Rolando Gallego
31/01/2017 11:52

Casi diez años después de su última realización (La Rabia, 2007), Albertina Carri estrena Cuatreros (2016) un film que explora las posibilidades del dispositivo y en el que juega con la pantalla, la narración en off y el archivo entre muchas otras cosas y que además de presentarse recientemente en el 31 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, participará en la sección Forum de la 67 Berlinale, que tendrá lugar entre el 9 y el 19 de febrero de 2017. La anécdota de la historia del cuatrero Isidro Velázquez le sirve a Carri para volcar sus experiencias y sus frustraciones en una película dirigida para espectadores ávidos de su cine y de nuevas experiencias. “Desde que estudiaba, me interesaba y me fascinaba la multiplicidad de posibilidades, es lo que me gusta del cine, porque además no tengo talento para otra cosa”, afirma en este diálogo exclusivo con EscribiendoCine.

Cuatreros

(2016)

¿Por qué quisiste reintentar el llevar esta historia a la pantalla?
De algún modo en realidad lo que termino llevando a la pantalla es la imposibilidad de hacer esa película, hago una película sobre la película que no se puede hacer. El proceso fue ese, ir encontrándome y frustrándome con las cientos de historias que se cruzan con Isidro Velázquez, aunque no es una película sobre él, en un principio quise hacerla pero nunca le encontré la forma o la importancia en términos narrativos, que pase algo con esa historia. Fue un proceso larguísimo.

Trabajaste con gente en la preproducción y hay un guion muy propio que organizan el relato, ¿qué fue más difícil?
El guion es ficcional, un juego entre lo autobiográfico y la ficción. En realidad todo el proceso previo a la película fue largo, todos los momentos de frustración y cuando digo no voy a hacer la película de Velazquez aparece esta otra película. La búsqueda de material de archivo creo que fue el proceso más largo, y en el medio iba escribiendo este texto que de algún modo es un juego sobre el propio medio, porque de alguna manera dice que sólo la ficción salvará al mundo, y sin embargo es una película de material de archivo y en la tensión entre ambos surge Cuatreros.

Hay momentos muy referenciales al medio, como por ejemplo cuando mencionás a Mariano Llinás
Sí, pero son personajes, y en realidad para mí cuando empecé a escribir el texto dije bueno, el tema de los nombres lo pensé, y el que no sabe quién es, pero no importa, porque son personajes, Mariano Llinás, Lita Stantic, qué importa si son reales o no, son nombres de personajes de una película, y si sabés quiénes son o no, no importa, porque no te perdés, funcionan dentro del dispositivo autoficcional.

¿Còmo imaginaste la disposición de las imágenes en la pantalla?
Fue complejo, porque en un principio trabajamos la idea de cinco pantallas a la vez, y en formato película se hacía tedioso, nunca quise hacer con el archivo una pantalla porque me parecía que el archivo dialogaba consigo mismo de otra manera, potente, y le quería dar su propio valor.

Es que hay imágenes que son un hallazgo…
Claro, y esa tensión con el archivo había que contarla también y por eso había que ponerla a dialogar consigo mismo, pero no quería que sea ilustrativo, que es mucho más de la televisión, del estilo “nadie resiste un archivo”, y esa fue la idea principal. Por otro lado nos parecía que es una película que le pide mucho al espectador, con muchas tramas, más las imágenes, la forma de despertarlo era con los trípticos y la pentapantalla, para que cobre otro sentido, y algo que nos pasó cuando íbamos de tres a cinco o a una. Cuando pasaba eso se potenciaba, era una idea de romper con la idea de verdad, el medio miente y no creer en la transparencia del medio, para mí se esconde una idea de lenguaje del capitalismo que parece que esconde siempre la idea de verdad en él.

Después de casi diez años desde tu última película, acá hay algo que demostrás que es que jugás con el cine, ¿todas las actividades que hacés vienen por ese lado?
La verdad es que me pasó que durante estos  años no encontré otra cosa, siento una gran responsabilidad con respecto al cine y no me da hacer cualquier película, cada una la hice por alguna razón, consideré algo que estaba bueno decir, exponer, contar, interpelar la realidad, colaborar con el pensamiento del mundo, y no aparecía nada que me parecía interesante para contar en el cine. También tenía cierta desilusión con respecto al medio y encontrar esta ruptura fue ese proceso, no es que me levanté un día y pensé en partir la pantalla, utilizar tales textos, así que es una entrega y necesita una meditación. Igualmente fue algo inesperado y del cine, desde que estudiaba, me interesaba y me fascinaba la multiplicidad de posibilidades, es lo que me gusta del cine, porque además no tengo talento para otra cosa.

Para la escritura sí tenés talento…
Me gusta escribir, y empecé a estudiar cine porque quería hacerlo en otro formato, y sigo en su búsqueda, y ahora con cierta madurez empecé a filmar en otro formato, porque esto es una película pero es una nouvelle, es una nouvelle pero es una performance, es una performance pero es un documental, etc.

¿Te gusta participar de Festivales con tus films?
Sí, es agotador, pero me gusta presentarla, por ejemplo en Mar Del Plata fue bueno hacerlo dentro del marco de la Competencia Latinoamericana y que su lanzamiento internacional sea en Argentina.

¿Además de la película estás con algún nuevo proyecto? ¿Ya arrancaste con la programación del Cuarto Festival Internacional de cine LGBTIQ Asterisco?
No todavía, voy tomando nota de algunas películas, pero tenemos que repensar el Festival, porque fue hecho con muy pocos recursos y ver cómo lo seguimos haciendo. Además Cuatreros arranca ahora su recorrido internacional en Festivales y demás.

Comentarios