Rolando Gallego
25/01/2017 11:18

Con varias películas que llegaran a lo largo de 2017, Maracaibo (2017), Te esperaré (2017), Jorge Marrale estrena La valija de Benavidez (2016), de Laura Casabé, una fábula oscura sobre el mundo del arte y los extremos a los que se puede llegar con el afán comercial.  Protagonizada junto a Guillermo Pfening y Norma Aleandro la propuesta acerca al actor a un registro diferente y un rol lúdico que le permite explorar nuevas facetas de la profesión. "Me gusta estar en los inicios de gente joven con talento, en general me gusta porque aprendo mucho”, afirma es diálogo exclusivo con EscribiendoCine.

La valija de Benavidez

(2016)

¿Qué te sorprendió del guion al recibirlo?
Lo primero que me impactó fue la historia, la resolución, el relato que tenía y los partícipes directos que tenía la acción que se cruzan entre Benavidez, el personaje de Norma Aleandro y el mío. Me pareció que entre ese triángulo estaba un poco la historia. Me gustaba cierta forma del relato, la secuencia que marcaba el guion, me parecía interesante, y sobre todo ese juego maléfico de ciertas formas de mercantilismo del arte mezclado con Corrales, mi personaje, una manipulación a través de la psiquiatría, y me pareció interesante probar eso. El rol, además, si bien yo he trabajado con otros relacionados con la malicia, tenía algo que nunca había actuado.

Es que justamente se te ve en algo distinto…
Sí, porque lo que proponen los personajes también es distinto, ese juego de cómo nos vamos a juntar accionistas y ejecutores del negocio del arte como para que aparezca un nuevo artista y potenciarlo al máximo para que su obra ocupe el lugar más alto en los estamentos del arte. Eso era interesante de ver, como también lo que proponía el libro de esta especie de poder tecnológico de Corrales para manejar la cabeza de los artistas que habitan la residencia teniendo en cuenta las sesiones con Benavidez. Yo ya había hecho psicoanalistas anteriormente en Historias de Divan y en Vulnerables, pero acá me parecía que había algo interesante de ver, cómo alguien, supuestamente desde su capacidad de poder sanar y ayudar al otro, lo da vuelta y lo transpone, lo da vuelta y lo utiliza en un fin psicopático y con fin comercial. Me parecía que no estaba lejos de una fantasía en los tiempos que corren.

¿Fue difícil pensar justamente el rol sin caer en los lugares que anteriormente recurriste?
Hay una forma o una expresión tanto en Corrales como en el personaje de Norma que se escapa al naturalismo, me parece que hay cierta teatralidad en toda esta impostura de ganarse a los adeptos o a los snobs con un juego teatral casi expresionista y eso me pareció interesante para probar en un medio que siempre trabaja con el naturalismo o realismo expresivo, algo jugado para probar que le cabía muy bien al personaje, porque él juega con Benavidez, como si estuviera en la bolsa, vamos a apostar acá o allá, las acciones suben o bajan, y el sigue las indicaciones de la gerente, que necesita un artista nuevo sí o sí, respondiendo a todos los que lo adoran, me parecía que la imagen del farsante necesitaba esa expresión.

En la pantalla se ve como si hubiesen disfrutado del rodaje ¿fue así?
Sí, claro que sí, en las distintas alternativas, porque el vínculo entre Corrales y Benavidez era de un tipo, un estilo, una forma, lo tiene que controlar y ahí el juego es más vehiculado, es seductor pero además tiene que encontrar las fallas de Benavidez para entrar en él en la residencia frente a esa obra de arte que acaba de hacer, porque él sabe de qué se trata la obra, lo tiene que llevar, seducir y dirigirlo para que no se arruine el negocio.

Este año vas a tener mucha presencia en la pantalla, que te recuperan, por fortuna, para el cine ¿qué te da este medio como interprete?
Primero que me lleguen los proyectos, eso me pone muy contento, y todos me proponen siempre trabajos distintos, y debo trabajar en la construcción de los personajes, son muy distintos, no es que lo preparo sobre algo ya montado, y me gusta que los directores me los acerquen y hayan pensado en mí de una manera un poco polifacética y la posibilidad de hacer cosas distintas, eso es lo que más me atrae. Además es un medio difícil y maravilloso a la vez, porque siempre hacer una película es un ejercicio de seducción, entre el director, el libro, uno, los compañeros, ese circo que anda de un lado para el otro buscando las locaciones y trabajando en seis o cinco semanas y armar mundos, historias tan disímiles, eso me da el cine, al igual que la confianza de los realizadores, y me entrego con mucha pasión, porque sabés los riesgos del medio lo que hace que uno esté totalmente compenetrado.

La valija de Benavidez propone al igual que El ciudadano ilustre (2016) una mirada cínica sobre el arte ¿por qué crees que este emergente se dio en simultáneo?
No sé, esas cosas son aleatorias, en el medio, en los ambientes, circulan circunstancias, igual en El ciudadano ilustre me parece que es distinto porque es el regreso de alguien a su lugar de origen después del éxito y a su vez en ese lugar cómo ese éxito es controversial, desde la envidia, de por qué el resto no ha logrado salir. En La valija de Benavidez creo que Corrales trabaja con pares, con seres similares a él en el sentido que están buscando todo el tiempo a ver dónde aparece la nueva figura para agotarla instantáneamente. Hay dos o tres tipos de personajes, el que explota y el que le gusta codearse con cierto tipo de comunicaciones vacuas con el afán de figurar y valorar algo que no tiene sentido, por eso la película es crítica de cierto snobismo de mirar el arte y transitar la vida un poco por la superficie no por el contenido.

¿Quién te gustaría que no deje de ver La valija de Benavidez?
Es difícil, porque el público es un universo, me gustaría que en realidad los que vayan a verla puedan compenetrarse con cierto tipo de realizadores que transitan otros espacios en el cine argentino, de poder visualizarlos, Laura Casabé ha hecho un trabajo muy complejo, cuando leí el guion me sentí atraído, pero había que ver cómo se transitaría eso, y me sorprendió ella por su capacidad de resolución y también la capacidad de escuchar, y me parece cuando uno puede intervenir y poder decir lo que siente y lo que le pasa, ponerse de acuerdo con el otro, discutir aspectos, ella estuvo siempre muy abierta y espero eso un espectador abierto, a cine nuevo, abrevando en otros géneros, fantásticos, algo de comedia negra, enfocado de una manera muy particular, guste más o menos, porque tiene una firma, una impronta y todos jugamos un juego bien orquestado desde lo que hizo Laura.

Seguramente el boca a boca va a ayudar en la promoción…
Ojalá que sí, y que sirva para alentar a otros jóvenes realizadores a que crean que pueden hacerlos, llegar y conquistar un espacio un poco virgen, me gusta estar en los inicios de gente joven con talento, en general me gusta porque aprendo mucho, sigo aprendiendo, me gustan los espacios en los que se aprende y se puede seguir aportando.

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