Rolando Gallego
02/12/2016 14:42

Con La noche (2016), Edgardo Castro revolucionó el 18 Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente - BAFICI por la escenas de sexo explícito con taxiboys y travestis. En su ópera prima, el actor y director  bucea en la soledad de un grupo de personajes que, perdidos, intentan encontrarse con sí mismos. "No veo el problema de las escenas de sexo entre dos hombres o una chica trans", dice en una charla con EscribiendoCine.


La noche

(2016)

¿Cómo te sentiste al tener una respuesta tan buena y positiva del público con una película tan controversial?
Para mí la película es como un hijo, me llevó mucho tiempo, es un gran esfuerzo, con una exposición importante, y que toda la gente se quede para charlar cosas de la película es muy emocionante, no encuentro muchas palabras para describir lo que me pasa. Yo siempre pienso lo peor, que no va a ir nadie, y me pasa que yo no creo en el impacto de la película, la polémica no sé por qué está, porque las escenas de sexo son narrativas, no veo el problema de las escenas de sexo entre dos hombres o una chica trans.

Pero la película supera rápidamente el impacto del sexo al ingresar en la dinámica del personaje principal…
Yo pienso lo mismo que vos

¿Y por qué la gente se queda con el impacto?
Porque somos pacatos, a las chicas trans las maltratan, venimos de un gobierno que apoyó el matrimonio igualitario y a la gente le sigue sorprendiendo que haya una película con dos chicos besándose y teniendo sexo en ella, no es que yo estoy en la calle haciéndolo para que todos me vean, es en la película, y el espectador tiene la posibilidad de elegir o no verla. Me llama la atención mucho.

Igual sabés que esto no es sólo acá…
Sí. Es en el mundo. La película la armé para que en el arranque, la escena explicita, indique a donde va, y lo hice a propósito. En el BAFICI me dijeron, tenías razón, no pasa nada con las pijas que mostrás, y por eso puse eso al principio.

Porque el film podría haber ido para otro lado…
Sí, yo quería estar muy conectado con la realidad, más allá de la ficción, para mí La noche se te mete en el cuerpo, habrá gente a la que no, pero me han llamado personas diciéndome esto.

Para mí La noche habla de otra cosa, piensa el cine desde otro lugar más allá del sexo…
Si, y yo hago acá todo lo que me dicen que no, pregunto por qué no puedo usar esa luz, porque no se puede, o por qué tengo que hacer una escena más corta, así trabajé.

Hay una impronta de guerrilla en el film…
Hay algo de Werner Herzog que dice que las maneras de producción son las que atraviesan al cine y creo que esto es así, si no la hubiese hecho así no existiría. Además yo me encargué que todas las situaciones fuesen incómodas, no por perverso, sino porque pensaba que así el deseo y el cuerpo iba a estar en otro lugar. Acá nadie cobró un peso, y eso también ayudó, ahora si aparece lo repartimos, pero sabía que necesitaba estas condiciones para hacerla.

Para mí la escena más incómoda es la de Guadalupe comiendo la pizza en su cuarto…
Sí, y está bien que te incomode, para mí es de una tristeza extrema, de una persona sola en Buenos Aires y para mí habla de lo que sucede en la ciudad, es muy contemporánea, y mirá que es la escena en la que ella está más vestida, después de drogas, sexo y excesos. La filmamos en la pensión en la que vive Guada en Plaza Miserere, y cuando se lo propuse me dijo que había que pagarle al portero, le pregunté cuánto, pensando que me iba a matar, y me llama y me dice que había que darle plata, me dijo $100, y me morí. Lo que se ve en esa escena es lo que me pasó cuando fui a visitarla, sumando que es una ficción, pero Guada puede habitar eso, y los actores están muy bien acá porque saben y conocen el universo.

Pero los actores podrían haber sido más egoístas…
Sí, yo siempre pensé que no iba a haber plata y lo que me iba a salvar era el vínculo y el amor que iba a crear con ellos, aunque parezca una hippeada, porque no tenía otra cosa, sí hay una productora atrás, pero son amigos, y a mí me dio tranquilidad poder hacerlo. Ahora me pasa, que estoy en una relación distinta con La noche, porque el BAFICI fue fuertísimo, y en una semana me cambió la vida, periodistas, críticos, demás, todos me apoyaron.

¿Por qué creés que no recibió más premios en el BAFICI?
Pasaron muchas cosas, y seguimos siendo pacatos, y entendí que los premios son muy complejos, hay intereses y cosas que tienen que tener en cuenta, el premio que me dieron creo que es uno de los más importantes y además que las salas explotaban desde el primer día y que salga atravesado por la película.

Sos de Comodoro Rivadavia, ¿tenés pensado llevarla allá?
A mí me pasa algo raro con Comodoro, mi familia sigue ahí, y cuando llevé Castro (2009) me enojé muchísimo, porque era para mí muy importante, y fui con mucho amor, y la vieron 10 personas, y dije no voy más, y ahora con La noche, que es mi hijo, el que la maltrata se mete conmigo, no digo que lo vayan a hacer, pero me da miedo.

¿Te importan las críticas?
Las que leí fueron buenas, un amigo decía que tenía que hacer eso, no leí muchas, me mantuve bastante aislado, y pensé que iba a estar más loco. Las que miré me impactaron, una es la de Roger Alan Koza, alguien que entiende y tiene una sensibilidad muy particular, y me dio la seguridad de saber que alguien la acompañó. Los periodistas me dicen algo que me gusta que es un film que les permite pensar y escribir.

El cine es eso…
Sí, y el arte también, y me siento orgulloso si eso pasa, pero no desde un lugar combativo, me dijeron que es un cine de preguntas, y eso me gustó, porque hoy todo va hacia el acierto, y La noche no, y yo tenía esa idea. Muchos años hice bellas artes, di clases de pintura, me dediqué a la actuación, hice teatro, y siempre pensé eso. La noche para mí lo más importante que me dio es que me aferró a la vida, no me preguntes cómo, pero me hizo querer más estar haciéndola.

No trabajaste con guion, en un momento uno piensa que en el film te perdés ¿te pasó?
Puede ser, me decían que yo tenía que estar todo el tiempo, y cuando perdíamos al protagonista, me decían que tenía que volver. Yo me perdí un montón de veces, había muchas cosas que no sabía, y que seguramente las sabré cuando haga mi segunda película, y creía que con el guion la película iba a morir, acá además no había actores, y podría haber escrito un guion, pero no era la idea, porque yo tenía claro dónde ir y también quería perderme, pero perderme posta, porque ahí es donde aparece la verdad. Estuve muchas veces mal, yo soy muy ansioso, y la gente no podía creer que yo estuviera cuatro años con el proyecto, porque es muy difícil sostener tanto tiempo el deseo, y la película me hizo aprender cosas. Con un guion la película iba a hacer un fiasco.

¿Y después de La noche qué?
Todos me preguntan, es bastante angustiante, y pensé después de la película ¿qué? Tengo varias ideas y una es con niños. Hace tiempo que vengo pensando que mi segunda película tiene que ser con nenes, y meterme en ese universo, creo que trabajar con nenes será muy difícil. No tengo hijos, tengo mucha onda y conexión con ellos porque di clases. Y también me gusta ver algo de los potreros de fútbol de las villas y tener relación con esos chabones, lo que sí tengo en claro es que quiero seguir en esta línea de trabajo porque descubrí una línea muy particular de hacer cine, sin plata, con cuatro amigotes haciendo películas. Yo quiero que a la película le vaya bien y la rompa, pero no era ese el objetivo, apareció un distribuidor francés, es hermoso todo, y yo sabía que después del BAFICI iban a aparecer varios, pero Nathan, así se llama, me dijo que armemos juntos el contrato, le escribo todo el tiempo, le pregunto qué hace, la película es mía, no la vendo. Estoy aprendiendo ahora esto de soltarla, igual le dije “hacés algo en contra de la película y voy y te cago a trompadas”. La película la hice para demostrar que se puede hacer otra cosa y quiero que se estrene, la hice por fuera de la industria, pero puede cambiar la mirada sobre cómo se hace cine.

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