Rolando Gallego
26/01/2017 11:47

El multifacético Guillermo Pfening estrena La valija de Benavidez (2016) de Laura Casabé, de la cual participan también Norma Aleandro y Jorge Marrale, mientras rueda Mi mejor amigo (2017) de Martín Deus y espera que Supermax llegue a la TV Pública, entre otros proyectos.  Uno de los actores más convocados habla en este diálogo exclusivo con EscribiendoCine sobre su trabajo, el medio y los planes que tiene para un año plagado de cine y actuación. "Uno puede pensar muchas cosas antes de arrancar una película pero siempre empezar, con personaje nuevo, te genera angustia que no sabes dónde te puede llevar”, afirma.

La valija de Benavidez

(2016)

Cuando te llegó el guion de La valija de Benavidez ¿qué te provocó?
Lo que le dije a Laura Casabé apenas me junté con ella es que pude leer el guion del principio al final sin levantarme de la mesa, algo que muchas veces no pasa. A veces arrancan superbién y se decepcionan a sí mismo, o se contradicen o hay cosas que no se entienden, acá no, más allá que la película es complicada y en papel fue difícil de imaginar, lo primero que le dije fue que me entretuvo, te podías perder, pero no, y después sé que esto funciona en la pantalla.

La película propone una mirada particular y lúcida sobre el éxito y la fugacidad del mismo ¿cómo viste eso vos?
Lo podemos trasponer a varios ámbitos, al cine, a los festivales en donde a veces determinada película es la señalada por quien cura una muestra, y por ahí no es la mejor ni la que más entretiene, y este capricho y snobismo pasa en muchos lugares, inclusive la explotación de una persona para que cada vez produzca mejor, sea una obra de arte o un trapo de piso, pasa en todos los ámbitos. Puede ser que en una empresa asciendan a una persona y no se lo merezca, es esto de marcar con el dedo y la película pone una crítica, sagaz y absurda sobre el mundo del arte que en ese mundo y en los museos posiciona a figuras sin que se lo merezcan.

¿Fue difícil componer a Pablo Benavidez?
Le entré de a poco, porque coincidió la película con el nacimiento de mi hija que se adelantó dos meses, y ya del primer ensayo tuve que correr a la clínica porque nacía. Al principio me dejé guiar por Laura, le entré despacio, también trabajé con el asistente de Laura, principalmente arrancamos con lo de la docencia y su relación con la mujer y luego el brote que tiene a partir de la discusión de la noche y la reconstrucción en la residencia del acto psicótico que tuvo y no recuerda que pasó. Lo fuimos trabajando escena por escena, dosificando la locura, fue muy arduo para comprender qué estaba haciendo, porque al principio me perdía un poco con lo que pasaba y ellos me guiaron.

El año pasado te vimos en Dolores (2016), en uno de los cortos de Historias Breves ¿se complica pasar de un papel a otro?
Es medio esquizofrénico, recién llegó de la primera jornada de rodaje de la ópera prima de Martín Deus, Mi mejor amigo (2017) donde hago del padre de un adolescente que está despertando a su sexualidad, una sexualidad gay, y hablaba con un amigo que me preguntó cómo me fue y es tan complicado explicar, porque uno puede pensar muchas cosas antes de arrancar una película pero siempre empezar, con personaje nuevo te genera angustia que no sabes dónde te puede llevar, pienso que el personaje lo voy construyendo en el rodaje, o te cae cuando te ponés la ropa, estás con los otros actores y te plantas, hoy me costó muchísimo.

En otra entrevista me contabás que muchas veces el personaje se arma, como en Dolores, cuando te pones el vestuario…
Sí, porque en películas de época la ropa te marca como límites físicos, corporales, esta película no es así, soy un obrero de la Patagonia de una empresa eléctrica, no fue hoy el vestuario lo que me ponía el límite, sino ciertas condiciones dadas que tiene el personaje, es un ex-adicto, papá de un chico adolescente, cae el hijo de otro ex-adicto a la casa y tiene miedo que su hijo también caiga, me pasa ahora que como filmo cuatro o cinco películas por año paso de una a otra y te tirás a la pileta. Ojalá pudiera filmar una sola película por año y vivir de eso, pero acá no podes. A veces pasa que preparás durante mucho tiempo el rol. Por ejemplo en marzo arranco la segunda película de Julián Giulianelli y hace tiempo venimos hablando, tenés más tiempo, pero a veces te llaman para filmar rápido porque sale el crédito y se complica.

¿Ves tus trabajos? ¿Sos crítico con lo que hacés?
Sí, soy crítico, hace años estoy contento con mi trabajo, a veces hay algunos que no me cierran en su totalidad porque la pifié o podría haber hecho otra cosa, y otras que tienen que ver con el director y otras decisiones, siento que en oportunidades mi trabajo, uno como actor muchas veces está sujeto a decisiones que dependen de un director y podés estar no muy de acuerdo con algo o que no te cierra. Soy crítico con mi trabajo y con la película en general, de todo aprendo algo, hago muchas películas y no todas son las que me gustaría hacer, así y todo aprendo algo de ellas.

Repasando tu carrera sos de colaborar mucho con directores noveles ¿es una decisión o casualidad?
Apuesto y ellos también me llaman, tengo target de primera y segunda película en general, La valija de Benavidez es segunda, la que estoy rodando primera, la que haré en marzo segunda y una que voy a hacer en abril primera.

Pero no es porque lo buscás…
No, muchas veces en un Festival me encuentro con alguien y me propone y muchos se sorprenden por la predisposición, pero en general son las películas que más me gustan hacer.

Y en televisión cuando aceptás, ¿qué te da que no te da el cine, por ejemplo?
Cuando hice Cromo por ejemplo, en ambientes tan diferentes e inhóspitos, la tele te da revancha al dia siguiente, un día te vas mal y al otro te da revancha. Me gusta mucho hacer miniseries, Supermax que hicimos en Rio de Janeiro lo disfruté muchísimo, y son tiempos de tele, por más que tenga toda la producción del mundo, son 12 capítulos que se graban al palo, y de la tele abierta no me convocan mucho, no sé porque.

Antes mencionabas que no siempre haces las películas que te gustarían ¿Cuál te gustaría hacer?
De cinco que filmo al año hay veces que una o dos no me cierran, pero no es que estoy esperando algo, me gustan las películas de autor, con un concepto más allá de lo que dice el guion, que tiene un concepto fotográfico, de encuadre, con poesía, me gustan las películas bellas visualmente, las personales, a veces cuando vienen con un guion muy rebuscado me gusta algo más personal y no tanto por encargo.

Estás pensando volver a dirigir?
Estamos escribiendo con Carolina Stegmayer, una segunda película encontrando el momento para sentarme y escribir y reunirme con ella.

¿Por qué la gente tiene que ir a ver al cine La valija de Benavidez?
Porque es un género no muy visto en el cine nacional y bien hecho, con buena factura técnica, es muy entretenida, visualmente atractiva para ver y con una buena banda de sonido.

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