Rolando Gallego
19/01/2017 13:52

Dueño de una de las carreras más prolífcas del cine nacional e internacional, Leonardo Sbaraglia estrena en salas Nieve Negra (2017), de Martín Hodara, un thriller en el que compone a un personaje con muchos secretos y una relación complicada con su hermano (Ricardo Darín) en la que el pasado dictamina el presente. EscribiendoCine dialogó con el actor para conocer más sobre su trabajo, su mirada sobre el éxito, su continua presencia en las pantallas y sus próximos proyectos. “Uno como actor tiene que entender qué está comunicando momento a momento y ver con el director si lo logra, porque a veces sentís que lo estás haciendo pero no depende sólo de vos”, afirma.

Nieve Negra

(2017)

Estas teniendo mucho trabajo y mucha presencia en la pantalla…
Sí, por suerte, hice entre noviembre de 2014 Era el cielo (O silencio do Ceú, 2016) y Nieve Negra (2017) seis películas protagónicas, no es algo que lo planee, tenía planteadas tres películas, surgieron cosas, omo la película El otro hermano de Israel Adrián Caetano (2017), se confirmo Nieve Negra, y qué le vas a decir, ¿que no?

Repasando tus últimos films en Sangre en la boca tuviste una gran transformación física, y en Era el cielo una más interna, qué te es más difícil, ¿la transformación física o la interna?
Me parece interesante que me pregunten eso, porque a priori uno piensa que es difícil la transformación física, pero ahí tenes cosas concretas de dónde agarrarte, si haces de boxeador sabés que vas a salir a pelear por cuatro meses, si haces de un parapléjico o un chico en una silla como en Al final del túnel (2016), haces cierta disociación con las piernas, el tema es cuando te tocan personajes sin transformación externa y tenés que vincular algo del alma del personaje, no es que una cosa sea más difícil que la otra, pero en las externas sabes en dónde apoyarte, por ejemplo, en Era el cielo había preguntas y dificultades del personajes relacionadas a justificar su sentimiento poco heroico que tiene, y en No te olvides de mí (2016) es valiente, fue preso por eso y toma la valentía de su identidad para proteger a sus hermanos. En Era el cielo ve cómo violan a su mujer y decide no meterse, depende mucho del director que termina construyendo un lenguaje que se conecta con el espectador y por el devenir de algunas cosas, como por ejemplo las voces en off, que no estaban en la novela de Sergio Bizzio, permite ver otra cosa y cada espectador lo mirara de su propia manera. Uno como actor tiene que entender qué está comunicando momento a momento y ver con el director si lo logra, porque a veces sentís que lo estás haciendo pero no depende sólo de vos.

Participás en films grandes y pequeños, ¿qué te lleva a tomar esa decisión?
Un guion que te conmueva y que digas eso me gusta, puede haber una historia potencialmente poderosa pero mal contada, me conmueve o no, y la elección tiene que ver con eso, fundamentalmente. Luego es una conjunción de muchas cosas, si la película la va a dirigir alguien que no conozco, pero el guion está bien, aunque sea una ópera prima hay que apostar y arriesgarse, en el caso de Era el cielo, por ejemplo conocía las películas anteriores de Marco Dutra director y me gustaron mucho y suponía que ese guion de Lucía Puenzo y Sergio Bizzio en manos de este tipo iba a producir algo perturbador e interesante.

¿Por qué le dijiste a la directora No te olvides de mí, Fernanda Ramondo, que sí o sí ibas a hacer la película?
Porque me conmovió la historia, me pareció que no solamente hablaba de gente que es valiente y solidaria, sino que además cuando la leí, vivía en España y era otra historia, con matices diferentes, de hermanitos que venían de allá, luego se cambió algo, y se achicó, y terminó siendo una película muy íntima. Me acuerdo de haber leído el guion y sentir mucha emoción, porque es una película muy emocional que me tocó mucho.

¿Elegís los roles por si son diferentes a lo que venías haciendo?
Es un factor a tener en cuenta, pero pensá que hice El campo (2011), Aire libre (2014), la serie En terapia, todos personajes que tenían que ver con un tema matrimonial o de pareja pero que son completamente diferentes, Era el cielo por ejemplo la falta de comunicación de una pareja y todas me parecieron diferentes, y que valían la pena hacerlas, los personajes terminan siendo distintos, por el lenguaje de cada director y eso termina generando planos diferentes, que cuentan algo distinto de tu misma geografía.

¿Y cuando repetís un rol como en El Hipnotizador qué pasa?
Es la primera vez, esto es original, que me toca hacer lo mismo dos veces, igual para mí es como si fuera otro personaje, una vez hablando con alguien me dijo que uno tiene que tratar de actuar cada escena y comprender su verdad, ver cómo le encontrar la realidad, identidad o verdad de cada escena y eso te va marcando un camino, creo que Stanislavski que decía que el pollo no se puede comer todo junto, y algo de eso tiene, de ver la escena con el personaje, la letra, decir me muevo de esta manera, y eso va construyendo un todo. En la segunda temporada no es lo mismo porque Arenas duerme, está más joven, tiene una vitalidad que antes no tenía.

¿Cómo trabajás los personajes que son oscuros?
Hay veces que tiene que ver con mostrar el alma, uno puede apostar a lo correcto, a lo seguro, a patear al centro del arco, que tiene que ver con un momento de la vida, pero después podés decidir patear a los ángulos. El ser humano es variopinto, y uno está lleno de claroscuros, atravesado por los horrores y maravillas de la historia, y eso es uno también. Hay algo que vamos comprendiendo los actores cuando vamos creciendo que es que los personajes no te usen a vos sino uno utilizarlos como drenaje de algo, que muchas veces no sabés qué es, tiene que ver con algo intuitivo e inconsciente, y se produce una relación que más allá que el personaje no tenga que ver con vos, de una atrocidad feroz o una intimidad incómoda, eso es muy lindo que uno pueda sentir a través de los personajes contar algo de subsuelo.

¿Cómo manejás tanto trabajo y el apoyo a las películas?
Me parece que cada película tiene su propio amor, desde la relación con el director, su trabajo, y se establece una familiaridad con lo que uno hace, uno va como viendo qué parte de uno deja en cada uno. El problema en Argentina es que hay muchísimas películas estrenándose en medio de un bosque imposible de manejar, no sólo nacionales con más producción y plata para la prensa sino con las de afuera también. Con Sangre en la boca pasó eso, tuvo poca prensa y los productores tienen que entender el cine y cuál es la manera de salir. A mí me gustaría que las películas accedan al menos a 100 o 50 mil espectadores, pero necesitas de infraestructura y dinero o que te la compren los canales para tener la promoción y sustento, por ejemplo Relatos salvajes (2014) necesitó una reinversión de 600 mil euros en España para copias y promoción. Hay caminos para elegir, como Cornelia frente al espejo (2012), que estuvo un año en el MALBA, hay un sentido filosófico de para quién se hacen las películas, todas las que sean interesantes de hacer se tienen que hacer, pero hay que ver cuál es el destino y de qué manera se puede ir acomodando. Y hay películas que no le das tiempo ni de llegar a la película, con Sangre en la boca a 10 días de estar en cines me preguntaban si ya habíamos estrenado, es terrible. Pero siempre hay que hacerlas porque hacia algún lugar eso se va a expandir, hay que ver si llega al público por otras plataformas, y eso es un mercado a tener en cuenta.

¿Creés que eso también depende del guion o de la productora?
Siempre depende del guion, más allá de la productora, hay grandes que sabes que van a imponer la película en el mercado, no tiene que ver con la productora. Uno apuesta por diferentes razones a las cosas que apuesta, como el amor, uno se hace amigo, se enamora y te puede salir mejor o peor, tiene que ver con mostrar el alma, el riesgo, más allá si es un éxito o no, ¿cuál es la vara? ¿El mercado? No, tiene que ir por otro lado.

Si uno pregunta nombres de actores argentinos el tuyo sale entre los primeros, ¿lo sentís como algo bueno o te pesa al encarar proyectos?
Lo de Relatos Salvajes fue una bisagra en mi vida de los últimos años, a todos los que lo hicimos les pasó, a Oscar Martínez, Ricardo Darín, Erica Rivas, nos dio un empujón importante, nadie esperaba tanto, sabíamos que la iba a ver todo el mundo, ojalá aparezcan más así, que desde todos los lugares te da garantías que va a funcionar bien. Igual creo que está bueno apostar a lo no seguro, nunca fue una presión para mí eso, tengo suerte de poder tener trabajo aquí y afuera, y eso me da una posibilidad de entrar y salir y no quedarme, de alguna manera, preso. Creo que la vida es amplia y abarca muchos lugares y desde cada uno siempre eso es muy diferente, y en mi carrera siempre tuve la intención de formarme, la presión está en si sale o no, no en el éxito, quién lo mide. Muchas veces tuve éxito y no me gustó tanto, y quizás hice trabajos menos populares que me gustaron mucho, que han significado movimientos importantes para mí.

¿La televisión te sirve?
Me cuesta, se que este año voy a estar afuera, con muchas cosas para hacer, me llamaron para hacer teatro en el San Martín, pero estoy en un momento todavía en el cual acepto laburo que me haga mover no sólo por plata, que pueda permitirme conocer otros directores, y necesito también parar un poco la pelota, y estar seis meses quieto, y me ha pasado que en los últimos cinco años no paré, los que crean en el horóscopo, yo no leí mi carta, pero algo debe haber.

¿Cómo viviste tu trabajo fuera del país?
Yo aboné a eso, otro momento del país y de la Argentina, del 2000 a esta parte explotó, sin quitarle méritos a todos los que han hecho el cine entre el principio de la democracia y el 2000, pero para esta parte se potenció, antes de ese momento me ofrecieron ir a España, porque era interesante para mí, y me permite ir y venir, trabajar acá y allá.

¿Soñaste con ir a Hollywood?
No, y ahora ya estoy grande, eso lo hice yo en España.

¿Cómo sigue el año?
Tiene que llegar El otro hermano, de Israel Adrián Caetano, con Daniel Hendler, y voy a hacer en Europa con Cesc Gay una serie de ocho capítulos para Movistar Plus, además de dos películas acá, muy lindas.

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