra vez, aquellos recuerdos. Aquellas historias mágicas y salvajes con personajes que se escondían en el monte, medios hombres, medios animales, universos fantasmagóricos que invadían en los relatos a la hora de la siesta.

En muchos momentos de la cinta hay un erotismo implícito muy fuerte entre varios personajes pero que no se explicita del todo en cámara ¿Se debe a que preferiste dejar a criterio del espectador el descubrimiento de la verdadera naturaleza de las relaciones o por cuestiones de restricción de edad optaste por no hacer escenas sexuales (con excepción de la de Ernesto y la mucama)?
Quería que la película esté cargada de esa tensión y erotismo pero en ningún momento tuve la necesidad de explicitar las escenas de sexo. La mayoría de los personajes están reprimidos, aunque la tensión sexual los invade en cada escena y los impulsa en sus actos. Claramente, la intención era que el espectador esté completando esas escenas, que pueda imaginarse la intimidad de estos personajes. Hay algo que queda vedado que decidí no mostrar y queda en la imaginación de cada uno de los espectadores que completa la escena. No doy respuestas a ¿Por qué pasa lo que pasa? ¿Y qué es lo real y qué fantasía?.

En el caso de la escena de Ernesto con Tesie, el personaje del padre está envuelto en una paranoia que ni siquiera puede controlar. El perro está al acecho en esa escena y él ya no puede concentrase en su sexualidad. La escena entre el padre y la mucama se ve frustrada. Por eso no funciona como una escena liberadora para Ernesto sino todo lo contrario. Él empieza a perder el control de sus instintos.

La película carga con mucha simbología ¿Cómo fue que decidiste incursionar en esos recursos?
El universo le era propio a esta historia, las imágenes que se materializaban en el desarrollo del guion surgían con ese nivel de símbolo y dejé que sucedieran. Luché mucho con ese imaginario hasta que me di cuenta que no tenía que reprimirlo, que la historia tenía esa forma, esas imágenes y esos personajes. A menudo me encontraba en el relato con momentos mágicos o surrealistas parecidos a los que emergen en los sueños y comencé a profundizar sobre eso le dediqué mucho tiempo a desarrollar esas escenas. Decidí incursionar en una estructura más pesadillezca.

¿Cómo definirías la relación entre Aarón, el perro, y Santiago?
Como dije antes, es a partir de la imagen del perro que se origina todo el relato de la película. La relación entre Santiago y el perro era completamente simbiótica. Cuando indagué sobre esa imagen y me pregunté el por qué a ese dueño le costaba tanto sacrificar el perro, descubrí que ese animal le pertenecía al hijo que ya no estaba en la casa. Por ende, es una relación de sustitución. El perro estaba ocupando el lugar del hijo ausente y eso se da a lo largo de toda la película.

El tema de los secretos familiares está muy presente. Teniendo en cuenta las miradas y el beso ¿Se podría hablar de una relación incestuosa entre Santiago y Ernesto?
La relación padre e hijo es una relación peligrosa, puede referir al incesto, sí, o a un amor no domesticado. Los tabúes de esta familia comienzan aflorar a partir de la llegada del hijo, que remueve ese pasado y los envuelve en un estado de alerta. Lo que le pasa a Ernesto con su hijo es a pesar de él, la búsqueda para este personaje era mostrar que él iba perdiendo el control de sus pensamientos, su instinto se vuelven indomable se apoderaba de él.

La provocación de Santiago, se vuelve un juego demasiado atrevido para ese padre que estuvo reprimido casi toda su vida, ese beso despierta una tensión que invade todo el relato. También pienso que todo sería más fácil si estos personajes pudieran hablarse pero no pueden. Lo que no se dicen está presente en cada una de las escenas. Ernesto, el padre, comienza a romper las cadenas de la represión que llevó durante mucho tiempo y creo que por eso deviene su desequilibrio. Este padre se vuelve cimarrón, quien debía proteger al hijo, se vuelve una amenaza al igual que perro.

Además del erotismo y la locura, también la magia y la intriga de no saber qué es real envuelven al film ¿Cómo fue recrear los juegos de Santiago y Carmen en el campo de batalla y los rituales mágicos del peón?¿Buscaste información sobre este tipo de prácticas?
Los juegos de Santiago y Carmen tienen que ver con un sueño real de esa madre para encontrarse con ese hijo por lo menos en un espacio lúdico e imaginario. Él sabe que es un juego pero su madre confunde la realidad con la fantasía. La guerra tiene que ver con el imaginario de esa madre que sigue a la espera de un hijo que nunca va a ver llegar.

El personaje de Jorge Román, es el de un rabdomante, que en los pueblos son los encargados de buscar el agua, tuve la posibilidad de entrevistarme con gente que hacía esa actividad y descubrí algo chamánico en el carácter esas personas que pueden conectarse con la tierra y saber por dónde pasa el agua subterránea.

“El negro del agua” como lo apodaban en su pueblo me mostró por dónde pasaba el agua en un lugar y vi como todo su cuerpo hacía una especie de descarga al dar con el agua, fue algo muy impresionante. Aguirre, el hombre que busca el agua, es un personaje completamente mágico como aquél hombre que entreviste . También, indague sobre los relatos de la región como la leyenda del “Familiar” y otras que le son propios a la zona. La cultura oral de Santiago es muy grande y siempre regreso con muchas historias de ahí.

¿Por qué elegiste el nombre del título?
La vigilia es el estado de las personas en las horas destinadas al sueño y eso me interesaba por el estado en el que están los personajes.

¿Cómo fue el proceso de casting?¿Ya tenías a alguien en mente a la hora de escribir?
Con la mayoría de los actores no hice casting porque los conocía de otros trabajos, ya sabía lo que podían ofrecer. Sabía el Increíble talento para la pantalla grande de Osmar Núñez, de Mirella Pascual, Jorge Román. En el caso de Maria Inés Sancerni nunca la había visto en cine pero sí en teatro y es maravillosa. Era su primera experiencia en cine y junto a Walter Rippel le tomamos un prueba ante cámara y fue muy contundente. No había dudas que iba a ser ella la muchacha que estaría al cuidado de esa familia. Pablo Ríos, fue el único que tuvo varias pruebas y, trabajamos en varias instancias de casting con él.

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